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Escala a Castelló: Pascual Flores, el barco histórico de las mil caras y de las 100 historias, ahora en PortCastelló Escala a Castelló: Pascual Flores, el barco histórico de las mil caras y de las 100 historias, ahora en PortCastelló

- 10 octubre, 2021 -

Uno de los barcos históricos que visita la capital de la Plana en la IV edición de Escala a Castelló es el pailebote Pascual... Escala a Castelló: Pascual Flores, el barco histórico de las mil caras y de las 100 historias, ahora en PortCastelló

La réplica del original surca por fin los mares como representante de la cultura de una época ‘dorada’

Uno de los barcos históricos que visita la capital de la Plana en la IV edición de Escala a Castelló es el pailebote Pascual Flores. Se trata de la réplica de un velero que tuvo sus ‘mil caras’ en vida, y sus otras tantas historias desde que que, en 1999 el ayuntamiento de Torrevieja aprobó su restauración, que quedó en una réplica del original. Representante de una ‘época dorada’ a principios del siglo XX, por fin surca los mares, dedicado a la educación en vela’

Esperanza Molina / Castellón Información

Hay países que cuidan sus barcos como si fueran ‘sus hijos’, porque han sido parte de su presencia en el mundo y representantes de su historia y de su cultura.

En España no ocurre siempre lo mismo. Más bien al contrario. A pesar de que España fue una potencia mundial en la navegación durante siglos, a pesar de que es uno de los países con más kilómetros de costa, de que debe al mar su cultura, su comercio y sus tradiciones, todavía hay muchos que piensan que son elementos de lujo en un país que ha vivido los últimos lustros de espaldas al mar.

Mantener un barco histórico es caro, mucho, para mantener su grandeza. Necesitan cuidados extremos para evitar que sean pasto del tiempo. Y, además, hay que luchar constantemente contra una visión ‘negacionista’ en la que cualquier cosa relacionada con el mar en sus facetas cultural, histórica, o de recreo, es tratada casi siempre como ‘temáticas de ricos’. Si esto es así en la gran parte del territorio nacional, en la Comunitat Valenciana, todavía más.

Escala a Castelló acoge en su IV edición un barco que contó muchas historias ‘en vida’ y, que aglutina otras tantas en su réplica. Un velero que, si pudiera hablar, tendría muchos relatos para contar.

Precedido por historias poco conocidas, por críticas políticas, aciertos y desaciertos en las decisiones que lo acompañaron, el Pascual Flores por fin surca los mares como representante de la cultura española en los puertos de barcos históricos más afamados de Europa. Y ahora, está en Castelló.

El representante de una ‘época dorada’

Castelló Información ha buscado información sobre el Pascual Flores, y ha encontrado muchas versiones que coinciden en lo esencial: su año y lugar de construcción; su ‘época dorada’ como pailebote; las decisiones ‘políticas’, posiblemente desacertadas que lo convirtieron en el centro de las críticas con ‘muy mala prensa’, y su resurgir, al cabo de los años, como una réplica del original, nave que se pasea por todos los puertos europeos.

Clipper Murray (https://www.gipuzkoa.eus/es/web/aintzinako-lanbideak/vela-vapor)

De la vela al motor como alternativa de transporte

Los grandes veleros de transporte fueron las únicas naves en poder atravesar mares y océanos para transportar las mercancías más valiosas. Aún cuando, con la revolución industrial las máquinas de vapor comenzaron a utilizarse también en la propulsión en el mar, encontraban grandes inconvenientes en las grandes rutas marítimas, porque necesitaban proveerse de combustible para producir el vapor. Esto no era siempre barato ni posible en todos los rincones del mundo.

Esta fue una de las razones principales que mantuvieron a los grandes veleros como los reyes del transporte de mercancías hasta llegado el siglo XX. El motor de explosión fue toda una revolución en la navegación marítima. Ya no se necesitaban factorías de carbón a lo largo de los puertos de recalada. Eso, la capacidad de navegar ‘contra el viento’, sin depender de las condiciones meteorológicas, y la apertura de los canales de Suez y de Panamá, acabarían por relegar a los preciosos veleros, a cambio de la seguridad y la velocidad.

