La alcaldesa Carmina Ballester pide a las instituciones europeas conocer la realidad tecnológica del sector antes de aplicar normativas que puedan comprometer empleo y competitividad en Castellón
La alcaldesa de Onda, Carmina Ballester, ha reclamado a las instituciones europeas una mayor conexión con la realidad industrial del sector cerámico castellonense antes de aprobar regulaciones medioambientales que puedan afectar gravemente a su competitividad. La reivindicación se produjo durante la clausura de ‘Vernissage’, el showroom organizado por la empresa ondense Vernís, especializado en fritas, esmaltes y colores cerámicos, que desde finales de abril ha mostrado sus innovaciones a profesionales y clientes del sector.
Durante la visita institucional, en la que también participó el concejal de Industria, Vicente Ramón, la alcaldesa conoció los últimos avances técnicos y materiales desarrollados por la firma, destacando el papel de la innovación como herramienta esencial para mantener la competitividad internacional de la industria cerámica local.
Ballester defendió una transición ecológica “basada en el sentido común” y advirtió sobre el riesgo de imponer exigencias tecnológicas que actualmente no disponen de soluciones industriales plenamente viables. La alcaldesa cuestionó que Europa penalice a la cerámica por no adaptarse a tecnologías verdes aún no desarrolladas a escala competitiva, y subrayó que cualquier proceso de sostenibilidad debe acompañarse de herramientas reales, inversión y condiciones de mercado equilibradas.
La responsable municipal insistió en la relevancia estratégica de la cerámica para la provincia de Castellón, donde el sector sostiene más de 70.000 empleos directos e indirectos, según cifras habitualmente defendidas por instituciones y patronales. En este contexto, alertó de que determinadas políticas medioambientales pueden tener consecuencias económicas y sociales de gran alcance para comarcas altamente industrializadas como la Plana Baixa.
También se puso el foco en la necesidad de combinar sostenibilidad y competitividad, en un momento en el que el sector cerámico continúa afrontando importantes desafíos derivados de los costes energéticos, la presión regulatoria europea y la competencia global.









































