La CEV destaca el impulso del consumo, la inversión y el empleo, aunque advierte de los riesgos derivados de la inflación
La economía de la Comunitat Valenciana crecerá en torno a un 2,8% en 2026, por encima del avance previsto para el conjunto de España, según recoge el Informe de Coyuntura y Perspectivas Económicas del segundo trimestre de 2026 elaborado por la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV).
Las perspectivas para los próximos meses apuntan a una prolongación del crecimiento, sustentado principalmente en la fortaleza de la demanda interna, especialmente del consumo privado y la inversión, y en la evolución del empleo.
No obstante, el escenario también está condicionado por el repunte de la inflación, las tensiones geopolíticas y la debilidad de algunos mercados europeos.
La economía valenciana crece un 2,9% interanual
La evolución del segundo trimestre respalda estas previsiones. Según las estimaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), la economía valenciana creció un 0,8% respecto al trimestre anterior y un 2,9% en términos interanuales.
El crecimiento trimestral fue una décima superior al de España y dos décimas mayor que el de la zona euro. En términos interanuales, la economía valenciana se situó dos décimas por encima de España y 1,7 puntos por encima de la eurozona.
Desde el lado de la demanda, el crecimiento continúa apoyándose principalmente en la fortaleza de la demanda interna. El consumo de los hogares mantuvo un comportamiento positivo, respaldado por la evolución favorable del empleo, mientras que el consumo de las Administraciones Públicas también avanzó, aunque a un ritmo menor.
La inversión, por su parte, continúa impulsada por la recuperación de las zonas afectadas por la Dana y por la fase final de ejecución de proyectos vinculados a los fondos NextGenerationEU.
Construcción, servicios y turismo mantienen el impulso
Desde la perspectiva de la oferta, la evolución continúa siendo desigual entre sectores. La construcción y los servicios mantienen un elevado dinamismo, mientras que la industria recupera parte del impulso perdido, aunque con diferencias significativas entre ramas.
En el caso de la construcción, el empleo aumentó un 19,6% interanual, mientras que la cifra de negocios de los servicios avanzó un 4,6%.
Especialmente favorable continúa siendo el comportamiento del turismo. Entre abril y junio llegaron a la Comunitat Valenciana 3,83 millones de turistas extranjeros, un 10,4% más que un año antes. Su gasto, además, aumentó un 11,3%.
La industria recupera parte del terreno perdido
La industria también mostró una evolución positiva durante el segundo trimestre, con un avance trimestral de la producción del 2,03% y un incremento interanual de la cifra de negocios del 8,4%.
Pese a esta mejora, el informe señala que persisten diferencias importantes entre las distintas ramas industriales y que la producción acumula todavía una caída del 1,3% en lo que va de año.
Por el contrario, el sector primario mantiene una evolución desfavorable, condicionada por la reducción de la cosecha citrícola y por el descenso tanto del empleo agrario como del número de empresas.
La CEV reclama mejoras de productividad
El informe también advierte de que el crecimiento económico está basado fundamentalmente en la creación de empleo y no está acompañado de avances equivalentes en el PIB por ocupado.
Ante esta situación, la CEV considera necesario impulsar ganancias de productividad que permitan sostener el crecimiento económico de la Comunitat Valenciana a medio y largo plazo y elevar los niveles de bienestar de la población.
La mejora de la productividad, señala el informe, resulta esencial para transformar el crecimiento actual en una mejora sostenida de la competitividad, la capacidad de inversión de las empresas y los niveles de renta y bienestar.
Incertidumbre internacional de cara a final de año
La economía valenciana afronta así la recta final de 2026 con perspectivas positivas y una previsión de crecimiento en torno al 2,8%, compatible con la creación neta de empleo y la reducción del paro.
Sin embargo, el informe apunta a una moderación del ritmo de creación de puestos de trabajo y a un contexto marcado por una elevada incertidumbre internacional.
Entre los principales riesgos se encuentran la persistencia de las tensiones geopolíticas y su impacto sobre los precios energéticos, los costes logísticos y las cadenas de suministro; las presiones inflacionistas y sus posibles efectos sobre las condiciones monetarias; la debilidad de algunos de los principales mercados europeos y el aumento de las tensiones comerciales internacionales.


































