Noticias Castellón
jueves, 07 de julio del 2022 | Última actualización: 21:39

El Forn del Canyaret, de origen medieval, una joya restaurada para la hostelería en el centro de Castelló

Tiempo de Lectura: 4 minutos, 15 segundos

Noticias Relacionadas

La transformación se ha ajustado a la protección del inmueble con la conservación de sus arcos ojivales de piedra

El  Forn del Canyaret, de la calle Antonio Maura de Castelló, que se remonta al siglo XIV, es ahora un moderno restaurante. Conocido durante décadas como horno y panadería Miralles, ahora tiene una nueva vida, pero sin perder todos sus elementos medievales que lo convierten en una verdadera joya.  Entre sus mayores atractivos, dos arcos ojivales de piedra, en la planta baja, así como la estructura superior del horno en el primer piso. Antiguo y moderno se dan la mano. ¿Quién dijo que en Castelló no hay lugares dignos de visitar?

Esperanza Molina/ Castellón Información

 width=Seguro que muchos castellonenses lo recuerdan porque durante décadas ha formado parte de sus vidas en el barrio de la Judería, en la calle Antonio Maura. Es el Horno, Panadería y Bollería F. Miralles. Un lugar tan tradicional como lo eran sus propietarios que, durante muchos años garantizaron la barrita de pan, el dulce o las rosquilletas a todo un barrio.

Porque Panadería F. Miralles era más que un comercio tradicional de venta de pan. Era un lugar muy, muy singular, que supo conservar su actividad, evolucionar con los nuevos tiempos y afrontar la revolución industrial que también afectó al sector. Pero, al mismo tiempo, mantuvo la querencia por una edificación que se remontaba nada más y nada menos que al siglo XIV.

 width=Antes de ser conocido como pastelería Miralles, ya tenía un lugar en la historia antigua de la capital de la Plana como el Horno del Canyaret.

Muchas han sido las transformaciones de lo antiguo a lo moderno que se han realizado en la ciudad de Castelló. Muchas de ellas de la forma más barata o más rápida y no siempre tan escrupulosa como se hubiera deseado. Y, como consecuencia de ello, muchos elementos singulares de la capital de la Plana desaparecieron con el tiempo y los años.

Por fortuna, no ha ocurrido así con el Horno del Canyaret, que hoy es un moderno restaurante, pero eso sí, después de conservar los elementos más tradicionales del antiguo horno de Castelló.

No, no ha sido ni rápido ni barato, pero el resultado merece la pena.

 width=Consta en los archivos municipales, que las primeras gestiones para la transformación de la antigua panadería, con el fin de convertirla en un restaurante comenzaron a principios de 2021, o al menos esa es la fecha en la que se inició la gestión administrativapara conseguir todos los permisos.

Protección Urbanística y etnológica

El número 31 de la calle Antonio Maura, donde se encontraba el Forn del Canyaret, era una construcción integrada por tres espacios. Los dos de la derecha se corresponden con el antiguo horno medieval, al que se anexionó más tarde la casa de la izquierda.

La parte protegida, precisamente, es la de la derecha donde se encuentra “el doble arco ojival de piedra con el capitel cuadrado y el diminuto fuste redondo y la cúpula del horno, de ladrillo macizo con su arco gótico-escarzano en la embocadura.

 width=También es interesante el pórtico de madera de la zona interior del horno en la planta primera. La cubrición es un ‘entabacal’ de viguetas, rasterles y tobas (‘atobons’) a los que se le superponen tejas árabes.”

Así es como figura en el Catálogo de Protección del Patrimonio Cultural Arquitectónico de Castelló, datado en el siglo XIV, que protege integralmente esta estructura. La parte de la izquierda no estaría sujeta a protección.

En la misma ficha se presupone la continua evolución del inmueble cuyos arcos ojivales, presumiblemente debieron estar abiertos al exterior, para ajustarse a las necesidades de los tiempos e, incluso a la adaptación el horno a la revolución industrial.

Durante las últimas décadas del horno-panadería, la puerta a la calle del número 31 daba lugar a la parte pública del despacho de pan, mientras que sus riquezas medievales quedaban ocultas al público como zonas de trabajo o almacén.

Rehabilitación del inmueble

 width=Para su transformación ha sido necesario un estudio previo para analizar los elementos que eran de obligada conservación, pero también, una capacidad muy valorada en cuanto a los objetivos: un restaurante minimalista, avanzado a los tiempos, que sepa conjugar la idea del buen comer, con parrilla propia y extractora de humos sobre cada mesa, donde las antiguas estructuras medievales resaltan y adquieren valor propio.

La inversión ha superado los 300.000 euros, que se dice pronto. Y no ha estado exenta de obstáculos, porque, como es de recibo, ha necesitado el visto bueno de los técnicos en cada una de las ejecuciones.

 width=Uno de los problemas que hubo que solventar cuando ya estaba presentado el proyecto y a punto de comenzar los trabajos, fue la existencia de una escalera lateral, en la zona derecha del área protegida. El diseño inicial planteaba su sustitución, pero después de una inspección los servicios técnicos determinaron que también estaba protegida aquella escalera y las vigas que sustentaban la planta superior que daban a la estructura del horno.

Por lo tanto el proyecto tuvo que revisarse y adaptarse a las nuevas exigencias.

En conclusión, el nuevo restaurante se hizo como tocaba y lograba abrir sus puertas al público antes de la pasada Semana Santa.

Cuentan que, cuando los antiguos propietarios contemplaron la transformación y percibieron como se habían respetado sus elementos más valiosos, se mostraron agradecidos y lloraron de emoción.

El restaurante ahora

El restaurante de Antonio Maura, 31, antiguo Forn del Canyaret, cuenta de planta baja y primera planta con una pequeña terraza.

Planta baja: el horno y los arcos ojivales

En la planta baja, parte de la izquierda donde se accede por la puerta que da a la calle, (no sujeta a protección) se encuentra la zona de recepción y la barra de servicio. Al fondo, todavía se conserva el letrero de la Panadería F Miralles, que le da valor en lo que un día fue. Y una escalera que asciende a la primera planta.

En la zona de la derecha se conserva, de forma simbólica y como elemento decorativo, la puerta y la entrada del horno, que ya no presta servicio. Cuando el camarero abre esa puerta, a petición de Castellón Información o de los comensales que van a este restaurante, puede ver el interior del horno, con una animación que simula las llamas de lo que debió ser esta estructura durante siglos.

El resto del espacio está presidido por los arcos ojivales, restaurados y potentes. Y junto a ellos, las mesas para los comensales.

Sobre cada una de las mesas (de obra), está encastrada una parrilla para que los comensales puedan ‘torrar’ hasta el punto deseado los productos que consumen. Y sobre cada mesa, una campana extractora, para evitar la acumulación de humos y olores. La combinación no puede ser más innovadora.

La escalera y la primera planta

 width=La escalera del margen de la izquierda del edificio, adosada a una pared que conserva la antigua piedra de la medianera, da acceso a la primera planta del restaurante, donde también hay capacidad para unas 17 personas, con mesas de diferentes tamaños, cada una de ellas con sus correspondientes parrillas y campanas de extracción de humo. Esa primera planta tiene también una terraza pequeña, al aire libre, que también entra en los planes de los propietarios para su aprovechamiento en un futuro próximo.

Recomendación: Aunque solo sea por curiosidad visite el recinto del restaurante. Merece la pena.