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- 1 junio, 2015 -

Rafa Cerdá Torres. Abogado. Vamos avanzando, aunque sea por fases y al ritmo de la canción de Ricky Martín: “un pasito p´adelante, María, un... La reunión

Rafa Cerdá Torres. Abogado.

Vamos avanzando, aunque sea por fases y al ritmo de la canción de Ricky Martín: “un pasito p´adelante, María, un pasito p´atrás”…y no me refiero a la nueva canción del verano, si no del proceso del negociación abierto entre el Partido Socialista, la coalición Compromís y Podemos en aras a conformar una mayoría de gobierno. El nuevo Consell de la Generalitat debe componerse, a la fuerza, por más de una fuerza parlamentaria. El último gobierno de coalición al mando de nuestra autonomía fue el conformado por el Partido Popular y la extinta Unión Valenciana, allá por la lejana legislatura 1995-1999. El popular Eduardo Zaplana supuso el recambio a los sucesivos gobiernos socialistas encabezados por Joan Lerma, en el poder desde 1983. ¡Pues no ha llovido desde entonces!…

Avatares históricos aparte, la composición fragmentada de las nuevas Cortes valencianas abre paso a una nueva etapa de acuerdos y pactos forzosos. Sobre ninguna formación política recae el suficiente número de escaños para afrontar un gobierno en solitario, obteniendo apoyos puntuales de otros grupos parlamentarios. Este escenario era el anhelado por el Partido Popular, a sabiendas que su mayoría absoluta se iba al garete: un bloque parlamentario de un mínimo de 36 escaños quizás podría apoyarse en Ciudadanos, dado que las estimaciones electorales le otorgaban entre 14-15 diputados, sumando el mágico número de 50, margen de la mágica mayoría absoluta. Sin embargo, el pírrico resultado de 31 escaños, aleja a los populares de toda posibilidad de retener el poder.

Hoy lunes se han reunido públicamente (a buen seguro que desde la misma noche electoral los teléfonos Puig y Oltra echarán humo) los líderes del PSPV, Compromís y Podemos. Frente a la ciudadanía es la primera escenificación de un nuevo tiempo político, dirigido por un nuevo bloque de izquierdas, lleno de buenas intenciones y grandes principios. La reunión no supone que una puesta en escena de unas conversaciones que se llevan desarrollando en la sombra, como muy temprano desde el mismo domingo 24 de mayo. Las nuevas Cortes se encuentran convocadas para el próximo 11 de junio, siendo esta primera sesión la que elija a la Mesa de la Cámara, con un nuevo Presidente o Presidenta, elección que reflejará el primer reparto de puestos institucionales entre los nuevos socios de gobierno (o de poder según se mire).

En apenas 21 días no se configura un programa de gobierno sólido, ni tampoco en una sola reunión. A Oltra y Puig, al igual que Antonio Montiel de Podemos, les une un importante objetivo: desalojar al Partido Popular del poder, pero el mero recambio político no garantiza una adecuada gestión del poder. La Generalitat posee un amplio elenco de competencias en casi todas las áreas de carácter social: educación, sanidad, dependencia, atención a las familias, etcétera. La etapa de la reivindicación ha pasado, y comienza el tiempo del gobierno. Ya no controlan al Partido Popular, si no que van a ser controlados.

¿Mi opinión?, el recambio siempre es bueno. La necesidad de la verdadera Política, donde el pacto con todos y entre todos, suponga la garantía básica para llevar a cabo una acción de gobierno, supondría ya un verdadero éxito. Pero si el afán de revancha, el sectarismo y el mero reparto de poder entre  los distintos grupos, hacen su aparición, poco o nada habremos ganado. Más bien al contrario. Tiempo al tiempo, y a esperar acontecimientos. Seguro que nos divertiremos.

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