Puerto Torrevieja embarque de Sal (fotografía web Pascualflores.org)

Torrevieja, puerto comercial de primer orden

A principios del siglo XX, puertos como el de Torrevieja, donde se encontraba una de las salinas más importantes de Europa, y daba salida a las frutas y hortalizas de la Vega Baja, convirtieron la zona en un importante baluarte comercial marítimo. Torrevieja tenía una población de 6.000 personas y más de 200 barcos matriculados. Y ojo, porque 60 de ellos eran los denominados ‘pailebotes’. Eran barcos dotados de un importante velamen, pero también, dotados de motor, para posibilitar una navegación mixta.

‘Los hijos’ del armador Pascual Flores

Estas eran las condiciones cuando, terminada la Primera Guerra Mundial, el armador, Pascual Flores, encargaba al astillero de Torrevieja y al ‘Maestro Marí’ la construcción de dos veleros a los que denominó con el nombre de sus hijos: Carmen Flores  y Pascual Flores. (Otra documentación señala que no fueron dos, sino tres, y que el tercero se denominaba ‘Esperanza’)

Santa Eulalia Escala a Castello 2019

El encargo no determinaba la forma de los barcos, pero sí la necesidad de que pudieran transportar todo tipo de mercancía. El maestro Marí determinó darles forma de ‘pailebotes’, con la dotación de los veleros pero que posibilitaban la instalación de un motor de propulsión.

Desde Torrevieja, esos veleros, contratados por diferentes armadores, transportaban mercancías por todo el Mediterráneo e incluso, por el norte de África con algún salto hacia el Atlántico y Cuba.

Los barcos del armador Pascual Flores tuvieron destinos diferentes y finales, también muy diversos. Por ejemplo, el Carmen Flores, completamente restaurado, y con el nombre de Santa Eulalia, co-patrona de Barcelona, pertenece al Museo Marítimo de Barcelona, está declarado Bien de Interés Cultural y navega como museo flotante.

La ‘otra suerte’ del Pascual Flores

Pascual Flores Mercantes Españoles Sebastian Cabot

Pero el Pascual Flores no tuvo la misma suerte. Navegó como mercante con los nombres de Vulcano y Pascual Flores.

“Era un buque de 169 toneladas brutas y 250 toneladas de peso muerto, en un casco de madera de 34,14 m de eslora total, 28,60 m de eslora entre perpendiculares, 8,60 m de manga, 3,82 m de puntal y 3 m de calado. Durante años estuvo propulsado por un motor diésel de 100 caballos de potencia y con la ayuda del aparejo mantiene una velocidad de 5,8 nudos”. (Juan Carlos Díaz Lorenzo)

Según Sebastián Cabot: “El barco se dedico desde su botadura al lustroso negocio de la exportación de naranjas, (the fruit spanich schooners) realizando algunos viajes triangulares a América.

En 1943 cambio de armador y de nombre, Vulcano,

Pascual flores en la Serie: The_Onedin_Line

montándosele un motor propulsor auxiliar Thornycroft de 100 CV y desmantelando los masteleros de los tres palos.

Así siguió pasando de la fruta, los materiales de construcción por las Baleares hasta que el 1975 se vendió a armadores ingleses, se le instaló la Unión Jack (bandera del Reino Unido) –&1– en la popa y se le cambio el aparejo por el de goleta de dos palos. Fue un barco peliculero, ya que apareció en la estupenda

serie de la BBC, la Línea Onedin, ya con su nombre primitivo otra vez, anteriormente en 1929, también estuvo en el reparto de la película española La Ultima Luna.

En 1979– continúan las mismas fuentes- lo compró una fundación benéfica de Bristol para utilizarlo de buque escuela, y se metieron en una gran carena que incluyera el cambio del plano vélico. A pesar de las ayudas de los estamentos públicos británicos, se cruzo en su derrota en 1984 el naufragio de la corbeta de tres palos británica Marques (ex Felix Martí) -&2- un antiguo pailebote valenciano, quinto de nuestro protagonista, del sello de Vicent Lacomba. En dicho naufragio desaparecieron diecinueve jóvenes gringos y a raíz del cual se adopto el Código de Conducta para la Seguridad de Buques Escuela con pabellón británico en vigor desde 1991. Este cambio de reglamentación lo sentencio a muerte bajo el pabellón británico”.

Pascual Flores Torrevieja (Pascualflores.org)

En 1999, Torrevieja quería rendir homenaje a aquella época dorada que había marcado su historia. El proyecto que se gestaba pretendía fundar un ‘Museo de la Mar y la Sal’, pero también recuperar uno de los barcos estrella del Astillero de la localidad, para restaurarlo y convertirlo en su representante en todos los mares.

