La Generalitat plantea un modelo por niveles que incluye formación específica para etapas educativas, equipos directivos, inspección, orientación y FP, con atención a la privacidad, los sesgos y el pensamiento crítico
La Conselleria de Educación ha situado la formación del profesorado como eje de su estrategia para incorporar la inteligencia artificial (IA) al sistema educativo valenciano, con una primera formación común de diez horas dirigida a 82.000 docentes y un modelo posterior de especialización en función de las etapas educativas y las responsabilidades profesionales.
El secretario autonómico de Educación, Daniel McEvoy, ha presentado las líneas de esta estrategia durante su participación como ponente en el I Foro Europeo EducaIA, organizado por la Xunta de Galicia en la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela.
El planteamiento de la Generalitat parte de que la introducción de la inteligencia artificial no se limita al aprendizaje de determinadas herramientas digitales, sino que puede afectar a aspectos como la enseñanza, el aprendizaje, la evaluación y el acompañamiento del alumnado.
McEvoy ha defendido por ello que la prioridad debe ser proporcionar a los docentes conocimientos que les permitan decidir cuándo y de qué manera utilizar estas tecnologías. Según ha explicado, el objetivo no es formar al profesorado para una herramienta concreta, sino prepararlo para enseñar en una sociedad en la que la inteligencia artificial ya está presente.
Una formación inicial para 82.000 docentes
El primer escalón de la estrategia es una macroformación de diez horas dirigida a 82.000 docentes valencianos, concebida por Educación como una alfabetización común en inteligencia artificial.
La finalidad es establecer unos conocimientos básicos compartidos antes de avanzar hacia usos más especializados. McEvoy ha señalado que la Administración educativa consideraba necesario que el profesorado dispusiera previamente de un lenguaje y unos conceptos comunes sobre esta tecnología.
A partir de esta base, el modelo valenciano plantea distintos niveles de formación dependiendo de las funciones que desempeñe cada profesional y del ámbito educativo en el que trabaje.
Formación específica según las etapas y responsabilidades
La estrategia incluye una formación básica común y contenidos adaptados posteriormente a cada etapa educativa. También contempla programas específicos para equipos directivos, inspección educativa y servicios de orientación.
Uno de los elementos centrales del modelo es el CEFIRE específico de Inteligencia Artificial y Pensamiento Computacional, al que la Conselleria atribuye funciones que van más allá de la organización de cursos.
La intención es que este centro funcione también como espacio de asesoramiento, transferencia de conocimiento y conexión entre docentes, favoreciendo redes de aprendizaje y comunidades de práctica en las que puedan compartirse experiencias relacionadas con la utilización educativa de la IA.
La FP vinculará la IA con los sectores productivos
La Formación Profesional contará con una línea diferenciada. Educación plantea avanzar hacia una formación específica por familias profesionales para relacionar las aplicaciones de la inteligencia artificial con las necesidades y características de los distintos sectores productivos.
Este planteamiento se vinculará también con los cursos de especialización existentes en Inteligencia Artificial y Big Data y Cloud Computing, según ha avanzado el secretario autonómico.
La finalidad es que la formación no sea idéntica para todas las especialidades, sino que las aplicaciones de estas tecnologías puedan trasladarse a contextos profesionales concretos.
Privacidad, sesgos y límites de la inteligencia artificial
La estrategia presentada por Educación incorpora también contenidos relacionados con los riesgos y limitaciones de la IA, entre ellos los sesgos algorítmicos, la protección de datos personales, la privacidad y el uso responsable de las herramientas.
McEvoy ha defendido que la competencia profesional no consiste en recurrir sistemáticamente a la inteligencia artificial, sino en disponer de criterios para determinar cuándo utilizarla, con qué finalidad y bajo qué condiciones.
La Conselleria sostiene asimismo que la incorporación de estas tecnologías no debe plantearse como una sustitución del profesorado. El modelo presentado mantiene el criterio profesional, la relación educativa y la supervisión humana como elementos centrales del proceso docente.
Educación busca medir el impacto en el aprendizaje
Otro de los planteamientos expuestos en el foro es que la implantación de la IA no debería evaluarse únicamente a partir del número de herramientas tecnológicas incorporadas a los centros.
Educación propone atender a su impacto sobre el aprendizaje, la inclusión, la personalización de la enseñanza o la eficiencia del trabajo docente. En este sentido, la estrategia pretende que los profesores desarrollen capacidad para adoptar decisiones pedagógicas sobre el uso de la inteligencia artificial, en lugar de limitarse al manejo técnico de aplicaciones.
La Generalitat plantea además evolucionar desde experiencias aisladas hacia una incorporación más transversal dentro de los centros. Los proyectos piloto se conciben, según el modelo expuesto por McEvoy, como espacios para evaluar y aprender sobre las posibilidades de la tecnología antes de extender determinadas prácticas.
El secretario autonómico ha resumido este planteamiento señalando que una herramienta puede introducir la inteligencia artificial en un aula, pero su integración estable requiere desarrollar una cultura de centro sobre su utilización.








































