Las cloacas

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Está va a ser una columna ambiental, sin muchos datos concretos y con pocas pruebas. Pero bien mirado, es probable que el día que el presidente Sánchez escribió su carta de amor a su esposa iniciando un retiro espiritual de cinco días, no se dedicó a evaluar si se iba o se quedaba -estaba claro que no iba a situarse en una fría intemperie- sino que su propósito fue precisamente construir unas cloacas tras las que guarecerse, unas cloacas protectoras.

Hacer unas cloacas, construir un mundillo sórdido en el que puedan moverse con facilidad los corruptos, los fontaneros, los que estaban dispuestos a mantener y apoyar a toda costa al gobierno tambaleante, construir un muro que dividiera al país en dos grandes bloques, es un ejercicio complejo que requiere calculo y reflexión.

Las cloacas tenían el objetivo central de salvar al soldado Sánchez y a su entorno inmediato. De momento, a golpe de pucherazo fueron capaces de mantenerse en La Moncloa aquel aciago 23 de Julio y ahí tuvieron que movilizarse los beneficiarios de la banda Frankenstein, los fontaneros, la oficina central de Correos y hasta un sector de la Guardia Civil.

Las cloacas tienen mucho poder, pero no lo tienen todo. No han podido, por ejemplo, salvar al soldado David que ha quedado inhabilitado durante nueve años. 9 años sin manejar la batuta son muchos años. Y sin embargo la sentencia puede considerarse suave ya que, por sus pecados, David hubiera muy bien podido acabar en la trena durante un periodo de seis años... Y estando en libertad ya se le buscara algún trabajito para-musical con el que pueda alimentar a los suyos.

Un subproducto característico de las cloacas fue la fontanera Leire Díez, hábil movedora de rabo en todas las direcciones necesarias, principalmente en el circuito Moncloa-Correos-Interior-Guardia Civil.

Lamento mucho ver a la Guardia Civil, una de las Instituciones más valoradas y queridas de España metida en este embrollo. Este heroico cuerpo no está teniendo mucha fortuna con algunas de las personas que colocan en su cúspide. Aún no hemos olvidado al lamentable Juan Rolan cuando ahora colocan como Directora General, sin suficientes méritos, a Mercedes González y como su adjunto DOA, al General Castillo, hombre amenazador y malhablado.

Doña Mercedes perjura que nunca se ha reunido con la fontanera Leire Díez. Que lo único que ha hecho ha sido tomar un par de cafés con ella. Pero la toma de café no se resume solo al acto físico de sorber un líquido amargo y oscuro. Es la ceremonia que lo acompaña que puede durar dos minutos o dos horas.  Casi todas las reuniones vienen acompañadas de café y todos los cafés exigen reunirse con quienes lo toman. Doña Mercedes mintió, está imputada pero no ha perdido su puesto.

Y su adjunto, el DOA General Castillo se ha enzarzado con el también General de la Guardia Civil de Madrid a quien ordenó se abstuviera de participar en los actos del 2 de mayo organizados por la presidenta Ayuso, a lo que el General Mora se negó alegando que la superioridad estaba intentando dar una patada a la presidenta Ayuso a través del culo del general madrileño y que su trasero no estaba dispuesto a aguantar semejantes vejaciones.

En estas nos encontramos en estos momentos. Momentos en que algunos de los protagonistas de dichas cloacas -el Fiscal general, Ábalos, Koldo, David han sido ya sentenciados; otros, como Cerdán, Begoña Gómez y algunos más, siguen pendientes de sentencia. Hasta el domingo, vamos a tener una tregua. Y si España vence a Argentina igual la tregua se prolonga durante días.