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jueves, 30 de junio del 2022 | Última actualización: 07:25

Un broche satisfactorio para una temporada histórica

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Daniel Bernat. Aficionado del Villarreal y Graduado en Derecho.

No soy partidario de dejarse las cosas para última hora, así que os podéis imaginar que no me hiciera mucha gracia ver cómo el Villarreal llegaba a la jornada final sin tener asegurada su presencia en Europa la próxima temporada. Sí, dependían de ellos mismos, pero teniendo en cuenta que no se ganaba en el Camp Nou (y al Barcelona) desde hacía catorce años, y que Unai Emery no había vencido nunca en el feudo barcelonista, las estadísticas no les eran favorables. No obstante, los datos y las tendencias están para romperse, aunque yo sinceramente pensé que nunca vería de nuevo una victoria del Villarreal sobre el Barça; que los de Xavi no se jugaban nada, sí, pero tenía que imponerse el Submarino, y del dicho al hecho hay un trecho, y más con esos antecedentes.

Por suerte, este equipo no es el de hace unos años, en buena parte, porque tiene un entrenador que imbuye a los suyos de un espíritu competitivo que los ha llevado en esta campaña a pelear de tú a tú con el Liverpool por hacerse un hueco en la final de París, dejando en la cuneta a entidades como la Juventus o el Bayern. En otras temporadas, aún con la ventaja de depender de sí mismos, no se hubiera logrado el objetivo, estoy convencido de ello.

Ya lo defendí en otras crónicas en este medio: considero que estamos ante el mejor Villarreal de la historia, y en gran parte es por el plus de calidad y competitividad que han obtenido con la llegada de Emery. Sin embargo, lo cortés no quita lo valiente. La magnificencia de un escenario como la Champions League, el gran papel realizado, y los momentos imborrables que nos han brindado, eso va a estar ahí para siempre, y no creo que los aficionados amarillos lo olvidemos; pero el gran pero de este año ha sido la irregularidad de la competición doméstica.

Seguramente una consecuencia directa de un hito como el conseguido este año es que el rendimiento en la Liga decaiga. Hablamos de una competición muy exigente que el Villarreal llevaba diez años sin disputar, y con los beneficios económicos obtenidos, es fácil que la vista y las fuerzas se vayan a los viajes por Europa. Pero para pasearse por el continente, se requiere refrendar lo que es el Villarreal a día de hoy, uno de los clubes más importantes de España, y eso les ha costado, a mi parecer, más de lo deseado.

De los tres equipos descendidos, dos vencieron al Villarreal. Fuera de casa se ha arreglado el balance discreto que ostentaba el Submarino a principios del 2022, pero la imagen de los de Emery ha dejado mucho que desear lejos del Madrigal, y si se quiere pelear por objetivos más ambiciosos en la competición nacional, eso debe cambiar de cara al próximo curso. Además, yo añadiría que se maquillara el desprecio sistemático a la Copa del Rey. Está claro que no te da tanto dinero como la Champions, o incluso la Europa League. Pero pelear por obtener un título es una sensación que el Villarreal ya conoce, y aunque sea a menor escala, no deja de ser un logro para engrosar el palmarés, así que no la deberían desdeñar tan fácilmente.

Y hablando de sumar trofeos: uno de los objetivos para la próxima campaña es ganar la Conference League. Esa competición que suena a chiste, que si miras quién la juega te da la risa floja, es una oportunidad de oro para seguir sumando prestigio a una entidad cada vez más grande; te da el acceso a la Europa League, cosa que esta temporada no has conseguido vía Liga; y te convertiría en el primer club español en disputarla, y en ganarla. A día de hoy, viendo qué conjuntos hay clasificados para sus rondas preliminares, no hay nadie a la altura del Submarino, y es algo que hay que aplaudir y tomar conciencia de ello. Desde la cautela y el trabajo semana a semana, ésa debe ser una meta clara para el equipo en la temporada 2022/2023, celebrar el centenario con un título la inauguración de un estadio remodelado.

Pese a los peros que he indicado, la sensación global del año es muy positiva. Seguramente si alguien lee este artículo y sigue a otros equipos que no podrán estar en Europa la próxima temporada, o están en otras lides, me achacarán el ser crítico con un conjunto que ha rozado la gloria en la Champions. Pero creo que al Villarreal se le tiene que exigir, porque es uno de los clubes más importantes de España, y tampoco se puede poner la excusa de que “som de poble”. La entidad ha crecido muchísimo más que la ciudad, y no deja de ser una empresa privada que tiene su sede en Vila-real; la prueba de que ya es algo más la tenemos en las declaraciones de Marco Verratti, jugador del Paris Saint Germain, que vino a decir que, si a ellos les hubiera eliminado en Champions un equipo como el Submarino, sus aficionados no les hubieran dejado salir del estadio. Esa repercusión mundial que ha obtenido este conjunto hace que no se les pueda juzgar con la óptica de un equipo menor, sino como una escuadra campeona, y que aspira a seguir dando guerra en España y en Europa.

Tenemos por delante un verano para ver cómo se arma el Villarreal para la 2022/2023, pero antes hay que animar al filial en su lucha por subir a Segunda, que también sería un éxito destacadísimo. ¡Feliz verano, groguets!