La situación internacional se complica. Por lo visto no teníamos bastante con las guerras de Ucrania y Gaza, cuando vino a sumarse a ellas la crisis de Venezuela, el choque entre Pakistán y Afganistán y anteayer mismo, el ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán provocando una matanza selectiva en que mataron al Ayatola Jamenei, al Ministro de Defensa, al Jefe del Alto Estado Mayor y a medio centenar de miembros de la cúpula político religiosa de Irán.
Después de un breve periodo inicial del segundo mandato de Trump que parecia orientado a la búsqueda de la paz y la obtención del premio Nobel, una pacificación que se nos antoja hasta incompleta, el presidente norteamericano no duda ahora en envolverse en crisis que están arrastrándolo en diversos graves conflictos.
La acción en Iran puede estar motivada por el deseo de imponer al régimen de los Ayatollas, cesar enriqueciendo uranio lo que podría derivar en la fabricación de armas nucleares una medida fatídica para la seguridad de Israel y del mundo entero.
También es posible que el ataque a Teherán se produjera con intenciones parecidas a las que motivaron el asalto a Venezuela: derribar un régimen que había ejecutado a mas de 50.000 manifestantes críticos contra un sistema que cortaba todas las libertades, especialmente de las mujeres y de movimientos tipo LGTBIQ.
Evidentemente, el control del petróleo que estaba siendo exportado masivamente hacia China, estaría también entre los objetivos de Trump.
¿Será posible reproducir el esquema venezolano en Oriente Medio?. De momento Jamenei ha sido sustituido provisionalmente por otro Ayatola, Alireza Arafi, que se presenta como mas dialogante y que quizá pueda ser utilizado a la manera de Delcy Rodríguez, para transformar el país.
Pocos lamentarán la desaparición de escena tanto de Maduro como de Jamenei. Lo cierto sin embargo es que Trump está utilizando en sus acciones internacionales, métodos totalmente contrarios a las reglas del juego que después de la segunda guerra mundial nos habíamos impuesto tanto en Naciones Unidas como en otras Organizaciones regionales.
El estilo de Trump abre un gran interrogante en la sociedad internacional que se pregunta ¿quién será el próximo,?, ¿hacia donde se orientaran los pasos de los EE.UU? ¿Será Groenlandia, Méjico, Canadá o algún otro punto de América o de cualquier otro lugar del mundo?
Picotear por acá o por allá sin cerrar escenario alguno no es la manera correcta de proceder en política internacional ni siembra seguridades entre diversas cancillerías que en este momento no saben a qué atenerse. Pese a las dudas, los tres grandes de Europa, Francia, Alemania y Reino Unido, se unirán a los EE.UU. En el combate contra Irán. España, como no cabía dudar, se mostró buenista y anti Trump pregonando la virtud del dialogo diplomático y evitando cualquier guerra; bonito discurso pero que nos lleva a la total irrelevancia una vez mas.
Evidentemente el dialogo diplomático es siempre preferible al choque armado. Sin embargo, el dialogo no puede prolongarse eternamente en el tiempo y si no se encuentra un punto de confluencia el choque entre las partes se vuelve inevitable, como está ocurriendo en Irán.
El escenario cambia minuto a minuto ante nuestros ojos. Iran ha cerrado el paso del estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del crudo mundial, una medida que sin duda repercutirá en el alza del petroleo a muy corto plazo.
Los bombardeos se suceden. Iran ha lanzado misiles sobre Israel y también contra bases norteamericanas en Bahrein, Qatar y Omán. Ha habido ya bajas norteamericanas e israelíes con lo que la espiral de violencia está aun en ciclo creciente.






























