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domingo, 19 de abril de 2026 | Última actualización: 21:16

La indiferencia ante los más desfavorecidos

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Casimiro López Llorente. Obispo de Segorbe-Castellón

Cada mes de febrero, Manos Unidas, Asociación de la Iglesia Católica en España lanza su campaña anual contra el hambre y la pobreza en el llamado tercer mundo, es decir entre los más desfavorecidos de la tierra. Desde 1959 viene trabajando contra el hambre en el mundo en sus más distintas manifestaciones: el hambre de pan, de cultura y de Dios.

El lema elegido para es este año reza: “Nuestra indiferencia los condena al olvido”. Está inspirado en unas palabras del Papa Francisco con motivo de la primera Jornada mundial de los pobres, en las que califica la indiferencia como el mayor pecado de omisión contra los pobres. Cuando una persona y hermano pasa necesidad, la indiferencia, el mirar para otro lado, el pensar que a mí no me concierne o que no es nuestro problema, es un pecado de omisión. El mismo Papa indica que la indiferencia mata. “Para aniquilar a un hombre basta ignorarlo. La indiferencia mata. Es como decir a la otra persona: ‘Tú estás muerto para mí’, porque tú lo has matado en tu corazón. No mar es el primer paso para matar; y no matar es el primer paso para amar” (Audiencia de 17.10.2018). Cuando nuestra mirada solo gira alrededor de nosotros mismos y de nuestras necesidades, nos hacemos indiferentes a las de los demás. Y la noche cae en nuestro corazón. Comenzamos a quejarnos de todo, y a sentirnos víctimas de los otros, de las estructuras y de la sociedad. Hoy parece que esta noche ha caído sobre muchos, que exigen sólo para sí mismos y se desinteresan de los demás.

Desde hace dos años el mundo entero está golpeado por la pandemia de la Covid-19. El coronavirus no solo ha puesto en jaque la salud, la economía y tantas otras dimensiones de la vida, sino que además ha agravado la desigualdad y el número de personas con hambre aguda en el planeta. Hemos centrado los esfuerzos en la superación de la crisis sanitaria y otras crisis añadidas entre nosotros, en nuestro país; pero con frecuencia olvidamos a los más desfavorecidos en otros países y sin medios.

La actual crisis social y sanitaria, empujará a otros 500 millones de personas a la pobreza. Y, si no hacemos algo urgente, el hambre podría alcanzar a más de mil millones de personas en los próximos años. Pero más importante aún es que estas cifras esconden millones de rostros de seres humanos. Con nuestros comportamientos y actitudes egoístas, con nuestro olvido e indiferencia los condenamos y marginamos. No podemos seguir ignorando esta dura realidad de millones de personas en el mundo.

Cada día se están volviendo más invisibles y más olvidados a causa de nuestra indiferencia. Superemos nuestra indiferencia que los condena al olvido.