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viernes, 09 de diciembre del 2022 | Última actualización: 08:01

Entre pillos anda el juego

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Pascual Montoliu. Ha sigut capellà, professor d'antropologia i teologia, i tècnic comercial.

Todo parece indicar que Rubalcaba lo sabía. Y que Rajoy también. Pero El-ojo-que-todo-lo-ve tiró de la manta, en casa de Cebrián, y rompió el pacto tácito de silencio antes que, en casa de Pedro, cantara el chantajista a instancias de parte lo que faltaba de la entrega. Y mientras el extorsionador chantajea en el ágora de la prensa, con descaro y a la vista de todos, la ciega Justicia se venda los ojos para no ver los hechos, pasa de todo, y permite que el chantajista siga adelante en vez de llamarlo a capítulo y exigirle los papeles, con más motivo cuando tiene el sumario de Gurtel abierto y dormido en los estantes; donde al parecer duerme mejor que en los sistemas informáticos. Es una vergüenza para los tribunales que las cuentas de Gurtel obren en poder de los periodistas y no en los papeles del sumario. Porque sería un delito, y grave, que tales cuentas obraran en sede judicial y que desde allí se filtraran a los periodistas afines.

Rebobinen las declaraciones de Rubalcaba de las dos últimas semanas y, sin necesidad de leer entre líneas, comprobarán lo bien tramado que el conspirador lo tenía todo.  De todas formas no es éste el tema.  El núcleo del asunto es otro: Bárcenas es al PP lo que Van Schouwen fue al PSOE. Como Gurtel es a Filesa. Con matices propios, pero el mismo trasfondo: un oscuro contable que tiene en jaque a las “honorables” elites de los partidos. Rubalcaba conoce mejor que nadie el asedio al juez Marino Barbero para impedir que se supiera la verdad de Filesa. La misma acusación que esta semana profería él mismo contra Cospedal. Idéntico. Vivir para ver y escuchar las mismas historias.

Setenta y dos horas después, todavía esperamos las querellas anunciadas por Cospedal. Debe ser complicada su redacción con el fin de que no prosperen, no vaya a ser que se conviertan contra el PP como un boomerang. Es la estrategia de siempre, de salir al paso con su anuncio para quedar en nada, y así salir del paso que es lo que hizo el jueves la Cospedal ante los medios, sin aclarar nada. Si en las próximas horas no se sustancian las anunciadas querellas habrá que dar por buena la versión de El País.

¿Y ahora qué? Todo, menos que sea el zorro quien entre en el gallinero para liberar a las gallinas de las comadrejas. Que se ahorren las comisiones en el Parlamento. Estamos hasta el trigémino de tales payasadas. Que sean los jueces quienes juzguen hasta sentenciar y que les respeten su independencia. El Parlamento que haga su faena. Tiene una muy urgente.  Debe erigirse en cámara constituyente y proceder a la redacción de una nueva Constitución para ser refrendada por el pueblo soberano, incluido el catalán. Hay que cambiar las reglas del juego y proceder al mismo con nuevas cartas. Las actuales están mugrientas por tanto trinque, y marcadas por tanto fraude de ley en las instituciones públicas. Es la hora de los valientes. No hay otra salida. O los políticos nos convocan a unas nuevas y reformadas urnas, o tendrá que ser el pueblo quien convoque a los políticos en las barricadas. No hay término medio. Son las únicas salidas para salvar la democracia. Del buen juicio de la clase política, va a depender que los cambios se produzcan por medios pacíficos y civilizados. Hace setenta y tres años no supieron o no quisieron hacerlo.

Todavía hoy pagamos las amargas consecuencias, y miedo me da que los nietos nos parezcamos a los abuelos. Por cierto, ¿dónde se ha metido el de la memoria histórica?