El delator

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En estos últimos días ha habido en España una intensa actividad judicial que ha condenado al ex número dos del PSOE, José Luis Ábalos a 24 años de prisión, a Koldo a 19 años y a Víctor de Aldama a 4 años y medio pero librándole de entrar en la cárcel gracias a su decisiva colaboración con la justicia que fue fundamental a la hora de esclarecer los delitos e identificar a los delincuentes.

Paralelamente el juez Peinado aplicó medidas cautelares a la esposa del presidente a la que por temor a que se fugara le retiró sus pasaportes  prohibiéndole a la vez viajar al extranjero.

¿Se han pasado de la raya nuestros prelados? ¿No son 24 y 19 años demasiados años para Ábalos y Koldo? De los cuatro Ministros condenados a prisión en nuestra democracia -Barrionuevo, Jaume Matas, Rodrigo Rato y Eduardo Zaplana- ninguno de ellos superó los diez años de prisión de los que apenas cumplieron algunos meses viéndose excarcelados por distintas razones.

Parece evidente que Ábalos no cumplirá ni la mitad de su pena que, aun cuando parezca excesiva es la que nuestro código determina para los delitos de organización criminal, cohecho, uso de información continuada, tráfico de influencias y malversación de fondos.

En general se ha considerado excesiva la condena a Ábalos y también las medidas cautelares contra Begoña Gómez. En este último caso parece desvelarse una especial desafección del juez Peinado contra la señora presidenta que debilitaría la necesaria neutralidad del juez y la exclusión de cualquier intencionalidad política en su actuación.

Más curioso resulta observar la actitud de la izquierda respecto a las decisiones judiciales. Por supuesto el PSOE, el sanchismo y sus aliados consideraron no solo excesivas las sentencias sino que identifican como verdadero villano de la historia al delator, al chivato, a Aldama que pactó con la justicia y desveló los delitos del trío Ábalos, Koldo y Cerdán.

El propio Aldama dice que lo desvelado hasta ahora sobre el trio y sobre muchos más, incluidos el presidente Sánchez y el ex Zapatero, es solo un aperitivo de lo que queda por contar.

Para los jueces, personas como Aldama son esenciales ya que acortan significativamente el tiempo de investigación y facilitan su trabajo. Hubieran hecho falta años para reunir el material inculpatorio contra los tres acusados.

Sánchez y su entorno deben estar temblando de que broten mas personas como Aldama, que pueden ser Julito Martínez, Leire Díez o Santos Cerdán que se contagien del buen resultado que dio a Aldama el haber colaborado con los jueces.

No cabe duda que en la actitud del sanchismo hay una clara falta de madurez. Actúan como lo hacíamos en la escuela en que acusar a un compañero, chivarse era lo peor de lo peor. Es también el código de conducta dentro de las mafias y entre los delincuentes en que la delación coloca al chivato al borde de la muerte.