¡Que no piensen y decidan por ti!

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Todo ha cambiado desde que Pedro Sánchez convocó elecciones generales. Los políticos, han entrado en trance y todos parecen tener “el baile de San Vito”, se mueven sin parar. Cualquiera se queda quieto, en el que no se mueva, no sale en la foto. Es la época de los codazos y los trepas. Todos juegan sus bazas y tienen derecho a estar en la lista y en los puestos que le asegure el escaño. Luego vendrán las rebajas.

Aparte de sus luchas intestinas, los partidos políticos engrasan motores, ponen toda su maquinaria en marcha ,buscan eslóganes, preparan programas electorales, trazan estrategias y toda la logística se engrasa y pone en marcha.

Pero todo indica, que esta campaña electoral puede ser, no, va a ser diferente. Se respira, se palpa en el ambiente, hay mucha tensión, la calle se está enrareciendo, de inicio no pinta bien.

La contención, transpira por los poros de unos y otros, juegan a “cara de perro”, han empezado con “el todo vale”. Toda esta “niebla” hará que se provoquen y cometan errores mayúsculos, que van a tener su repercusión en las urnas. Los nervios están y estarán a flor de piel, se han roto en esta legislatura muchas barreras y están acabando con las pocas que quedan. La caldera, se irá caldeando, hasta entrar en ebullición, ya han gritado ¡fuera máscaras! y todos van a pecho descubierto.

Ellos, los políticos y los partidos que los sustentan, se juegan mucho, y nosotros, los ciudadanos, formamos parte del juego, somos el árbitro, además de tener el silbato(el voto), tenemos el VAR, con el que debemos ver la repetición de toda la legislatura, para que cuando acabe el partido (campaña electoral) con todas las consideraciones, pitemos el final (en las urnas).

Todo nos llega de “sopetón”, la invasión de Ceuta, el ataque híbrido marroquí, prolongado en el tiempo y parsimonioso en la solución, los decretos de la vivienda fallidos y después de años de paz social, una huelga general y una convocatoria electoral.

La calle se está enrareciendo, algunos la toman como suya y con violencia. Tanta efervescencia, presagia o un fin de ciclo, difícil de digerir por algunos o una estrategia electoral y porque no, quizás un cóctel con varios ingredientes.

Nosotros los ciudadanos, somos el centro del universo, bueno, ¡ahora!, el día 30 de Noviembre, ya volveremos otra vez y como siempre a girar alrededor del Sol.

Han pasado muchas cosas en esta legislatura, demasiadas, unos, las sacarán a colación y los otros, están preparando una tómbola, cada martes (Consejo de Ministros), en las que cada semana, nos tocará un premio a unos muchos (que alegría) y que pagará, el que venga detrás o sea el que gane el 29-N (herencia envenenada).

Las triquiñuelas, para conseguir nuestro voto, van a ser una constante, vamos a tener una campaña electoral, en la que el frentismo y el juego sucio va a ser una constante.

La inteligencia artificial ha entrado en campaña y “ lo que te rondaré morena”, han “abierto la veda”, todo vale para ellos, están denigrando unos y otros, la política y su frentismo, lo trasladan a la sociedad dividiéndola. En esa trampa no vamos, no debemos, caer los ciudadanos.

Tenemos unas instituciones, que pese a ellos, son firmes, consistentes y garantizan nuestros derechos. No nos dejemos manipular, que no piensen por nosotros, que no nos coman “el coco”, que no nos enfrenten, que no jueguen con nosotros a derechas e izquierdas, ni a buenos y malos. Que nos han gobernado los unos y los otros y no se ha acabado el mundo, ni cuando han mandado unos, ni ha salido el sol con más brillo, cuando han mandado los otros, somos libres y no ovejas a meter en un redil.

Pongamos el VAR de la legislatura en modo “revolving”. También la hemeroteca, que seguro hace estragos, porque si en estos cuatro años, hubieran dedicado el 10% del tiempo en el Congreso a buscar el interés general, en vez de a insultarse y degradar las instituciones, pues, “otro gallo, nos cantaría a todos”.

Marginemos a los violentos, exijamos más gestión y respeto a nuestros políticos, analicemos, todo lo que hay que analizar y como buenos árbitros, seamos ecuánimes, acudiendo a las urnas como hemos hecho siempre con respeto y en libertad.