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domingo, 26 de junio del 2022 | Última actualización: 19:51

La aventura de surcar el ‘Lago español’ en la ruta de la Seda: Sevilla- Cuba, Acapulco- Manila, y retorno

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El Galeón de Manila, 250 años de ruta comercial entre Asia y Europa, con dominio español

La aventura de surcar el ‘Lago español’ fue mucho más que una leyenda, fue la primera ruta comercial que recorría medio mundo para transportar mercancía de Europa a Asia, y de Asia a Europa con los productos más codiciados . El negocio era redondo y los galeones, además, admitían pasajeros. Duró 250 años, y fue la envidia y el centro de todos los ataques del imperio británico, en su obsesión de conquistar el mundo. Era la Ruta de la Seda por Mar, que estos días puede descubrirse en la Casa dels Caragols de Castelló.

Esperanza Molina/ Castellón Información

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Galeón de Manila. Museo Naval

Hubo una vez un galeón español, que realizó una de las primeras rutas comerciales por medio mundo. Fue el Galeón de Manila, que surcó el Lago Español durante dos siglos y medio para comerciar con los productos más preciados de Europa y Ásia.

La ruta de la Seda y de las Especias

Realmente, la historia de la Ruta de la Seda es mucho más antigua y podría situarse entre el siglo II AC y el XV, cuando diferentes rutas recorrían los mares de este a oeste, para llegar a Europa a través del Mediterráneo.

Este relato se centra en el momento en el que el imperio otomano se hizo con el dominio del Mar Mediterráneo en el siglo XV.

La Ruta de la Seda en tierra, ya era larga, lenta y problemática. La marítima, se volvió prácticamente imposible. Ese fue el motivo de que países como Portugal y también España, buscaran rutas alternativas en mar abierto, y modificaran completamente el sistema de navegación, que prácticamente se había contentado con costear, o lo que resulta más fácil de entender, navegar cerca de la costa.

Travesías transoceánicas

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Mapa de Juan de la Cosa

Cuando España se lanzó a la aventura de encontrar una ruta diferente, no podía invadir las zonas de dominio portugués. El conocimiento del globo terráqueo era escaso y los conocimientos, llegados tal vez desde Italia, o de procedencia árabe, aconsejaron buscar una ruta alternativa: atravesar el océano Atlántico para llegar al mismo objetivo que Portugal: Indonesia, concretamente, las islas de las Especiería o Islas Molucas, el único lugar conocido donde prosperaba la plantación de las especias.

De tal forma, y con la ayuda del papado, ambos imperios se repartieron el mundo y las áreas de navegación de norte a sur, y de este a oeste en el Tratado de Tordesillas.

En 1492, el almirante Cristóbal Colón, comisionado por Castilla, descubría tierra firme al otro lado del océano. No, no eran las indias, era el continente americano. Y aquello solo fue el principio de una época de retos, de expediciones por mar, y de nuevos descubrimientos.

El Mar del Sur

 width=El objetivo fundamental, llegar a las Molucas en una ruta Oeste- este, no se había conseguido. En 1513, Vasco Núñez de Balboa divisó por primera vez la existencia de ‘otro’ mar, en la costa oeste americana, que se bautizó como ‘Mar del Sur’. Comenzó entonces, la lucha por encontrar una ruta marítima que pudiera cruzar el continente de este a oeste, pero aquellas tierras del continente se prolongaban más y más hacia el norte, y más y más hacia el sur, hasta el punto de que resultaba casi imposible encontrar el paso que permitiera a la flota poder avanzar del Atlántico al Mar del Sur.

La expedición de Magallanes y Elcano

La expedición española, comandada por Fernando de Magallanes, en la que estaba enrolado el navegante español, Juan Sebastián Elcano, encontró el paso del sudoeste en el que se adentró el 21 de octubre de 1520. Tardaron poco más de un mes en recorrer lo que se bautizó como Estrecho de Magallanes antes de salir a mar abierto. Un mar, en apariencia, tan tranquilo, que el navegante luso-español, decidió concederle el nombre de El Pacífico.

El Pacífico se rebelaría más tarde como un enorme océano de unas proporciones insospechadas. En aquella travesía, los españoles descubrieron las islas Filipinas (bautizadas así en honor a Felipe II). Magallanes perdería la vida en una confrontación con los indígenas en la isla de Mactán.

La primera vuelta al mundo por mar

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Mundo Magallanes y Elcano

Solo dos de las 5 naves que habían iniciado la travesía en el verano de 1519 lograron llegar a Tidore en las Molucas: La Victoria y la Trinidad. Y solo una de ellas retornaría a España, después de enormes penalidades y de circunnavegar por primera vez el planeta. Fue la Nao Victoria, capitaneada por Juan Sebastián el Cano. Cuando arribaron a Sanlucar de Barrameda, el 6 de septiembre de 1522, habían pasado 3 años desde que iniciaran la expedición.

