La Confederación del Júcar cierra el año hidrológico con los embalses al 52% y el suministro garantizado

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Las precipitaciones superan la media histórica, pero las temperaturas extremas elevan las pérdidas por evaporación hasta unos 110 hectómetros cúbicos. El consumo urbano del área metropolitana de Valencia alcanza su máximo en 36 años

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha cerrado el año hidrológico 2025-2026 con 1.480 hectómetros cúbicos de agua almacenados en sus embalses, que se encuentran por encima del 52% de su capacidad. El organismo de cuenca considera que esta situación permite afrontar los próximos meses con garantías de suministro y perspectivas favorables para la siguiente campaña de riegos, después de un ejercicio marcado por precipitaciones superiores a la media, temperaturas extraordinariamente elevadas y un aumento del consumo destinado al abastecimiento urbano.

El balance del año hidrológico, que finalizó el pasado 30 de septiembre, refleja una mejoría de las reservas respecto al ejercicio anterior. Los embalses de la demarcación almacenan alrededor de 90 hectómetros cúbicos más de agua, una evolución que consolida la recuperación respecto a los episodios de sequía y escasez registrados hace dos años.

Las precipitaciones acumuladas alcanzaron una media de 460 milímetros en el conjunto de la Demarcación Hidrográfica del Júcar, frente a los 443 milímetros de promedio de los últimos 36 años. La diferencia supone un incremento aproximado del 3,8% respecto a la referencia histórica.

El director técnico de la CHJ, Manuel Torán, ha valorado positivamente estos registros, aunque ha precisado que no se trata de un año excepcionalmente lluvioso. A su juicio, los datos permiten continuar superando las dificultades de disponibilidad de recursos hídricos que afectaron a la cuenca durante los últimos ejercicios.

Las reservas aumentan en 90 hectómetros cúbicos

La evolución de los embalses constituye uno de los principales indicadores positivos del balance presentado por la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Los 1.480 hectómetros cúbicos almacenados al cierre de septiembre sitúan las reservas por encima de la mitad de la capacidad total de los embalses gestionados por el organismo.

Este volumen representa un aumento aproximado de 90 hectómetros cúbicos respecto al cierre del año hidrológico anterior, lo que supone una mejora cercana al 6,5% sobre los aproximadamente 1.390 hectómetros cúbicos que se deducen del balance facilitado.

Según Torán, la disponibilidad actual de recursos permite afrontar la próxima campaña agrícola con el suministro garantizado, aunque la distribución de las reservas y las necesidades de cada sistema deberán analizarse de manera individualizada.

La Confederación tiene previsto iniciar el próximo jueves las sesiones de la Comisión de Desembalse de los diferentes sistemas de explotación, que se celebrarán en su sede de Valencia.

En estas reuniones participarán representantes de los usuarios de los embalses para estudiar las reservas disponibles, las previsiones hidrológicas y las demandas previstas.

El objetivo es establecer las bases de la próxima campaña de riegos y determinar las condiciones de utilización de los recursos en cada sistema.

Las lluvias superan la media, pero presentan importantes diferencias territoriales

El año hidrológico 2025-2026 ha registrado precipitaciones superiores al promedio histórico de la demarcación, aunque con una distribución territorial desigual.

Entre las zonas con mayores acumulaciones figuran la Marina Alta y la Safor, mientras que otros territorios han registrado precipitaciones sensiblemente inferiores.

Es el caso del Alto y Medio Turia y la Marina Baja, donde los valores medios no han superado los 300 milímetros durante el ejercicio.

Estas diferencias ponen de manifiesto que la evolución favorable de las precipitaciones en el conjunto de la demarcación no implica necesariamente una recuperación homogénea de todos sus sistemas hidrológicos.

En el caso de la provincia de Castellón, la información facilitada por la CHJ no incluye un desglose específico de precipitaciones ni de reservas por sistemas de explotación, por lo que no permite determinar con precisión la evolución de los recursos en las zonas castellonenses integradas en su ámbito territorial.

El calor provoca pérdidas de unos 110 hectómetros cúbicos por evaporación

Uno de los aspectos más destacados del balance hidrológico ha sido el impacto de las temperaturas extremas sobre las reservas de agua.

Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) recogidos por la Confederación, el verano de 2026 estuvo marcado por una sucesión de episodios de calor intenso.

En el conjunto de la Península y Baleares se contabilizaron 61 días bajo condiciones de ola de calor, el registro más elevado de la serie histórica citado por el organismo.