Así surgió la idea de recuperar al antiguo Pascual Flores, que se encontraba amarrado en el puerto inglés de Milford Hoven.

Lo que fue el proyecto estrella de Torrevieja, con el que se pretendía una baja inversión para recuperar un barco local que convertir en Museo, no cumpliría los objetivos prometidos.

Así lo contaba SC en el foro de ‘La Taberna del Puerto’:

“Desde Torrevieja, las autoridades locales andaban dándole vueltas al asunto del Museo de la Mar y la Sal, y los ingleses que no tienen un pelo de tontos para los temas navales le ofrecieron el “muerto” al alcalde, y tragó el anzuelo; lo compró y se lo trajo, una vez desarbolado, en la cubierta del transporte de cargas pesadas Clipper Cheyenne, llegó a Torrevieja en el verano de 1999, se le lanzó al agua y se le arboló, después se le preparo una cama en tierra para comenzar su reconstrucción”.

Y continúa el relato: “Debería estar un poco jodido, pero como los políticos españoles, en general, no tienen ni idea de temas marítimos (algunos navegan en yates armados por gente del ladrillo y poco mas), lo dejaron perder mas todavía y alguien les convenció de construir una replica. Cuentan las comadres que, entre el barco, transporte y demás gaitas se gastaron 650.000 €.

El Ayuntamiento decidió entonces tirarlo a un vertedero y así murió nuestro protagonista. El nuevo Pascual Flores es otro barco distinto”.

La mala prensa del Pascual Flores

Este relato, en términos coloquiales, queda recogido también con otro lenguaje, en las publicaciones que se realizaron en los medios de comunicación.

Lo cierto es que, si Torrevieja se equivocó en su planteamiento, los desaciertos se fueron acumulando, uno detrás de otro. El Pascual Flores tuvo mucha ‘mala prensa’ desde el principio, lo que no significa que los medios de comunicación hicieran mal su trabajo.

Tal como relata el texto anterior, el Pascual Flores llego a Torrevieja a bordo de un Carguero, en 1999, porque era incapaz de navegar por si mismo. El chasco debió ser enorme para el Ayuntamiento de Torrevieja, que había esperado encontrar un barco histórico con el que representar toda su grandeza.

La broma costaba cara, más aún, cuando el barco permaneció en ‘dique seco’ mientras se buscaban alternativas.

La ‘otra historia del Pascual Flores’

Y aquí comienza la ‘otra historia’ del Pascual Flores.

En Torrevieja, el Pascual Flores apenas se mantenía en el agua. Para su estudio y restauración en el Puerto de Torrevieja hubo que construir una plataforma de hormigón. Después comenzaron los análisis del estado del barco y las posibles reformas estructurales que necesitaba. La inversión inicial, ya era cuantiosa, estimada según algunos en más de un millón de euros.

El Pascual Flores pasó 5 años en ‘dique seco’ sin mayores intervenciones. En 2005, el Ayuntamiento de Torrevieja retomó el proyecto. La reparación del buque fue adjudicada por 3,5 millones de euros a la empresa: JOST (Jardinería Obras y Servicios de Torrevieja), que se presentó junto a Astilleros Vatasa de Santa Pola, como asesor técnico.

El adjudicatario, pasados unos meses, determinó que la estructura original del Pascual Flores no admitía ningún tipo de restauración. El Pascual Flores acabó en un desguace y un vertedero de Bigastro. En su lugar, propuso la creación de una réplica, y “contrató a Astilleros Carrasco de Águilas, especializados en este tipo de trabajos, de manera totalmente artesanal”. El presupuesto del nuevo Pascual Flores, ascendía a 4,7 millones de euros.

Pascual Flores Escala a Castelló 2021

¿Se podía haber realizado por menos? Algunos profesionales del sector afirman que si, y que incluso llegaron a presentar un presupuesto, cuando salió la restauración a concurso, que hubiera supuesto, sobre las cuentas iniciales, la mitad del gasto realizado.

Sea como fuere, para hacer frente a esta inversión, el Ayuntamiento de Torrevieja pidió la ayuda de la Generalitat Valenciana. El objetivo era, convertir el nuevo Pascual Flores en un barco escuela de la Generalitat, como se había realizado años antes, en tiempos del presidente Lerma, con la Goleta Tirant I. El protocolo del acuerdo, redactado en 2004, se `plasmaba’ en forma de ‘alquiler’ de la nave por espacio de 99 años, como buque escuela de la Generalitat para el aprendizaje de vela clásica, la participación en grandes eventos y la promoción de la cultura y el mar valenciano.