Este año, concretamente, se celebrará el quinto centenario de aquella proeza.

Hasta aquí una historia que, como una caja china, esconde mil y una incidencias que, por si solas, darían ya para más de una serie de aventuras.

Ahora bien ¿Qué ocurrió después?

La imposibilidad de navegar ‘en línea recta’ ‘de ida y vuelta’

 width=Lo primero que debe saber el lector, si no tiene muchos conocimientos de navegación, es que el mar no es como una carretera por la que se puedan realizara trayectos directos  de ida y vuelta.

Para empezar, en el mar la navegación tampoco discurre siempre en línea recta, y menos en aquella época en la que los barcos solo podían ser impulsados por el viento, y la mayor parte de las velas (cuadras) estaban diseñadas para recibirlo por la popa.

Cuando el viento no sopla para impulsar al marino en la dirección correcta a su punto de destino, la alternativa consiste en esperar a que el viento sea favorable, o diseñar rumbos y bordos en los que se recorren muchas más millas, para aproximar el barco a su derrota original.

Por otra parte, lo de ir y volver por la misma ruta, en el mar también es complicado por las corrientes y los vientos.

El tornaviaje

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Mapa tornaviaje Pacífico (J Ors)

El descubrimiento del Mar del Sur, el Pacífico, supuso un antes y un después en la historia de la navegación y en la evolución del comercio mundial.

Con la expedición de Elcano, se pudo conocer cual era la longitud exacta de la circunferencia de la tierra, y también se pudo certificar, que las Molucas de las especias, en el reparto del mundo que habían pactado Portugal y España, se encontraba en zona de dominio español, aunque los portugueses lo pusieron en duda.

Aún así, la cosa no estaba fácil. Las Molucas estaban extremadamente lejos y las sucesivas expediciones organizadas por la corona española demostraron que, ni aún conociendo la ruta, era fácil llegar y mucho menos volver por el mismo camino.

El fenómeno de ‘El niño’ en la navegación de ida y vuelta

La travesía de la expedición de Magallanes y Elcano se encontró con en fenómeno meteorológico conocido por el ‘Niño’ que le deparó una navegación provechosa, con largos días de viento y ausente de tempestades. Pero estas condiciones cambian a lo largo del año y, como experimentó la Trinidad, la otra nave que había conseguido llegar a las Molucas, no era posible retornar al continente americano por la misma ruta empleada en la navegación de ida.

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Mapa mentiroso potugués de las Molucas

‘El Niño’, benévolo con la expedición de Magallanes y Elcano, se transformaba en una sucesión de temporales casi imposibles de afrontar cuando se abordaba el retorno por la misma ruta de ida

La ruta de regreso, desde Tindore hasta América del Sur, tardó cuarenta años en descubrirse, y fue la expedición de Miguel López de Legazpi, acompañado por Andrés de Urdaneta, la consiguió centrar la travesía de aquel tornaviaje de una forma segura.

Para ello, era preciso navegar mucho más al norte y dar un gran rodeo con el fin de escapar de los vientos Alisios y encontrar la corriente marítima de Kuro Shivo en dirección a los actuales Estados Unidos.

El Lago Español

El Océano Pacífico recibió durante más de dos siglos el sobre nombre de El Lago Español, porque las expediciones españolas fueron, prácticamente las únicas en navegarlo durante ese tiempo (dejando de algunas incursiones británicas como las del pirata Francis Drake). De esta manera, la mayor parte de los territorios de este nuevo mar, fueron, antes que todo, zonas de dominio español, aunque luego pasarían a ser conquistadas y ocupadas por otras potencias.

El nuevo planteamiento de Felipe II

No fue hasta entonces, cuando España le dio la vuelta al planteamiento inicial.

La situación era la siguiente: Felipe II había contraído matrimonio con Isabel de Portugal el 11 de marzo de 1526, tres años y medio después del regreso de la Nao Victoria. Las expediciones para repetir el éxito de aquella expedición habían acabado en fracaso y se buscaba la ruta del tornaviaje sin tener que circunnavegar el planeta. España y Portugal estaban enzarzadas en una lucha por demostrar sus derechos sobre el dominio de las Molucas, que ambos países consideraban dentro de su zona de reparto.

El tratado de Zaragoza, la venta de las Molucas

Felipe II no quería enfrentamientos con Portugal. En 1529 se firmaba el Tratado de Zaragoza, por el cual, Felipe II vendía Las Molucas a Portugal a cambio de 350.000 ducados de oro.

Ese dinero le permitía poder centrarse en sus conflictos en Europa, y en las campañas de expansión del continente americano, fundamentalmente en el territorio de Méjico.

Por su parte, los portugueses se quedaron con las Molucas, sí, pero hubieron de enfrentarse a la Compañía Neeerlandesa de Indias, que acabó por conquistar todos los territorios por la estrategia del terror a finales del siglo XVI.

