La patronal azulejera considera que la propuesta abre la puerta a establecer un indicador específico para las baldosas cerámicas, aunque advierte de que la reforma todavía debe superar la negociación entre las instituciones europeas
La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) ha valorado positivamente el respaldo obtenido esta semana en el Parlamento Europeo por una propuesta para adaptar el sistema comunitario de comercio de derechos de emisión (EU ETS) a las características tecnológicas de sectores industriales como el cerámico. La organización empresarial considera que este posicionamiento supone un avance en una de sus principales reivindicaciones ante las instituciones europeas: el establecimiento de un indicador de referencia específico para las baldosas cerámicas que tenga en cuenta las posibilidades reales de reducción de emisiones de sus procesos productivos.
El pronunciamiento parlamentario, sin embargo, no supone todavía la aprobación definitiva de los cambios. ASCER ha advertido de que el procedimiento legislativo continúa abierto y que el resultado dependerá de las negociaciones entre el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea.
La patronal sostiene que la metodología actualmente aplicada al sector no refleja adecuadamente las características de la fabricación cerámica ni los esfuerzos de las empresas para reducir sus emisiones de dióxido de carbono.
Por ello, considera necesario introducir criterios que permitan compatibilizar los objetivos climáticos de la Unión Europea con la continuidad de la actividad industrial y las inversiones en territorio europeo.
Un indicador específico para las baldosas cerámicas
El principal objetivo de la reivindicación sectorial es conseguir un benchmark específico para las baldosas cerámicas dentro del sistema europeo de comercio de derechos de emisión.
Los benchmarks son valores de referencia utilizados para determinar la asignación gratuita de derechos de emisión a determinadas instalaciones industriales sujetas al EU ETS.
Estos indicadores se establecen a partir de parámetros de rendimiento y tienen consecuencias sobre el número de derechos que pueden recibir las empresas, así como sobre sus necesidades de adquisición de derechos adicionales.
En el caso de la industria cerámica, ASCER defiende que la metodología debe reconocer las particularidades tecnológicas de los procesos de fabricación y las limitaciones existentes para reducir determinadas emisiones.
La organización considera que la aplicación de referencias que no se ajusten a estas características puede generar costes adicionales para las empresas sin que ello se traduzca necesariamente en una reducción proporcional de las emisiones.
Desde esta perspectiva, la patronal interpreta el respaldo parlamentario como una oportunidad para corregir el sistema de asignación de derechos y adaptar sus criterios a la realidad productiva de las fábricas de baldosas.
No obstante, la creación de un indicador específico todavía no está garantizada y dependerá del contenido definitivo de la normativa europea.
ASCER reclama que el ETS tenga en cuenta las posibilidades tecnológicas de descarbonización
La organización empresarial sostiene que el sistema europeo de comercio de derechos de emisión debe mantener su función como instrumento de reducción de gases de efecto invernadero, pero considera necesario que sus mecanismos de asignación respondan a las posibilidades tecnológicas de cada actividad industrial.
El EU ETS establece un límite global de emisiones para los sectores incluidos en su ámbito de aplicación. Dentro de ese límite, las instalaciones deben entregar derechos equivalentes a sus emisiones verificadas.
El sistema contempla mecanismos de asignación gratuita para determinadas industrias, con el objetivo de reducir el riesgo de que la producción se desplace a países con exigencias climáticas diferentes.
La metodología utilizada para calcular estas asignaciones influye en los costes que deben asumir las instalaciones industriales.
ASCER considera que, en el caso de las baldosas cerámicas, los criterios aplicados deben reconocer los esfuerzos realizados por las empresas en materia de descarbonización y las características de los procesos que todavía dependen de tecnologías intensivas en energía.
La patronal defiende que una adaptación del sistema contribuiría a evitar desventajas competitivas frente a productores de terceros países, sin renunciar a los compromisos europeos de reducción de emisiones.
Se trata, en cualquier caso, de la posición expresada por la asociación empresarial. La información facilitada no incorpora una evaluación independiente del efecto que tendría el nuevo indicador sobre las emisiones ni sobre los costes de las empresas.
El Parlamento Europeo respalda la propuesta con 474 votos a favor
El respaldo al que se refiere ASCER se produjo el 22 de octubre, cuando el pleno del Parlamento Europeo aprobó su posición sobre la revisión de los valores de referencia de emisiones para el periodo 2026-2030.
La propuesta obtuvo 474 votos a favor, 82 en contra y 28 abstenciones, lo que proporciona a la Eurocámara un mandato para negociar el texto con el Consejo de la Unión Europea.
Entre las modificaciones respaldadas figura la posibilidad de establecer referencias sectoriales específicas para determinados procesos industriales, con prioridad para productos refractarios y baldosas cerámicas.
El texto plantea que estas referencias tengan en cuenta el rendimiento de las instalaciones más eficientes de cada sector. Su aplicación dependerá de la aprobación definitiva de la normativa.
Una reivindicación compartida por la industria española e italiana
ASCER recuerda que el sector cerámico trabaja desde finales de 2025 para conseguir una modificación de la metodología de asignación de derechos de emisión.
La asociación atribuye el avance al trabajo conjunto de las industrias cerámicas española e italiana, la federación europea Cerame-Unie, distintos grupos parlamentarios y administraciones públicas.
La organización considera que la coordinación entre estos actores ha permitido trasladar a las instituciones comunitarias las particularidades tecnológicas de la fabricación cerámica.
La federación europea Cerame-Unie también ha expresado públicamente su satisfacción por el resultado de la votación parlamentaria.
La reivindicación tiene especial relevancia para la industria azulejera de Castellón, donde se concentra una parte fundamental de la fabricación española de pavimentos y revestimientos cerámicos.
Las decisiones sobre el régimen europeo de emisiones afectan a los costes de producción y a la planificación de inversiones de las empresas sujetas al sistema.
La negociación europea, pendiente antes de cualquier cambio definitivo
Pese al respaldo parlamentario, ASCER insiste en que todavía no puede darse por conseguido el establecimiento del indicador específico.
La propuesta deberá negociarse entre las instituciones europeas y el texto resultante tendrá que superar los trámites necesarios para su aprobación.
La patronal considera que las próximas semanas y meses serán decisivos para determinar si la modificación se incorpora finalmente a la normativa.
Su objetivo es conseguir un sistema que, según defiende, mantenga los incentivos para reducir emisiones sin imponer cargas que considere desproporcionadas respecto a las posibilidades tecnológicas de las empresas.
El resultado de la negociación determinará el alcance efectivo de los cambios, las instalaciones beneficiarias y sus consecuencias sobre la asignación gratuita de derechos.
Por el momento, la votación del Parlamento Europeo no modifica automáticamente los derechos de emisión asignados a las empresas cerámicas.












































