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domingo, 26 de junio del 2022 | Última actualización: 19:33

Recuerdo y homenaje a las víctimas de una catástrofe que nunca debió suceder: el siniestro de Nazmiye Ana

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Un año después siguen las investigaciones para depurar responsabilidades

Castelló ha rendido homenaje a las víctimas de una tragedia que nunca debió producirse: el vuelco del buque mercante, Nazmiye Ana, en la tarde de un 28 de mayo de 2021. Dos víctimas mortales, varios heridos, una tripulación ninguneada y un proceso judicial que todavía investiga para depurar responsabilidades. Pero también la solidaridad y la colaboración de cientos de personas que trabajaron noche y día durante más de un mes para poner fin a la pesadilla.

EM/ Castellón Información

 width=PortCastelló ha rendido homenaje a las víctimas del Nazmiye Ana, el buque mercante que volcaba hace ahora un año, en el muelle del Centenario cuando realizaba labores de carga de contenedores.

En este acto de homenaje se ha descubierto una placa en homenaje al estibador de 36 años de Castellón, David Camañes, y al marinero de nacionalidad india, de 22 años, Bhanu Patrat, ambos fallecidos en el accidente. También se ha recordado al estibador que resultó herido de gravedad. Y se ha reconocido a todos cuantos participaron y colaboraron durante más de un mes hasta encontrar el cuerpo del estibador, atrapado en el interior del buque.

Placa en el muelle de Costa

La placa, en panel cerámico está ubicada en el Muelle de Costa de Castelló con el fin de que amigos, familiares, conocidos, marinos, trabajadores del puerto tengan un punto de referencia para que el recuerdo de David Camañes no se pierda nunca.

Han sido su mujer y su hija quienes han descubierto la placa, en un acto entrañable al que han asistido las máximas autoridades, pero, sobre todo, los suyos, quienes lo conocieron bien, quienes compartieron tanto y tanto con él.

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La tragedia que costó la vida al portuario castellonense, estibador 165,  también guardará la memoria de David Camañes en el Faro del Puerto, donde se ha descubierto una inscripción con un recordatorio a su trabajo y a su vida. Llevan también su nombre, la rampa de la zona de operaciones donde trabajó, y una placa en su memoria situada en del muelle del fatídico accidente.

Crónica de una tragedia

Era viernes por la tarde, 28 de mayo de 2021. El mercante de bandera panameña y armador turco, Yazmiye Ana, estaba atracado en del Puerto del Centenario de PortCastelló donde realizaba las últimas actividades de carga de contenedores antes de emprender su ruta.

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Accidente del Nazmiye Ana en el Puerto de Castellón

En cuestión de segundos el barco volcó y se quedó con la quilla al sol. Arrastraba consigo toda su carga pero también a los trabajadores que realizaban las labores de estiba.

De forma rápida, muchos de ellos saltaron al mar, alguno se golpeó en la cabeza y hubo de ser rescatado por los compañeros. Pero no todos tuvieron la misma suerte. Pronto se supo que habían desaparecido dos personas.

De forma inmediata se activaron todos los dispositivos, los portuarios, los de Salvalmento, Cruz Roja, Guardia Civil, Bomberos de Castelló e incluso la Unidad Subacuática de la Diputación Provincial se desplazó hasta Castellón para poder participar en las labores de rescate.

El grueso de la tripulación del Nazmiye Ana se encontraba en la sede de Stella Maris y fue allí donde se enteraron de la noticia.

En torno a 150 personas se movilizaron de inmediato, atendían a los heridos y se buscaba en las aguas del Puerto, ya de noche, las dos personas desaparecidas: un tripulante indio del Nazmiye Ana, y un estibador portuario.

¿Qué sucedió en realidad?

¿Qué había pasado? Esta es la pregunta del millón que, aún ahora, un año después, todavía busca muchas respuestas, certezas y responsabilidades.

 width=Todo apunta a que se produjeron fallos en el cálculo de la carga y su colocación dentro del barco. De esta forma, un desequilibrio en los pesos hubiera descompensado la estabilidad de la nave que, de forma inmediata escoró y volcó.

Pero esta es solo la respuesta básica a un hecho concreto. El Nazmiye Ana, por a configuración de su casco, plano, está diseñado para admitir un tipo de carga como el de graneles, las sacas de productos cerámicos y también la carga de contenedores. Elementos muy pesados que, bien estibados y trincados a bordo, compensan su peso para mantener la estabilidad de la nave.

Sin embargo, quedan todavía muchas otras incógnitas: Qué carga tenía declarada el buque cuando llego a Castelló procedente de Barcelona y si esos datos fueron reales o no. Qué llevaba en su bodega.

Cómo se realizaron los cálculos de la estiba del buque, si pudo haber algún tipo de error en su planteamiento… Por su antigüedad, el Nazmiye Ana no contaba con ordenador a bordo para poder calcular los pesos, aunque este detalle no tenía por qué representar mayor importancia porque la misma naviera podía haberlo realizado en su base operativa. ¿Cuál fue el problema y quien fue el responsable del error de cálculo o de posicionamiento de ese último contenedor que desequilibró la nave y desencadenó la tragedia?

Un día después, en la tarde del 29 de mayo de 2021 se encontraba el cuerpo del marinero indio, Bhanu Patrat. Se había quedado atrapado junto a la escalerilla del barco.

Pero el cuerpo del estibador David Camañes tardó más de un mes en ser hallado.

Durante los primeros días de búsqueda se cerró el tráfico portuario y se buscó por aire y por mar.

Posteriormente llegaron los responsables de los seguros y comenzaron los otros operativos de rescate. Las teorías apuntaban a que David podía haber quedado atrapado en el fondo por la carga desprendida del Nazmiye Ana que había caído al mar. De esta forma, se acordó desplazar el barco, hacía del extremo del muelle. Operar por debajo del barco volcado era un riesgo que podía costar vidas.

Así, con la reubicación del casco, se intensificaron los trabajos para extraer la carga del fondo del mar y tratar de encontrar al estibador.

 width=El 7 de julio, tras un meticuloso análisis de la situación y realizados los preparativos, tanto en el casco del buque como en tierra, el Nazmiye Ana fue izado en el aire, con una grúa gigantesca, y depositado en un lecho de tierra, en el muelle del Puerto.

Y dos días después, el 9 de julio, cuando se pudo entrar en el interior de la nave apareció el cuerpo de David Camañes. Estaba atrapado en el interior del casco.

Las muertes de David Camañes y Bhanu Patrat fueron las víctimas mortales de este suceso, pero no las únicas. Mientras se buscaba el cuerpo del estibador la tripulación India declaraba las condiciones de esclavitud en las que habían realizado su trabajo a bordo del buque. Lo perdieron todo en esta tragedia. Y seguramente su caso no es excepcional. Hay navieras que abusan de su posición y agencias en esos países como India, que ‘hipotecan’ a sus víctimas. Les hace pagar cantidades enormes para que las navieras los embarquen como tripulación. Buscan salir de la miseria, pero no tienen contratos o los incumplen, sin horas, con salarios de risa, e hipotecados para pagar su deuda.

Esta historia tiene demasiados rincones oscuros, demasiadas preguntas sin respuestas. Pero ojo, todavía no se ha acabado el cuento. El Juzgado de Instrucción mantiene abierta la investigación para tratar de depurar responsabilidades. No tanto las económicas, esas se arreglan con dinero, sino la que concierne a la pérdida de vidas; esas son irreparables.

Falta conocer el informe de la Comisión Internacional de Investigación y todavía quedarán muchos más flecos sueltos…

Ojala que historias como esta no se repitan nunca.