El descubrimiento de la ruta del tornaviaje y el dominio de las Filipinas, permitieron a España establecer una ruta alternativa mucho más beneficiosa. La de las Indias y el Galeón de Manila

La ruta de las Indias y el Galeón de Manila en el Lago Español

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Ruta de la Seda Galeón de Manila (Exp. Ruta de la Seda)
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Mapa Sevilla 1588 George Braun

Las mercancías europeas, que eran muy valoradas en Asia, se cargaban en la flota de Indias que atravesaba el Atlántico hasta Cuba, y luego a Cartagena o Veracruz, en el nuevo continente. Desde allí, se trasladaban por tierra hasta Acapulco (Méjico), y en este puerto eran cargadas en el Galeón de Manila que hacía la ruta regular hasta el puerto filipino de Manila.

El trayecto entre Acapulco y Filipinas, incluida la escala  en Guam, solía durar unos tres meses. Se realizaba habitualmente entre los meses de marzo o abril, con el fin de navegar con los vientos Alisios.

En Manila, el Galeón dejaba los productos procedentes de Europa y América, y cargaba los asiáticos, con los que retornaba a Acapulco. Este viaje era mucho más largo en el tiempo, y podía durar entre cuatro o cinco meses dado que la expedición debía dar un rodeo por el norte hasta encontrar la corriente de Kuroshio, de dirección este – oeste, que llevaba ala flota hasta las cercanías de la actual California, después la flota costeaba por Nueva España hasta llegar al fondeadero de Santa Lucía, en el interior de la bahía de Acapulco.

Una vez en Acapulco, las mercancías se transportaban por tierra hasta el otro lado del continente, por ‘Camino de Asia’ hasta Veracruz, y de nuevo eran embarcados en la flota de Indias hasta Sevilla (posteriormente se cambiaría el destino a Cádiz).

Durante aquellos dos silos y medio, Manila, se convirtió  en el centro del comercio mundial donde se recibían tanto los productos más valorados de Asia, como los de Europa. Esta era, sin duda, la Ruta marítima de la Seda. 

Los galeones de Manila

La travesía del Galeón de Manila, como ruta regular, se mantuvo durante dos siglos y medio, hasta la independencia de Méjico, de 1565 a 1815.

No hubo un solo Galeón Manila, sino muchos, que formaron parte de la expedición del Galeón de Manila. Fueron muy perseguidos por los ingleses, que consiguieron capturarlo, al menos en dos ocasiones, en 1743 y en 1762. Algunos de ellos perecieron en el mar (naufragaron), pero otros, mantuvieron el estandarte durante muchas travesías.

Tanto Manila como Cuba, fueron provincias españolas hasta el siglo XIX cuando fueron invadidas por los norteamericanos en 1898.

La exposición del V Centenario en Castelló

Pero si el lector quiere conocer más detalles, observar una reproducción del Galeón de Manila, o apreciar los delicados tejidos que se realizaron con aquel producto de la Ruta de la Seda, puede visitar la exposición que se ha organizado en el patio de la Casa dels Caragols, sede de la Generalitat Valenciana en Castelló, que se mantendrá abierta hasta el día 28 de febrero. el catálogo editado con motivo de esta exposición, también recoge muchos detalles de interés.

Esta exposición se ha organizado con motivo de los actos que conmemoran aquella primera vuelta al mundo por mar de Elcano, que cumple ahora su quinto centenario.

Y si el lector ha disfrutado con este relato y quiere conocer un poco más de aquella fantástica historia que comenzó con las travesías transoceánicas, incluyó la llegada de Colón a América, la expedición de Magallanes y el Cano y la travesía del Galeón de Manila, puede consultar también las siguientes publicaciones realizadas por Castellón Información:

Otras referencias Documentales: 

  • Catálogo de la exposición ‘el Galeón de Manila y las rutas Marítimas de la Seda en la estela de la Nao victoria’ (editado con motivo de la exposición que ahora se puede contemplar en la Casa dels Caragols)
  • OHK Spate ‘El lago español’ (ANU 2006)
  • Juan Sebastián Elcano, Antonio Pigafetta, Maximiliano Transilvano, Francisco Albo, Ginés de Mafra y otros ‘La Prinmera Vuelta al Mundo’ (2018, Ediciones Polifemo)
  • J Calvo Poyatos (2019)’La Ruta Infinita’. Editado en formato telemático, HaperCollins Ibérica SA.
  • A. Pigafetta ‘Primer viaje alrededor del mundo’ (2021- formato telemático) Red Ediciones
  • JL Comellas ‘La primera vuelta al mundo’ (2012- formato telemático) Ediciones Rialp SA
  • Luís Arranz ‘ Cristóbal Colón. diario de a bordo’ (2011- formato telemático) Edición: Edaf