Hay acontecimientos que trascienden las fronteras y que interpelan directamente a nuestra conciencia colectiva. Los recientes terremotos que han asolado Venezuela han dejado tras de sí dolor, víctimas, familias rotas y miles de personas afectadas. Ante una tragedia de estas dimensiones, la solidaridad y el afecto piden paso.
En Almassora conocemos bien a la comunidad venezolana que vive entre nosotros. Son vecinos, amigos, compañeros de trabajo y familias que han encontrado en nuestro municipio un lugar donde construir un proyecto de vida. Muchos de ellos han sufrido estos días con la angustia de no saber cómo se encontraban sus seres queridos a miles de kilómetros de distancia. Su dolor también es el nuestro.
Por ello, el Ayuntamiento de Almassora ha querido trasladar públicamente su apoyo y solidaridad mediante un minuto de silencio en memoria de las víctimas y un encuentro que he mantenido personalmente con representantes de la comunidad venezolana residente en nuestra localidad. Escuchar, acompañar y tender la mano son obligaciones de cualquier institución cercana a sus ciudadanos.
Durante esa reunión compartimos inquietudes y analizamos posibles vías de colaboración y ayuda para contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a aliviar las consecuencias de esta catástrofe. Porque la política también consiste en estar al lado de quienes sufren, especialmente en los momentos más difíciles.
Pero Venezuela no solo merece nuestra solidaridad ante una tragedia natural. Venezuela merece también un futuro de libertad, estabilidad y esperanza. Merece poder decidir democráticamente su destino. Merece que sus ciudadanos puedan expresar libremente su voluntad en las urnas y construir un proyecto común desde la convivencia, la pluralidad y el respeto.
Son millones los venezolanos que han tenido que abandonar su país buscando oportunidades, seguridad y libertad. Muchos de ellos han encontrado en España una segunda casa. En Almassora forman parte activa de nuestra sociedad y enriquecen nuestra convivencia con su esfuerzo, su trabajo y sus valores.
Por eso, cuando hablamos de Venezuela, hablamos también de nuestros vecinos. Hablamos de personas que merecen recuperar la esperanza y confiar en que algún día podrán ver a su país avanzar en democracia y libertad.
Desde Almassora seguiremos mostrando nuestro apoyo a la comunidad venezolana y manteniendo viva la solidaridad con un pueblo hermano que atraviesa momentos especialmente difíciles. Porque la cercanía no entiende de kilómetros y porque los valores democráticos, la libertad y la dignidad de las personas no conocen fronteras.
Hoy, más que nunca, Venezuela necesita ayuda, solidaridad y esperanza.




























