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- 3 septiembre, 2020 -

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Castellón La vuelta al cole está prácticamente a la vuelta de la esquina,... Los deberes sin hacer

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Castellón

La vuelta al cole está prácticamente a la vuelta de la esquina, pero la situación no puede ser más confusa para alumnos, padres, docentes e incluso para los directores de los propios centros educativos, esos que estos días se están dejando literalmente la vida para crear los protocolos de prevención de contagios, después de que el Ministerio de Educación del Gobierno de España y la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana los haya abandonado prácticamente a su suerte.

Lamentablemente, no es la primera vez que ocurre dentro de esta pandemia. Ya tuvieron que implantar a marchas forzadas clases telemáticas y a distancia durante el confinamiento, el grueso de las veces sin medios, sin apoyo logístico y sin más indicaciones que la propia capacidad de cada uno de ellos para sortear problemas y el interés particular de sacar adelante a unos alumnos cuyo año académico quedó truncado de golpe.

Por eso es intolerable la situación que ahora mismo se está viviendo. Partimos de la base de que no se pueden volver a interrumpir las clases. La presencialidad, en términos generales, es imprescindible, al menos a día de hoy, para garantizar el éxito académico y, por tanto, para que los estudiantes ganen el futuro.

Pero la situación de hoy no es diferente de la que se vivió hace medio año. Por eso no se entiende que el Ministerio de Educación se haya puesto de perfil, aceptando a regañadientes coordinar un área de la que es directamente responsable. De lo contrario, solicitamos a la señora Celáa que abandone su puesto en un dimensionado consejo de ministros que no sabemos a qué se dedica, pero que nos cuesta miles de euros mensualmente. Lo mismo ocurre con el ministro de Universidades, cuya única aportación para la apertura del curso es que se abran las ventanas y se ventilen las aulas.

No puede ser que haya 17 comunidades haciendo la guerra contra el covid en las aulas por su cuenta. No puede ser que, a su vez, en cada municipio, haya tantas batallas como centros existen. Porque eso es lo que está ocurriendo en la ciudad de Castellón: 47 centros educativos están adaptando como pueden las líneas generales anticovid a sus centros, con muchas dudas que la propia Conselleria ahora mismo no es capaz de resolver. Tampoco se tiene ninguna información sobre los protocolos de refuerza de los servicios de limpieza de las instalaciones, pese a ser esenciales y depender directamente del equipo de gobierno municipal.

La situación es lo suficientemente compleja como para que las instrucciones sean claras y precisas. Y las autoridades educativas no se pueden poner de perfil. Por eso, ante la incertidumbre y temores de los padres, hemos solicitado que la Generalitat realice test anticovid a todos los alumnos y docentes. La información ayuda a prevenir. Es fundamental. No puede ser que las recomendaciones sean que los grupos sociales se reduzcan a un máximo de 10 personas, pero en las aulas haya grupos de 20. Y encima sin saber si son portadores del virus, con todo lo que ello implica. Hay que hacer test masivos. La salud es lo primero, y más cuando se trata de niños.

Pedimos a PSOE y Compromís, menos tacticismo político, y más responsabilidad y gestión. La responsabilidad de lo que ocurra es estrictamente suya.

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