Un nuevo curso pastoral

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La diócesis de Segorbe-Castellón se dispone a comenzar un nuevo curso pastoral el sábado, día 19 de septiembre. Bajo el lema 'Unidos en Cristo, presentes en el mundo', este año nos centraremos en la presencia pública de los cristianos en el mundo.  

Nuestra Iglesia diocesana está llamada a una renovación pastoral y misionera para poder llevar a cabo hoy la misión que el Señor resucitado nos confía de llevar el Evangelio a toda la creación (cf. Mc 16, 15). Esta llamada constituye un proceso espiritual, que comienza con la conversión personal de cada bautizado a Cristo en su vida, que, progresivamente, llevará a la renovación de nuestras parroquias y otras comunidades para que sean comunidades de discípulos misioneros del Señor. Por esta razón, los cursos pasados nos hemos centrado en el primer anuncio, que propicia el encuentro o reencuentro personal y transformador con Cristo vivo, en el acompañamiento y en la formación integral de los cristianos.

El lema ‘Unidos en Cristo, presentes en el mundo’ expresa dos dimensiones inseparables de la vida y misión de todo cristiano, de toda comunidad cristiana y de toda la Iglesia diocesana. Hemos de vivir unidos en Cristo en la fe, en la escucha de su Palabra, en la oración, en los sacramentos y en la caridad porque nuestra misión nace del envío de Cristo. Si no estamos unidos a Él, como los sarmientos a la vid, la acción misionera pierde su fuente, su alimento y su meta. Antes de cualquier compromiso apostólico o social existe la llamada del Señor: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí” (Jn 15,4). La presencia de los cristianos en el mundo no puede entenderse al margen de esta unión vital de todos y cada uno con Cristo y en Cristo.

El Señor nos pide a los cristianos ser sal del mundo y luz de la tierra (cfr. Mt 5,13-16). Esto implica anunciar de modo explícito a Cristo vivo y el Evangelio y, a la vez, el compromiso activo de todo cristiano en la instauración del Reino de Dios. Como la levadura que hace fermentar toda la masa (cfr. Mt 13,33), así debemos estar los cristianos presentes en el mundo de la familia, de la educación, de la economía, del trabajo, de la política, de la cultura y en tantos otros, llevando la fuerza transformadora del Evangelio a todos los ambientes. La presencia de los cristianos en el mundo es una necesidad urgente y un reto al que hemos de responder si no queremos que la sociedad se vea privada de la sal y la luz del Evangelio y de la salvación ofrecida en Cristo.