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jueves, 11 de agosto del 2022 | Última actualización: 22:42

Una tarde en el circo… del Congreso

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Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado.

Acaba de ser investido Mariano Rajoy y tan pronto se ha confirmado el resultado, con los esperados 170 votos a su favor los 111 en contra y 68 abstenciones del PSOE, me siento ante el ordenador.

Verán que falta un voto para completar los 350 del Congreso, y ese voto que falta es el del ex Secretario de los socialistas Pedro Sánchez, que esa misma mañana del 29 de octubre del 2016 ha presentado su renuncia a su escaño en las Cortes, para procurarse otro momento de protagonismo hasta en su despedida.

Este ha sido el preámbulo plañidero, con gesto compungido (no creo que haya llegado a conmover a nadie) del mayor perdedor de la historia del socialismo español, cuya egolatría no solo le ha llevado al fracaso y a la destrucción de su propio partido, sino a convertirse y convertir a sus correligionarios y compañeros en la dirección de su partido hasta hace pocos días, en el hazme reír del Congreso de los Diputados, en boca de aquellos con los que él pretendía formar su propio Gobierno.

Si ha tenido el cuajo de presenciar la ceremonia de investidura en la Televisión, se habrá podido percatar de la calidad humana y la altura de miras política de quienes hasta el último momento, han buscado simplemente derruir los cimientos del PSOE para ocupar ellos mismos el papel al que él renunció voluntariamente y era el que los españoles le habían otorgado:

Jefe de la digna oposición, como le correspondía al segundo partido más votado por los españoles.

Él quiso pensar (porque así le interesaba personalmente) que todos los votos que no eran del PP podría adjudicárselos como propios y al final ha muerto políticamente, victima de su propio egoísmo, de su megalomanía y de su falta de sentido del Estado Español, al poner su destino en manos de unos populistas e independentistas que solo buscaban utilizarle como un juguete para la obtención de sus propios objetivos.

Los de Podemos, para ocupar su puesto como partido de la oposición como ya lo intentaron en las elecciones del 26 de Junio sin lograr el ‘sorpasso’ y los independentistas para manipular su verborrea carente de contenidos, prometiéndoles un Estado Federal, como paso previo a su objetivo final que es la Independencia de Cataluña y Euskadi.

Y después de esta introducción, paso a comentar el lamentable espectáculo de la tarde, en el que los portavoces de algunos de los partidos de la oposición, han provocado desde la hilaridad a la vergüenza ajena en quienes estábamos siguiendo los hechos.

Antonio Hernando que ya me había decepcionado totalmente con su pertinaz apoyo  al ‘No’ rotundo de Sánchez ha seguido decepcionándome con sus amenazas a Rajoy desde el primer momento, cuando todos ellos saben igual que yo, ‘que les ha salvado el culo’ ya que de haberse negado a presentarse por tercera vez, y haber optado por ir a las terceras elecciones, el PSOE se hubiera diluido como un terrón de azúcar en la taza de café con leche de Podemos y Ciudadanos.

En vez de obrar con prudencia y sensatez, ha hecho de la bravuconada su único argumento de autodefensa, lo cual habla muy poco a su favor, porque imagino que como es normal dentro de la mas pura lógica política, ya deben de haber acuerdos en las altas esferas entre las que probablemente él no se relacione, de los temas que deben de ser pactados, pensando en España y los españoles y prescindiendo de los intereses partidistas.

Pablo Iglesias como de costumbre se ha puesto esos zapatos con un tacón imaginario para él, que le permiten mirar a todos los demás desde su púlpito de charlatán de mercadillo popular de los años cincuenta del siglo pasado, para no ofrecer ni una solución sensata a ninguno de los problemas que afectan a España, pero eso si, criticando lo habido y por haber sin aportar ni una sola solución.

Se ha auto investido como jefe de la oposición ‘porque si’, que es siempre su único argumento válido y ha metido el dedo en el ojo al PSOE, cuando la verdad es que si realmente hubiera querido ese Gobierno de Progreso  que tanto invoca, le hubiera bastado apoyar el pacto PSOE-Ciudadanos en el mes de Marzo de este año, en vez de habernos abocado a repetir elecciones.

Por último, el mayor ridículo le ha correspondido a un  auténtico Rufián al que no hace falta definir, porque su propio nombre le define y por si quedaba la menor duda él se ha encargado de demostrarlo en el Congreso.

En fin, considero que esta tarde ha sido importante por lo que se decidía en ella respecto al futuro de España y de los españoles, pero los hechos que se han desarrollado en nuestro Congreso, por momentos parecían mas propios de una pista de circo, que del templo de la democracia española.