Por cuarta vez en los últimos meses se repite en elecciones autonómicas un esquema semejante: victoria inconfundible del PP (pero sin mayoría absoluta), derrota vergonzante del PSOE y crecimiento moderado de Vox suficiente para forzar a los populares a pactar con los de Abascal para poder gobernar.
Las elecciones celebradas ayer en Andalucía eran sumamente importantes no solo desde el punto de vista local sino también del nacional ya que ayer fueron llamados a votar ocho millones de españoles que iban a decidir la formación del grupo mas numeroso de diputados en el Congreso del país. Por añadidura no hay que olvidar que Andalucía es una región con una superficie superior a buena parte de los países europeos, entre ellos algunos tan significativos como Bélgica, Irlanda, Países Bajos, Austria o Chequia.
Esa Andalucía había venido siendo durante 37 años un feudo socialista hasta que Feijóo y Juanma Moreno consiguieron en enero de 2019 dar la vuelta al escenario, alcanzando una mayoría absoluta para el PP lo que cambió de raíz el rostro de la autonomía andaluza que se convirtió en una de las mas poderosas de España en PIB, en creación de empleo y en inversión extranjera.
El resultado en Andalucía es el cuarto que se produce tras las elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla-Lion. En los cuatro casos tuvimos la impresión de que los dos partidos de derecha, perdían tantas energías en combatirse entre si que en intentar derrotar al verdadero rival que es siempre el PSOE y sus adláteres del grupo Frankenstein (Sumar, ERC, JUNTS, PNV, Bildu y BNG).
Grave error que hasta ahora está dando medianos resultados autonómicos y pésimos a escala nacional. En efecto, VOX parecía mas interesado en superar al PP que en sacar a Sánchez de La Moncloa y a su vez el PP actuaba como avergonzado por verse asimilado a Vox y por tener que pactar con el partido calificado por la izquierda como ultraderechista.
Craso error. A estas alturas y después de cuatro elecciones recientes resulta evidente que lo que la ciudadanía ha votado es por una formación de centro derecha en que se combinen las ideas moderadas del PP con las mas radicales de Vox.
En cualquier caso, la combinación será mucho mas constitucional y respetuosa con la unidad de España que el contubernio armado en el mencionado grupo Frankenstein.
Una vez más, muchos partidos salen de Andalucía con aires de vencedor. El PSOE porque pese a su catastrófica derrota -la peor de su historia en Andalucía- celebran que el PP no tiene mayoría absoluta y tendrán que pactar con lo que ellos denominan "ultraderecha"; VOX porque su voto se vuelve indispensable para la gobernabilidad de Andalucía, y los dos partidos andalucistas porque en su insignificancia se han mantenido o han crecido mínimamente.
El que no se consuela es porque no quiere ya que lo cierto es que el único ganador ha sido el PP que con sus 53 escaños -casi el doble que el PSOE y casi cuatro veces que Vox, a tan solo dos escaños de la absoluta, no debería ceder apenas ideas o cargos en favor de los de Abascal.




























