LA UNIÓ alerta de que el descenso de las cotizaciones amenaza la rentabilidad de las explotaciones antes de que comience la próxima cosecha

La organización agraria LA UNIÓ ha alertado de que la caída de los precios del aceite de oliva amenaza la rentabilidad del olivar valenciano antes incluso del inicio de la próxima campaña de recolección. La entidad considera injustificada la presión a la baja de las cotizaciones ante la incertidumbre sobre la producción de la campaña 2026-2027 y reclama un mayor control de las importaciones y más transparencia en el mercado.
En el conjunto de España, la producción de la campaña actual ha sido alrededor de un 9% inferior a la anterior, mientras que la comercialización ha descendido un 2,6% y las existencias finales son apenas un 6% superiores. Pese a ello, el precio del aceite de oliva virgen extra acumula una caída superior al 15% desde el inicio de la campaña, según los datos manejados por la organización.
LA UNIÓ considera especialmente preocupante que esta evolución se produzca cuando todavía no existe una estimación consolidada de la cosecha 2026-2027. En la Comunitat Valenciana, las aceitunas se encuentran todavía en pleno proceso de desarrollo y la producción final dependerá, entre otros factores, de cómo hayan afectado las altas temperaturas y la disponibilidad de agua al cultivo.
La organización también pone el foco en las importaciones. Según sus datos, las entradas de aceite de oliva en España se sitúan alrededor de un 16% por encima de la media de las cuatro últimas campañas, lo que puede aumentar la presión sobre el mercado durante los meses previos a la nueva cosecha.
Ante esta situación, LA UNIÓ considera necesario garantizar unas condiciones de competencia equivalentes entre los productores europeos y los de terceros países. La organización recuerda que los agricultores de la Unión Europea deben cumplir exigencias productivas, ambientales, laborales y fitosanitarias que no siempre son equiparables a las de los países de origen de las importaciones.
La situación afecta especialmente al olivar valenciano, donde una parte significativa de las explotaciones corresponde a modelos tradicionales, de secano y situados en zonas de interior o montaña. Estas explotaciones cuentan con menores posibilidades de mecanización y afrontan unos costes unitarios de producción superiores a los de los sistemas más intensivos.
A ello se suma el incremento de los costes de producción. Los últimos estudios de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) apuntan a un aumento cercano al 12% en los últimos tres años. Para LA UNIÓ, la combinación de costes elevados y precios descendentes puede situar de nuevo a numerosas explotaciones tradicionales por debajo de sus umbrales de rentabilidad.
La organización ha señalado que resulta difícil justificar una fuerte caída del precio cuando los agricultores todavía desconocen cuál será el volumen final de su cosecha. A su juicio, las previsiones anticipadas sobre una gran producción, antes de conocer el impacto definitivo del verano, pueden generar expectativas que presionen artificialmente las cotizaciones a la baja.
Por ello, LA UNIÓ reclama al Ministerio de Agricultura mayor transparencia y actualización de la información sobre existencias, importaciones, operaciones comerciales y previsiones de cosecha, con el objetivo de que todos los operadores dispongan de los mismos datos y se reduzca el riesgo de movimientos especulativos que perjudiquen a los productores.
Asimismo, pide reforzar el seguimiento de las importaciones, identificar de forma clara los países de origen y garantizar que el aceite procedente de terceros países cumple unas condiciones equivalentes a las exigidas a los productores europeos.
LA UNIÓ también defiende el papel territorial, ambiental y social del olivar valenciano. La organización destaca que las explotaciones tradicionales mantienen actividad económica en numerosos municipios del interior, contribuyen a conservar el paisaje y ayudan a frenar el abandono del territorio.
Por último, la entidad considera que la defensa del aceite de oliva no debe limitarse a promocionar sus cualidades entre los consumidores, sino que también debe garantizar que el precio percibido por el agricultor permita cubrir los costes de producción y obtener una remuneración digna. Ante el inicio de la próxima campaña, reclama responsabilidad a todos los agentes de la cadena y rechaza que previsiones todavía inciertas sobre una futura gran cosecha se utilicen para anticipar nuevas bajadas de precios.





































