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- 23 julio, 2021 -

Alejandro Marín-Buck. Portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Castelló Mientras nos adentramos en la quinta ola, los servicios sanitarios se preparan para lo... Sanidad en la UCI

Alejandro Marín-Buck. Portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Castelló

Mientras nos adentramos en la quinta ola, los servicios sanitarios se preparan para lo que puede ser otro azote al sistema de salud, castigado, mermado y cansado por una Pandemia que no cede un ápice, y que parece este gobierno es incapaz de atajar.

Es cierto que la prioridad actual es la Covid-19, pero no debemos olvidar que antes, durante y después de esta crisis la gente tiene otras enfermedades y patologías que requieren de cuidados, controles y tratamientos que ahora se han visto en muchos casos suspendidos y algunos otros afortunados retrasados.

Como sanitario he de decir que hemos perdido mucha calidad y capacidad asistencial desde el inicio de la pandemia, y aunque en un principio se podía achacar a la Covid-19, por su virulencia y desconocimiento, lo cierto es que a estas alturas, 17 meses después del primer estado de alarma, declarado ilegal y anticonstitucional por el Tribunal Constitucional, nuestros gobernantes no han sido capaces de adaptarse a este nuevo escenario que ha venido para quedarse y, gestionar adecuadamente los recursos, entre ellos los sanitarios. La resiliencia parece que no va con ellos.

La atención primaria, que es el primer y primordial escalón de la asistencia sanitaria hace aguas. Seguimos con centros cerrados, otros a medio gas, y el resto que intentan funcionar se encuentran desbordados por la cantidad de pacientes desatendidos, desestabilizados y urgentes que no han tenido acceso sanitario durante tantos y tantos meses. A nivel hospitalario, compruebo cada día como las urgencias están colapsadas, con pacientes amontonados en pasillos a la espera de una habitación que con suerte llegará en 48h. Las patologías que nos llegan a consulta externa están más avanzadas de lo habitual, procesos que de haber podido ser diagnosticados previamente tendrían un pronóstico mejor al que tienen hoy en día, y eso es inadmisible. Y los responsables de la gestión de lo público son los culpables de haber llegado a esta situación, que aunque difícil, era salvable o por lo menos, muy mejorable, y lo digo con conocimiento de causa ya que lo vivo desde dentro.

En estos momentos tenemos un sistema sanitario deficiente, por saturación, por falta de profesionales sanitarios por mala previsión de años, por burn-out, bajas continuas, fugas a otros países, y sobre todo por precariedad laboral, con contratos mediocres cuando los profesionales españoles son apreciados y valorados allá donde van. Esto, junto a la presión asistencial allá donde hay un punto de entrada a recibir pacientes, hace que hoy en día tengamos una sanidad paupérrima.

Es curioso, pero desde hace ya unos años, antes de la Covid-19, hemos podido ver como la inversión en sanidad, educación… Ha ido disminuyendo per cápita. Mientras otras de dudosa utilidad y esencialidad han aumentado. Mi hospital atendía al día a los pacientes, sin apenas listas de espera de consulta o quirúrgicas, los pacientes hablaban y sentían excelencia por el trato recibido, hoy somos el centro con mayor lista de espera de la comunidad valenciana, las urgencias colapsadas, y me imagino que la sensación de los pacientes debe ser fiel reflejo de estos números.

Es triste, pero en plena quinta ola, me preocupan más los miles de pacientes que tienen descontrolada su tensión, su diabetes, su colesterol, o su cáncer infradiagnosticado, que por ejemplo la incidencia acumulada de 500 que tiene hoy mi ciudad, porque de lo primero también se muere la gente.

Señores del Fadrell y del Botànic ustedes que venían a rescatar personas, háganlo, actúen. No pasen de largo por Palleter, miren a la gente que hace cola y díganles que les mintieron o solucionen el problema de verdad, aumenten las plantillas. Hagan lo mismo con los hacinados en urgencias, con los crónicos que están en lista de espera… Ustedes desde la oposición subían al autobús de las denuncias y recorrían la Comunitat Valenciana. Ahora, los cristales tintados de sus coches oficiales les impide ver la realidad. Ustedes eran los del no a los recortes y sin embargo han demostrado que no han cumplido con lo que exigían. Lamentablemente ustedes han incrementado la barbaritat valenciana. Este es su progresismo, el de boca y de titular perque de Forment ni un gra. Vergonya!

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