La CHJ inicia obras de emergencia por dos millones para reparar los cauces dañados por el incendio de Espadán

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La CHJ inicia en Artana obras de dos millones para reparar los cauces dañados por el incendio de Espadán

Las actuaciones se extenderán a la Vall d'Uixó, la Vilavella y otros municipios afectados por el fuego, que calcinó 9.568 hectáreas y dañó unos 127 kilómetros de cauces. Los trabajos buscan reducir la erosión y prevenir arrastres ante posibles lluvias intensas.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha iniciado los trabajos de emergencia para reparar los daños ocasionados en los cauces de la Plana Baixa y la Sierra de Espadán por el incendio forestal del pasado verano. Las actuaciones cuentan con un presupuesto de dos millones de euros y se centran en la retirada de árboles y vegetación calcinada, la restauración de las zonas afectadas y la ejecución de medidas para controlar la erosión.

Los trabajos han comenzado en el término municipal de Artana y está previsto que en los próximos días se extiendan a la Vall d'Uixó y la Vilavella. La Confederación también contempla intervenciones en Betxí, Nules, Alfondeguilla, Tales, Alcudia de Veo, Eslida y Onda, entre otros municipios afectados.

Las obras han sido aprobadas por vía de emergencia a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y tienen como principal objetivo reducir los riesgos derivados de la pérdida de vegetación y suelo ante posibles episodios de precipitaciones intensas.

El incendio afectó a 127 kilómetros de cauces y más de 55 hectáreas de dominio público hidráulico

El incendio forestal se declaró el 25 de julio en la Vall d'Uixó y quedó controlado el 4 de agosto, después de más de una semana de trabajos de extinción.

El fuego calcinó alrededor de 9.568 hectáreas y afectó con distinta intensidad a numerosos términos municipales de Castellón y al Parque Natural de la Sierra de Espadán.

Según las estimaciones de los técnicos de la Comisaría de Aguas de la CHJ, las llamas afectaron a aproximadamente 127 kilómetros de cauces de dominio público hidráulico, con una superficie dañada superior a las 55 hectáreas.

Las inspecciones realizadas sobre el terreno han permitido identificar numerosos daños en las diferentes cuencas afectadas. Entre ellos destaca la pérdida de suelo y de la cobertura vegetal existente tanto en los cauces como en sus márgenes.

La vegetación afectada estaba formada principalmente por especies arbóreas, especialmente pino carrasco, además de matorral, caña común y ejemplares de alcornoque.

La pérdida de vegetación aumenta el riesgo de erosión y arrastre de sedimentos

Desde el Área de Gestión Medioambiental de la CHJ consideran que los daños ocasionados en el dominio público hidráulico han sido considerables y señalan que las actuaciones de emergencia pretenden minimizar las consecuencias que podrían producirse ante la llegada de lluvias intensas.

La desaparición de la cobertura vegetal ha dejado los terrenos afectados por el incendio más expuestos a la acción del agua.

En condiciones normales, las raíces y la vegetación contribuyen a fijar el suelo, reducir la velocidad de la escorrentía y limitar los procesos erosivos. Sin embargo, la pérdida de esta protección incrementa la posibilidad de que las precipitaciones intensas movilicen tierras, cenizas, restos vegetales y sedimentos hacia los cauces.

Los técnicos de la Confederación advierten de que estos materiales pueden acumularse en determinados puntos, con el consiguiente riesgo de afectar a infraestructuras próximas o provocar obstrucciones y colmataciones en obras de paso.

Por este motivo, las intervenciones previstas combinan la retirada de restos vegetales con actuaciones destinadas a estabilizar el terreno y reducir la erosión.

Artana concentra los primeros trabajos, que continuarán en la Vall d'Uixó y la Vilavella

La Confederación Hidrográfica del Júcar ha comenzado las actuaciones en Artana, donde se están desarrollando los primeros trabajos de emergencia sobre los cauces afectados.

La programación contempla que las intervenciones se extiendan durante los próximos días a la Vall d'Uixó y la Vilavella, antes de continuar en otros términos municipales incluidos en el ámbito del incendio.

Entre las localidades en las que también se han previsto trabajos figuran Betxí, Nules, Alfondeguilla, Tales, Alcudia de Veo, Eslida y Onda, además de otros municipios afectados.

La retirada de vegetación quemada se adaptará a las características y condiciones de accesibilidad de cada zona.

En los lugares donde resulte necesario se procederá a retirar el arbolado calcinado y otros restos vegetales. En otros puntos, cuando las condiciones del terreno lo aconsejen, se optará por realizar labores de desbroce, astillado y triturado.

Los troncos y ramas quemados se reutilizarán para frenar la erosión

Una parte de los materiales vegetales retirados durante las actuaciones se reutilizará en los propios terrenos afectados, especialmente en aquellas zonas donde las pendientes acusadas puedan favorecer los procesos erosivos.

La CHJ pretende aprovechar estos restos para reducir su transporte y minimizar la generación de residuos.

El material vegetal triturado se empleará mediante la técnica conocida como mulching, que consiste en mezclar los restos triturados con la capa superficial del terreno en las zonas contiguas a los cauces.

Por otra parte, los ramajes y troncos se reutilizarán para construir fajinas, albarradas y empalizadas, elementos destinados al control de la erosión.

La combinación de estas actuaciones permitirá, según la Confederación, incrementar la infiltración del agua y reducir los procesos erosivos, además de favorecer la estabilización del lecho de los cauces y la regeneración vegetal.

Con esta intervención de emergencia, dotada con dos millones de euros, la CHJ busca reparar los daños provocados por el incendio y reducir las posibles consecuencias de las lluvias sobre los terrenos que han perdido su cobertura vegetal.