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jueves, 18 de agosto del 2022 | Última actualización: 18:29

De facturas y déficits eléctricos (I)

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Guillermo Miró. Ingeniero Industrial.

Hola a todos. Después de estas opiniones más navideñas, vuelvo a la carga con un tema de actualidad. Durante este año hemos tenido noticias realmente escalofriantes sobre un engendro creado hace más de 10 años que sigue creciendo a ritmo imparable. Por esta explicación podría estar hablando del nuevo Godzilla pero no, estoy hablando de una de las decisiones de política energética más sonadas de los últimos años. Estoy hablando del (música de suspense) “déficit de tarifa”. Aunque no para de aumentar la factura de la luz, se dice que el déficit de tarifa sigue aumentando. Las noticias más recientes dicen que la nueva reforma energética propuesta por el ministro Soria tiene como objetivo paliar el aumento brutal de éste, acumulado desde el año 2000 y con un total de aproximadamente 24000 millones de euros a finales de 2012. Admito que este es un tema peliagudo, ya que está muy relacionado con ideologías, pero hoy voy a intentar explicar que es el déficit de tarifa y de qué se compone la factura que pagamos los españoles.

El déficit tarifario es la diferencia entre lo que pagamos en la factura eléctrica y los costes en los que incurren las empresas suministradoras de energía y que les son reconocidas por ley. El origen de todo esto es la arquitectura de la tarifa eléctrica  que usan la gran mayoría de los domicilios españoles, la TUR (Tarifa de Último Recurso), que cuenta con tres componentes básicos. Primero, los impuestos (electricidad e IVA), que representan más de un 20% del pago final de los consumidores. Por otra parte el precio al que realmente se vende la energía según la subasta que se realiza cada trimestre, que supone cerca del 40% del recibo. Y en último término, los peajes de acceso que dependen directamente del Gobierno y que cubren, además de ciertos costes regulados, el denominado déficit tarifario.

En primer lugar, tenemos los dos impuestos. El impuesto especial por la electricidad es un impuesto cercano al 5% que se aplica a la compra de electricidad. Por otro lado, tenemos el IVA, ahora mismo al 21%, así que la primera parte de la tarifa la tenemos.

La segunda parte empieza a complicarse, ya que se trata del precio de la energía, que no su coste. El precio de venta de la energía se determina según una subasta, según los siguientes términos: tenemos vendedores que son las compañías eléctricas, y compradores, que son las mismas compañías eléctricas más algunas entidades financieras que compran estos paquetes de suministro de energía, que posteriormente pueden vender a terceros. Se realizan varias rondas, en las cuales se va ajustando el precio de la demanda y la oferta hasta que casan, momento en el cual se paga ese mismo precio a toda la energía vendida, independientemente de la tecnología (¡!).

La semana que viene seguimos con la explicación, y ahora más que nunca, los comentarios están abiertos para cualquier corrección o debate. Saludos a todos.