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domingo, 29 de marzo de 2026 | Última actualización: 21:37

Cuerpo

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Después de varios días en que las noticias mundiales quedaban resumidas a los lances militares en Líbano, en Ucrania y Gaza, a los días que duraba la guerra de Irán -cuatro semanas ya- y en España se hablaba sobre la liberación de etarras y también de las dudas sobre cómo y cuándo deben avanzar los numerosos procesos judiciales, de pronto, ayer se disparan dos noticias nacionales de portada: la eutanasia practicada en la joven Noelia Castillo de la que ya hablamos y los reajustes ministeriales ocasionados por la salida del gabinete de la primera vicepresidenta del gobierno, María Jesús Montero, según ella misma afirma en un alarde de modestia, la mujer con más poder que ha conocido la España democrática.

Tanto poder que ha sido necesario recurrir a dos políticos y dos carteras para reemplazar a la Montero: por primera vez Sánchez ha optado por no concentrar el segundo poder del gobierno en mujeres, dando entrada a un varón  -Carlos Cuerpo- que se hizo cargo de la vicepresidencia económica y Arcadi España que entró en el gobierno como Ministro de Hacienda. Vaya título para una columna -Cuerpo y España-  pero ello hubiera desviado la atención de lo que ayer fue verdaderamente noticia y que se resumía a Carlos Cuerpo.

Cuando todos estábamos contando los días de vida que le quedaban a este gobierno, he ahí que Sánchez nos sale con una sorpresa por la que hace escasas semanas nadie hubiera apostado.

Sustituir a una mujer del grupo de los políticos peleones del gabinete, miembro del partido socialista desde hora temprana, y sanchista desde que nació esta tendencia, lo más lógico hubiera sido optar una vez más por una mujer socialista, sanchista y matona. ¿Por qué no rescatar a Pilar Alegría después de su traspiés aragonés?

Pues no, Sánchez ha optado por todo lo contrario: un caballero, recién incorporado al gabinete, en el que apenas se hizo notar si no fuera por su discreción, su prudencia, su total falta de agresividad, su neutralidad política, no adscrito al grupo sanchista y ni siquiera es miembro del PSOE. No en balde  su señora madre no podía creer que su hijo Carlos fuera Ministro y mucho menos que fuera el número dos de Pedro Sánchez.

Ni se lo cree su madre ni nos lo acabamos de creer nosotros. Todos nos hubiéramos creído mucho más a Puente, a Bolaños, a Óscar López o a Ángel Víctor Torres, en fin, a cualquiera del grupo de los peleones que Sánchez suele lanzar al ruedo cada vez que se vuelve necesaria la gresca.

Con Carlos Cuerpo va a ser difícil pelearse aunque para que no pudiéramos dudar que se trata de un auténtico pata negra, en sus palabras de presentación tuvo que recurrir a los orígenes modestísimos de su señor abuelo que nunca mejor dicho, tuvo que ganarse el pan con el sudor de su frente.

¿Qué programa de fiestas nos prepara el presidente para este año que le queda de mandato? ¿Desescalada?, ¿Campañas electorales tranquilas? No debemos dejarnos engañar: Sánchez no puede dejar de ser quien es. Y el muy educado Carlos Cuerpo ha pasado a ser el número dos del gobierno más corrupto que ha tenido España en el último medio siglo. Veremos cómo se cocina ese banquete.

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