El barco fue botado en 2007, pero la firma del convenio seguía pendiente de firma. En 2009, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, visitó el barco. Aunque todos esperaban que aquel protocolo se firmara por fin, la situación política y económica de la Comunitat Valenciana no estaba para tirar cohetes. El protocolo se quedó en papel mojado.

Las complicaciones de los barcos históricos

Uno de los problemas que presentan los ‘barcos históricos’, es que no solo necesitan una fuerte inversión para su restauración, sino que el mantenimiento debe ser continuo, y la explotación’ de la nave debe quedar también en manos expertas para obtener el rendimiento que se busca. De lo contrario, los materiales vuelven a deteriorarse y un barco que no navega, vuelve a ser una ruina en el agua.

Estos ‘barcos históricos’ se convierten en museos flotantes con una ‘vida útil’ muy limitada. Funcionan como barcos escuela para la educación ‘en vela’, y promueven la cultura del mar en recorridos programados como atractivos turísticos, en los diferentes ‘encuentros históricos’ que se organizan por todo el mundo.

Su función como barco escuela, parte de un nuevo concepto en el que, básicamente, se los dota con una tripulación profesional y se ‘alquilan’ las plazas para los ‘alumnos’ que aprenden los secretos de la navegación como parte de esa tripulación, en sus diferentes escalas. Por otra parte, sus rutas de promoción necesitan de empresas especializadas.

Aunque el Pascual Flores hubiera sido completamente restaurado (la réplica), en el 2007, volvió a permanecer atracado durante años.

Pascual Flores Fundacion Victoria (pascualflores.org)

Convenio con la Fundación Victoria

La última parte de este relato, llega con el convenio que firmó el Ayuntamiento de Torrevieja con la Fundación Nao Victoria para su ‘nueva’ restauración, y explotación comercial y cultural del buque.

En 2020, el Ayuntamiento de Torrevieja firmo un convenio con la Fundación Nao Victoria, para su nueva restauración y puesta en el mar con las condiciones de navegación que se requieren. “Tras varios años de inactividad y cierto deterioro, el 30 de octubre de 2020, el Ayuntamiento de Torrevieja y la Fundación Nao Victoria firmaron un convenio de colaboración para la cesión, reparación y puesta a punto del pailebote.

Tras seis meses de trabajos en los astilleros de Punta Umbría (Huelva) la embarcación se encuentra lista para navegar y hacer escalas en puertos de todo el mundo, para hacer promoción de Torrevieja y su tradición marinera de cabotaje.”

Desde la Fundación, definen al buque de la siguiente manera: “El Pailebote “Pascual Flores” es una buque original y diferente a las embarcaciones que navegan por nuestras aguas hoy en día. Gracias al convenio firmado entre el Ayuntamiento de Torrevieja y la Fundación Nao Victoria, la embarcación hará escala en puertos de todo el mundo y estará presente en los principales festivales marítimos europeos.

A lo largo del presente año, el pailebote comenzará una gira tanto por aguas españolas como extranjeras, para la promoción turística y cultural torrevejense y la divulgación de la historia de los pailebotes en relación al transporte de la sal. Este museo flotante, además de sus giras programadas, visitará anualmente el puerto de Torrevieja”.

Dimensiones y equipamiento

Eslora total (casco): 34,14 m.

Manga: 8,60 m.

Puntal: 3,82 m.

Calado: 3,08 m.

Altura Palo Mayor sobre cubierta: 26,00 m.

Desplazamiento: 210 t.

Más de 400 m2 de superficie vélica

3 palos / 10 velas

Dotación

6 camarotes con 20 literas

¿Te atreves a visitarlo o formar parte de su tripulación?. Ahora se puede visitar en Escala a Castelló.

Notas:

&1: “La bandera del Reino Unido, oficialmente denominada Union Flag («bandera de la Unión») y más conocida como la Union Jack («torrotito de la Unión»), está compuesta por una combinación de las cruces de los santos patronos de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda del Norte, tres de las cuatro regiones que, junto con Gales, forman el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”. https://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_del_Reino_Unido

&2: “Un muerto y 18 desaparecidos tras el naufragio de un gran velero británico en la islas Bermudas”(https://elpais.com/diario/1984/06/05/deportes/455234414_850215.html)

Bibliografía:

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