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viernes, 09 de diciembre del 2022 | Última actualización: 08:01

Refundar el Estado

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Pascual Montoliu. Ha sigut capellà, professor d'antropologia i teologia, i tècnic comercial.

Lo pidió Rosa Díez en el Teatro de la Comedia que da a la carrera de San Jerónimo. De lo poco sensato que se escuchó en el hemiciclo en estos dos días, ni caso hicieron quienes manejan el circo nacional, que son en estos momentos Rajoy y Rubalcaba. Sí, Rubalcaba también, por más que los medios conservadores se alíen para ningunearlo. Una cosa es su debilidad de liderazgo en el seno de las filas socialistas y otra, la iniciativa, que tiene y maneja magistralmente, de movilizar a los sectores afines como son el educativo y el sanitario. Se organizaron para la última campaña electoral y van a seguir como martillo de herejes hasta que el voluntarioso Rajoy agote la legislatura, si antes las huestes de Rubalcaba no acaban por agotar al país.

Lo de Rajoy es punto y a parte. Trata de vender imagen con las medidas anunciadas para combatir el paro juvenil, olvidando que el paro es paro, sin adjetivos ni paliativos; que no es consecuencia de la legislación laboral ni de la presión fiscal. Hay paro porque no hay demanda y, en el caso español, tenemos el problema añadido de que nos han echado del mercado dando nosotros toda clase de facilidades para ello. Somos rehenes del mal llamado y peor intencionado milagro español, el que nos trajeron Rato y Aznar. Somos rehenes del tejido productivo que se cargó Solchaga a cuenta de las subvenciones europeas y pagando con los fondos de pensiones aquellos EREs del felipismo europeísta. De aquellos polvos vienen los lodos de ahora. No se trata sólo de la herencia de Zapatero, sino también de la de toda la trayectoria de los gobiernos de la Transición.

Hasta ahora esta gente ha demostrado que son incapaces de cualquier pacto de Estado. Para ello hace falta  tener antes sentido del mismo, y estos pigmeos de la Política sólo tienen en sus mentes las estipulaciones para pactar el estatu quo que sirve de tapadera a sus corruptelas y a sus prebendas pudendas. En eso sí saben pactar. Pero si no han sido capaces de llegar a un acuerdo para combatir la crisis, menos van a propiciar un pacto para refundar del Estado, a cuyo deterioro y desprestigio han contribuido todos, incluído el mismo jefe del Estado que es el monarca.

De todas formas, hay que reconocer que gracias a la crisis económica, hemos tomado conciencia de la profunda crisis institucional que padecemos hace tiempo. Sin crisis, segaríamos todavía en las borracheras de vino y rosas y en el País de Alicia  que pintaba Zapatero todavía en 2009. Hace sólo cuatro años el crupier todavía invitaba al personal a seguir el juego.