España en crisis 

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Algunos hechos son incuestionables en España:
   1. Mary Carmen, esa pobre anciana de 87 años, es una listilla que a base de trampas ha vivido en un punto privilegiado de Madrid pagando cuatro perras, lo que le ha permitido hacer ahorros millonarios en su cuenta bancaria.
    2. Pese a ello, la vivienda, o mejor la carencia de ella, ha pasado a ser uno de los problemas básicos del país, que impide la emancipación de las nuevas generaciones, dificulta los matrimonios y reduce la natalidad hasta límites liquidatarios.
    3. Es evidente también que el responsable de este y otros muchos males de la patria es el absurdo gobierno de Sánchez que ha llevado al país a límites difícilmente recuperables.

España está avanzando hacia atrás, como los cangrejos, buscando imitar algunos de los peores momentos de su pasado, recreando la acampada de la Puerta del Sol quizá con la vana esperanza de resucitar un partido, con unos líderes que parecían no buscar más que ligar, cosa que fuera de la política y teniendo en cuenta sus escasas facultades físicas, les hubiera resultado complicado lograr. Y siguiendo también el modelo de ‘El coletas’ que en pocos años logró saltar de Vallecas a Galapagar. Ese es el tipo que ahora pretenden recrear en Sol y teniendo en cuenta el bajo nivel crítico de nuestros compatriotas no es a excluir que lo consigan.

El problema de la vivienda es claramente responsabilidad del Sanchismo. Tanto González como Aznar y Rajoy construyeron cientos de miles de viviendas sociales durante sus mandatos. Sánchez durante sus ocho años en Moncloa apenas llega a las 60.000, una cifra 20 veces por debajo de las necesidades actuales.

Pues bien, ¿contra quién creen ustedes que claman los millones de manifestantes en las calles de España? Exacto, contra la pobre oposición que desde hace ocho años s encuentra en los pasillos clamando por la solución del problema.

Y es que España se encuentra en un grave estado de precariedad. Desacreditada en el exterior, acosada por el Sur y arruinada en el interior, una situación difícilmente corregible y superable. No es nada muy nuevo y me disculpo por no haber sabido encontrar un título más específico ya que España está en crisis al menos desde el comienzo del siglo XX.

De forma que, aunque muchos estemos deseando la defenestración del actual gobierno, no es nada halagüeño el panorama que se transferirá al gobierno que le suceda, con las deudas y pufos que irán apareciendo por los cajones en cuanto el nuevo equipo entre en acción.

¿Cuándo ocurrirá ello? A más tardar en un año, pero no es a excluir que Sánchez aproveche la actual coyuntura, no ya con la intención de vencer, cosa que resulta francamente impensable dadas las cifras que se barajan, sino perder por un margen menor ya que esto no puede ir más que a peor en los próximos meses y una derrota humillante acabaría con el PSOE durante décadas, como ocurrió en Francia y en Grecia.

Lo único que podría llevar a Sánchez a aguantar hasta el límite, sería confiando que en los próximos meses se produjera una gran crisis de la que la izquierda pudiera sacar partido. Podría ser un choque frontal con Trump o graves problemas en la Unión Europea o en la OTAN. Más probable sin embargo es que la crisis provenga de Marruecos en Ceuta, Melilla o en las Canarias y de esa crisis difícilmente Sánchez, con el Pegasus a cuestas, podría ser beneficiario.