Un tipo de ostra tropical invasora se instala en las Islas Columbretes y avanza por el Mediterráneo occidental

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Investigadores del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) detectaron larvas de Pinctada radiata en Columbretes en 2020 y confirmaron su asentamiento en el medio natural en 2022; el aumento de la temperatura del Mediterráneo favorece su expansión

Una ostra perlífera invasora originaria del Mar Rojo se ha instalado en las Islas Columbretes, frente a la costa de Castellón, dentro de un proceso de expansión que ya alcanza buena parte del Mediterráneo occidental. Investigadores del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) detectaron por primera vez larvas de Pinctada radiata en los colectores instalados en Columbretes en 2020, dos años antes de constatar su asentamiento en el medio natural.

El hallazgo forma parte del estudio más amplio realizado hasta ahora sobre la expansión de esta especie en el Mediterráneo. La investigación está basada en una red de 132 puntos de seguimiento de ocho países, coordinada por el investigador del IATS-CSIC Diego Kersting, y sus resultados se han publicado en la revista científica Marine Environmental Research.

Los registros analizados entre 2015 y 2024 muestran una expansión de Pinctada radiata por el Mediterráneo occidental y confirman su presencia en las costas españolas desde el sur de Cataluña hasta Almería, además de Baleares.

La investigación apunta al incremento de la temperatura del mar y a la elevada capacidad de dispersión de las larvas como factores que favorecen el avance de esta especie tropical.

De las larvas a su asentamiento en Columbretes

El caso de las Islas Columbretes muestra además la capacidad de la red científica para anticipar la llegada de especies invasoras.

«En Columbretes, la detectamos por primera vez en los colectores en 2020, pero no fue hasta 2022 cuando observamos su asentamiento en el medio natural», explica Diego Kersting, investigador del CSIC en el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal.

Esto supone que el sistema permitió advertir de la presencia de la especie dos años antes de comprobar su establecimiento en el ecosistema natural, un margen que los investigadores consideran relevante para el seguimiento de las invasiones biológicas.

Los colectores utilizados en Columbretes no fueron instalados inicialmente para controlar esta ostra. Funcionan en la reserva marina desde 2003 para estudiar la nacra (Pinna nobilis), un bivalvo emblemático del Mediterráneo actualmente en peligro crítico de extinción.

El equipo científico comprobó posteriormente que estos dispositivos también podían utilizarse para seguir la expansión de otros bivalvos, entre ellos Pinctada radiata.

Una red de alerta con 132 puntos en ocho países

El sistema está formado por colectores de larvas, unas mallas que proporcionan un sustrato donde pueden asentarse los organismos transportados por las corrientes.

La red cuenta con 132 localidades de seguimiento distribuidas por Argelia, Croacia, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Eslovenia y España. En algunos puntos, las series de observación superan los diez años.

En la investigación han participado más de 70 científicos y científicas, además de instituciones, organismos públicos y entidades dedicadas a la conservación y seguimiento ambiental en diferentes países mediterráneos.

El estudio está liderado por el IATS-CSIC, ubicado en Torre de la Sal, en Cabanes (Castellón), y cuenta con tres investigadores de su grupo de Cambio Global, Conservación y Genética de Especies Marinas. Júlia García Colomé, investigadora del instituto, es la primera autora del trabajo.

De Baleares a las costas de Castellón y Almería

Los primeros registros obtenidos por esta red en aguas españolas se remontan a 2016 en las Islas Baleares.

Posteriormente, la especie fue detectada en otros puntos, entre ellos las Islas Columbretes, hasta alcanzar Agua Amarga, en Almería. Según los resultados del estudio, por el momento no se han observado asentamientos más allá de esta zona.

La red también permite realizar el seguimiento en otros enclaves de la Comunitat Valenciana, como las aguas de la Sierra de Irta, en Castellón, y el Cabo de San Antonio, en Alicante.

García Colomé explica que, mientras la implantación de la especie en el Mediterráneo oriental se conoce desde hace décadas, el fenómeno que se observa actualmente es una expansión generalizada por el Mediterráneo occidental, donde anteriormente los registros eran más aislados.

La primera invasora llegada a través del canal de Suez

Pinctada radiata es una ostra perlífera originaria del Mar Rojo y está considerada la primera especie invasora que entró en el Mediterráneo después de la apertura del canal de Suez en 1869.

También figura, según los investigadores, entre las 100 especies invasoras más problemáticas del Mediterráneo por los efectos que puede ocasionar sobre los ecosistemas autóctonos.

En el Mediterráneo oriental, donde su presencia está mucho más consolidada, se ha relacionado su proliferación con el desplazamiento de especies autóctonas y alteraciones en la cadena trófica.

El estudio no cuantifica todavía un impacto ecológico específico de la ostra invasora sobre los ecosistemas de Columbretes o del litoral de Castellón, por lo que la presencia y expansión detectadas no implican que se hayan producido en estas zonas los mismos efectos documentados en el Mediterráneo oriental.

Columbretes se ha calentado 1,5 grados desde 1990

Los investigadores señalan al calentamiento del Mediterráneo como uno de los principales factores que explican el avance hacia el oeste de esta especie de origen tropical.

Según los datos aportados por el equipo científico, la temperatura en las Islas Columbretes ha aumentado 1,5 grados desde 1990.

Las áreas más frías, como el Golfo de León o el norte del mar Adriático, permanecen por el momento libres de Pinctada radiata, mientras que la especie continúa extendiéndose por aguas más cálidas.

La investigación vincula esta evolución con un Mediterráneo que, según los científicos, se calienta a un ritmo tres veces superior a la media global. En algunos puntos del Mediterráneo occidental se han registrado recientemente temperaturas excepcionales, con valores de hasta 33 grados en Sa Dragonera, Mallorca.

Los científicos piden financiación estable para la vigilancia

Kersting defiende mantener la red de colectores y dotarla de financiación estable para detectar con antelación la llegada de nuevas especies y seguir su expansión.

Una de las ventajas del sistema es su coste y facilidad de despliegue: los colectores son sencillos de construir, económicos y fáciles de instalar y revisar, lo que permite extender el seguimiento a grandes áreas.

El Mediterráneo alberga alrededor de 1.000 especies invasoras, de las cuales unas 600 ya estarían establecidas, según las cifras recogidas por los investigadores.

El equipo científico considera que disponer de sistemas de alerta temprana puede facilitar el seguimiento de estas invasiones y contribuir a reducir sus potenciales consecuencias ambientales y económicas.