Carles Peris señala que "no se entiende como se fomentan acuerdos que traen carne desde miles de kilómetros y sin nuestros estándares de producción, mientras se hunde a los productores de nuestras zonas de interior despobladas"
La Unió Llauradora i Ramadera denuncia que la decisión de la Comisión Europea de impulsar la entrada en vigor provisional del acuerdo UE–Mercosur a partir del próximo 1 de mayo, junto al acuerdo comercial firmado hoy con Australia en Canberra, confirma una preocupante deriva en la política comercial comunitaria y significa un nuevo varapalo para el campo valenciano. Ambos movimientos evidencian una estrategia de aceleración de acuerdos comerciales sin una evaluación transparente de su impacto sobre el sector agrario europeo y sin un diálogo real con los sectores afectados.
En el caso de Mercosur, la aplicación provisional del acuerdo -que se activará entre la UE y los países que han completado sus procedimientos internos- se produce pese a las dudas jurídicas existentes y a la petición del Parlamento Europeo de recabar el pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la UE sobre su compatibilidad con los Tratados.
LA UNIÓ advierte que se repite un mismo patrón como es el de imponer cada vez más exigencias normativas, ambientales y de costes a los productores europeos, mientras se facilita la entrada de productos de terceros países que no están sujetos a esos mismos estándares.
Acuerdo con Australia
A este respecto, el acuerdo cerrado hoy por la UE con Australia, tras una década de negociaciones, refuerza esta tendencia y tendrá un fuerte impacto en el sector agrario. Los sectores más afectados en la Comunitat Valenciana serán la ganadería, fundamentalmente ovino y vacuno, y el arroz.
A falta de conocer todos los detalles, en carne de vacuno, se podría permitir la entrada de 30.600 toneladas frente a las 3.389 toneladas actuales, lo que significa multiplicar por nueve. Además, el mercado australiano permite la producción de carne con hormonas de crecimiento prohibidas en la UE desde 1989.

En ovino, la cuota es de 25.000 toneladas, cuatro veces más que la actual. El cordero australiano llega tras una travesía en frigorífico desde 17.000 kilómetros, compitiendo directamente con el lechal y cordero español en los lineales.
Para el arroz se permiten 8.500 toneladas de cuota que se suman al impacto acumulado de las concesiones del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG) y el acuerdo con Mercosur, con efectos directos sobre el sector arrocero valenciano.
Esta acumulación de acuerdos se produce según LA UNIÓ, además, en un contexto especialmente delicado para el sector agrario valenciano, marcado por la incertidumbre sobre la futura PAC y sus posibles recortes, las tensiones derivadas de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, y el aumento de los costes de producción.
LA UNIÓ critica la "falta de transparencia de la Comisión Europea, que, aun teniendo la competencia en política comercial, está avanzando mediante hechos consumados, sin rendir cuentas sobre las consecuencias económicas y sociales de sus decisiones".
En este sentido, Carles Peris, secretario general de LA UNIÓ, señala que "todo ello se produce sin garantías reales de protección frente a perturbaciones del mercado y sin una evaluación transparente del impacto acumulado de estos acuerdos, consolidando un modelo en el que el campo europeo se utiliza como moneda de cambio en la política comercial.
Peris indica que los sectores de la ganadería extensiva como el vacuno y el ovino serían los más perjudicados por los últimos acuerdos firmados por la UE con Mercosur y Australia. "No entiendo como las autoridades comunitarias fomentan acuerdos que traen carne desde miles de kilómetros y sin nuestros estándares de producción, que hunden a los productores de nuestras zonas de interior, en zonas despobladas, y que cumplen un papel importante para la economía de nuestros pueblos, de fijación de la población, contribución al medio ambiente y evitan la propagación de incendios", concluye.











































