El Eclipse

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Ahora que ya ha pasado la primera histeria colectiva sobre el eclipse podemos reflexionar sobre lo que supuso este interesante fenómeno de la naturaleza. Retengamos los datos: el día 12 de agosto, a la 20:00 horas y 31 minutos se produjo durante 1 minuto y 34 segundos, un eclipse total de sol que no se observaba en esta región desde hace 114 años y que no volverá a producirse en estas latitudes antes de un siglo por lo menos.

Fue ese factor de singularidad temporal lo que convertía al eclipse en un fenómeno muy atractivo para quienes residimos en los lugares desde donde podía observarse mejor. Fue también la belleza del espectáculo que nos ofreció la naturaleza la que atrajo la atención de muchos cientos de miles de residentes y algún millón de visitantes que llegaron desde lejos o muy lejos atraídos por el fenómeno.

Era hermoso ver al gran Sol desaparecer tras la pequeña Luna en fragmentos progresivos hasta verse casi totalmente cubierto -excepto la famosa corona- por el minúsculo satélite. Y ese repentino y breve anochecer de un minuto y medio hasta reaparecer la luz del atardecer que buscaba recuperarse tras el breve apagón. Hasta los pájaros pensaron que había llegado la hora del reposo en ese breve eclipse.

Todo perfecto y cumplido con una precisión de relojero astronómico que desde años sabíamos iba a acontecer a una hora determinada, sin retrasarse o adelantarse ni un solo segundo.

Un bello espectáculo, sin duda sobredimensionado y sin duda utilizado una vez mas por el gobierno para ocultar tantos errores que desea mantener a oscuras, bajo el manto del mundial de fútbol, de las vacaciones masivas o de los fenómenos de la naturaleza.

Los más entusiastas y futboleros llegaron a comparar la belleza del eclipse con el gol de Ferrán, lo que resulta de una cursilería sublime.

La naturaleza escasamente nos sorprende favorablemente excepto cuando se mantiene estática y nos muestra un bello paisaje de montañas o de mar. Pero cuando se pone en acción nos da disgustos como el terremoto de Colombia con cientos de víctimas y que ha seguido a otro en Venezuela con miles de muertos. Sin hablar de la DANA, destructora de medio centenar de localidades valencianas y de la erupción del volcán que dejó sin hogar a cientos de familias en la isla canaria de El Hierro.

Hay que ser muy precavidos con la naturaleza, cuando proceda. Las prevenciones tomadas por el gobierno con el eclipse fueron excesivas, claramente desproporcionadas. Nunca las había tomado para prevenir incendios voraces, diluvios devastadores, inundaciones, riadas, olas de calor. Este gobierno siempre nos defrauda.

Contemplé el fenómeno eclipsar con gusto, pero sin entusiasmo. No consiguió hacerme olvidar el maravilloso "Eclipse" de Michelangelo Antonioni una de las grandes obras de aquel cineasta uno de los mejores del cine italiano y mundial junto con Visconti ("El gatopardo") o Fellini ("La strada").