La compañía entra en la fase principal de retirada de la estructura y las líneas submarinas tras recibir la autorización definitiva en febrero, aunque no concreta el coste ni cuándo finalizarán los trabajos
La empresa energética ha iniciado la fase principal del desmantelamiento de su antigua isla de amarre y de las líneas submarinas situadas frente a la costa de Castellón, después de completar los trabajos preparatorios y obtener en febrero de 2026 la autorización definitiva para ejecutar el proyecto.
La actuación supone entrar en la parte más visible de las obras, con el desmontaje de las estructuras y la retirada de las líneas submarinas de una instalación que anteriormente se utilizaba para las operaciones de descarga de la compañía.
Los trabajos se desarrollarán en coordinación con la Autoridad Portuaria de Castellón y la Dirección Provincial de Costas y estarán acompañados de inspecciones submarinas y medidas de vigilancia ambiental, según la información facilitada por la organización.
Una infraestructura sustituida tras una inversión de 50 millones
La antigua isla de amarre es propiedad de la empresa energética y está vinculada a una concesión de la Autoridad Portuaria de Castellón.
La instalación dejó de concentrar las operaciones marítimas después de que la compañía ejecutara en 2012 una inversión de 50 millones de euros en dos nuevos puntos de atraque en la dársena sur del puerto de Castellón.
Esta nueva infraestructura permitió trasladar las operaciones de descarga y dejó paso al proceso para cerrar y retirar la antigua instalación marítima.
La autorización definitiva llegó en febrero
El desmantelamiento ha requerido una tramitación administrativa previa. Según explica la compañía, el procedimiento recibió en 2025 un informe favorable de las administraciones competentes y culminó con la autorización definitiva en febrero de 2026.
Durante el segundo trimestre de este año, la petrolera llevó a cabo los trabajos previos necesarios para acometer la retirada.
Entre ellos se encuentran la ingeniería de detalle, la tramitación de permisos, la contratación de servicios especializados y la preparación logística de las operaciones.
También se realizaron inspecciones submarinas para conocer el estado de las instalaciones y del fondo marino antes de comenzar los trabajos.
Retirada de estructuras y tuberías submarinas
Con los contratos especializados ya adjudicados, el proyecto entra durante este tercer trimestre en la fase principal de desmantelamiento.
Los trabajos incluyen la limpieza, corte, retirada y traslado de los distintos elementos que forman parte de la instalación.
Para las operaciones bajo el agua se utilizarán, según la empresa energética, vehículos operados por control remoto (ROV) y equipos de buceo profesional, especialmente durante la comprobación y retirada de las tuberías.
La compañía asegura que estas actuaciones permitirán verificar el estado de las conducciones y ejecutar su desmontaje con el objetivo de reducir la afección sobre el fondo marino.
Vigilancia ambiental y gestión de los residuos
El proyecto dispone de un plan de vigilancia ambiental y prevención de la contaminación, además de procedimientos específicos de seguridad y salud adaptados a las operaciones en el medio marino.
La organización señala que también se aplicará un plan de gestión de residuos para controlar la trazabilidad de los materiales retirados y su posterior tratamiento.
El puerto contará con una zona habilitada para gestionar estos residuos a través de empresas autorizadas, mientras que la ejecución estará sometida a supervisión técnica especializada.
Estas medidas forman parte de los procedimientos comunicados por la compañía para el proyecto. La nota, sin embargo, no cuantifica el volumen de materiales y residuos que será necesario retirar.
El cierre de la antigua instalación marítima
El desmantelamiento permitirá completar el cierre de una infraestructura que ya no desempeña la función para la que fue construida.
Las operaciones marítimas vinculadas a la refinería de Castellón se realizan actualmente mediante otras infraestructuras, según señala la empresa energética.
La compañía mantendrá la coordinación con la Autoridad Portuaria y Costas durante el desarrollo de los trabajos.
La información facilitada por la petrolera no concreta la inversión destinada al desmantelamiento, la duración prevista de las obras ni una fecha estimada para la retirada completa de la isla y las conducciones submarinas.



































