Sábado, 24 de octubre, 2020  |  

- 12 septiembre, 2020 -

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado. Los españoles tenemos el derecho y la obligación moral de exigirles a nuestros políticos y legisladores, una... ‘Okupas’, tres mafias o más, en una

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado.

Los españoles tenemos el derecho y la obligación moral de exigirles a nuestros políticos y legisladores, una explicación lógica, de los motivos por los que hemos sufrido y seguimos sufriendo cada día con mayor presión,  en la violación de un derecho constitucional inalienable, como lo es el Derecho a la Propiedad Privada.

Fundamentalmente  el binomio Ada Colau y Podemos, con todo lo que representan de nefasto para una sociedad moderna, han conseguido tener en jaque a una clase media y media baja española, que cada vez que salen de su casa y tienen que desplazarse fuera de su residencia habitual por cualquier motivo se echan a temblar, por si al volver se encuentran dentro de sus propios hogares o segundas residencias, a mafiosos desvergonzados que se arrogan el uso y disfrute de su propiedad, sin más documento que justifique su estancia allí,  que su propia voluntad o decir que se lo han vendido o arrendado por cuatro perras esa Mafia Okupa de la que les hablo.

Curiosamente, los perjudicados como acabo de decir, suelen ser ese fragmento de españoles que han trabajado y ahorrado durante toda su vida, para adquirir una propiedad, de la que otros sinvergüenzas pretenden disfrutar por su cara bonita, ya que los multimillonarios como los Marqueses de Galapagar, ahora tienen protegida su palaciega residencia por las Fuerzas de Seguridad del Estado y después cuando se les acabe el chollo político del que disfrutan, siempre les va a sobrar dinero para pagar a una empresa de seguridad privada, que detectarán a los delincuentes en el momento de invadir su propiedad y se ocuparan de informar a las fueras del orden, para sacar a los okupas en menos que canta un gallo y dentro del tiempo legal máximo permitido, como suelen hacerlo todos los españoles de un poder adquisitivo importante, sin que tengan que mover ellos un dedo.

Ese es el contrasentido, de esa extrema izquierda podemita y okupa, que dice defender a los pobres, pero en realidad protege y ayuda a los pobres desvergonzados y delincuentes por naturaleza, para perjudicar a otros que han salido del lumpen okupa a fuerza de trabajar y esforzarse para tener una vida feliz, una vivienda propia y una vejez tranquila.

Las clases altas saben protegerse solas, las medias y medias bajas no pueden hacerlo, porque les faltan los medios imprescindibles para ello, pero precisamente para eso deberían de haber unas Leyes que cubrieran esas eventualidades.

¿Por qué no se ha legislado en España con sentido común para evitar este despropósito?

Habrá que exigir responsabilidades a quien corresponda y reprocharles que prefieran tener a gentuza de esa calaña sentada en su Gobierno en vez de legislar contra ellos.

Pero pedirle eso a un Presidente de Gobierno que les usa como y cuando quiere (como le usan ellos a él) en función de sus intereses personales egoístas, en vez de pensar en solucionar otro más de los muchos problemas que nos acucian a los españoles, es pedirle peras al olmo. 

Les propongo a ustedes amigos y lectores, un ejercicio de pura ciencia ficción:

“Imaginen por un momento, que hoy sábado 12 de septiembre de 2020, a primera hora de la madrugada un grupo perfectamente organizado de unos cientos de personas, entran en el Congreso de Diputados rompiendo alguna de sus puertas poco protegidas y se establecen dentro cambiando los cerrojos y el lunes cuando van al Congreso los Diputados transcurridas ya las 48 horas de rigor, llegan los congresistas y se les impide la entrada y tiene que empezar un proceso judicial de meses, antes de solucionarse ese rompecabezas inexplicable”.

No tengo la menor duda, de que si ocurriera eso en el Congreso, en el Senado, en el Palacio de la Moncloa o en cualquiera de las residencias veraniegas del patrimonio del Estado puestas a disposición de nuestro despreciado Presidente (al menos por mí) durante sus largas vacaciones veraniegas, en menos que canta un gallo, el problema se habría solucionado sin tantas zarandajas como nos ocurriría al común de los españoles si nos ocupan nuestras viviendas.

A nosotros se nos obliga a alquilarnos otro piso o una habitación en una pensión o a contratar a la mafia Desokupa o a unos matones para que los saquen de nuestra casa (asumiendo un riesgo nosotros que no nos corresponde) o a esperar muchos meses, hasta que la lenta justicia española, dicte una sentencia totalmente injusta por su tardanza en resolver.

Como ven ustedes, la mafia Okupa ha generado a la vez otras dos o tres mafias más, la de los Desokupas, la de los Matones a Sueldo e incluso la que yo llamo Mafia Política,  que mira hacia otro sitio, el del cultivo del voto de los delincuentes, en vez de ‘okuparse’ de solucionar los problemas de los españoles, como debería de ser su responsabilidad prioritaria.

Sé que lo que digo es muy duro y va a molestar a muchas sensibilidades políticas, que nunca han movido un dedo por solucionar un problema tan serio como este.

Pero ya sería hora que empezaran todos a buscar una vía legal y ágil, para acabar con tanta estupidez y egoísmo político.

Nunca será tarde para empezar a tomar medidas en ese sentido. 

 

 

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