La persistencia de las temperaturas elevadas durante buena parte del verano ha tenido consecuencias directas sobre la evaporación del agua almacenada en los embalses.

La Confederación dispone de un sistema de medición en el embalse de Alarcón, el de mayor capacidad de la demarcación, que permite conocer las pérdidas por evaporación y utilizar esos registros como referencia para estimar el comportamiento de otras infraestructuras.

Los datos obtenidos indican que solo en el embalse de Alarcón se han evaporado más de 65 hectómetros cúbicos de agua durante el último año hidrológico.

Torán ha explicado que los valores registrados han sido superiores a la media de los últimos años, una circunstancia que relaciona con las elevadas temperaturas y la duración de los episodios de calor.

A partir de estas mediciones, la CHJ estima que las pérdidas totales por evaporación en los embalses de la demarcación podrían alcanzar aproximadamente los 110 hectómetros cúbicos.

La magnitud de estas pérdidas evidencia la importancia de la evaporación en el balance de los recursos disponibles, especialmente durante periodos prolongados de temperaturas extremas.

No obstante, las cifras de evaporación no deben confundirse con las pérdidas de las redes de distribución ni con los consumos agrícolas o urbanos, ya que corresponden a procesos diferentes dentro del ciclo de gestión del agua.

El consumo agrícola se mantiene estable pese a las olas de calor

A diferencia de lo sucedido con la evaporación, las elevadas temperaturas no han provocado un aumento significativo de la demanda de agua destinada al regadío.

Según el balance de la Confederación, los consumos agrícolas se han mantenido en niveles similares a los de ejercicios anteriores y dentro de los volúmenes concesionales asignados a los usuarios.

El organismo considera que este comportamiento refleja la continuidad de las prácticas de ahorro y uso eficiente de los recursos hídricos entre los regantes.

La estabilidad de la demanda agrícola adquiere especial relevancia en un ejercicio caracterizado por la persistencia del calor, una circunstancia que puede incrementar las necesidades hídricas de determinados cultivos.

La CHJ atribuye este resultado a una utilización responsable del agua por parte de los usuarios y a la aplicación de criterios de ahorro durante la campaña.

Sin embargo, la información facilitada no incluye los volúmenes totales utilizados para riego ni su distribución por sistemas de explotación, datos que permitirían evaluar con mayor detalle la evolución de la demanda agrícola.

Valencia alcanza su mayor consumo urbano de agua en 36 años

El comportamiento del abastecimiento urbano ha sido diferente al registrado en el sector agrícola.

El área metropolitana de Valencia ha alcanzado durante el año hidrológico 2025-2026 un consumo aproximado de 117 hectómetros cúbicos, el volumen más elevado de los últimos 36 años según los registros facilitados por la Confederación.

La media histórica de este periodo se sitúa alrededor de los 105 hectómetros cúbicos, por lo que el consumo actual representa un incremento de unos 12 hectómetros cúbicos, equivalente al 11,4%.

El aumento contrasta con la estabilidad observada en las demandas agrícolas y constituye uno de los principales elementos diferenciadores del último ejercicio hidrológico.

La información de la Confederación no precisa qué parte del incremento corresponde al crecimiento de la población abastecida, a las condiciones meteorológicas, a cambios en los hábitos de consumo o a otros factores.

Por tanto, aunque el máximo de consumo coincide con un verano de temperaturas extraordinariamente elevadas, los datos disponibles no permiten atribuir todo el aumento exclusivamente al calor.

Un nuevo año hidrológico con mejores reservas y desafíos pendientes

El balance del ejercicio 2025-2026 deja a la Demarcación Hidrográfica del Júcar en una posición más favorable que la registrada durante los episodios recientes de sequía y escasez.

El incremento de las reservas, las precipitaciones superiores a la media y la estabilidad de la demanda agrícola permiten a la Confederación afrontar los próximos meses con una mayor disponibilidad de recursos.

Sin embargo, el ejercicio también ha puesto de manifiesto dos factores que condicionan la gestión futura del agua: las pérdidas por evaporación asociadas a las altas temperaturas y el incremento de las necesidades de abastecimiento urbano.

La próxima campaña de riegos y la evolución de las precipitaciones durante el otoño y el invierno serán determinantes para conocer si esta recuperación puede mantenerse a lo largo del nuevo año hidrológico.

Las reuniones de las comisiones de desembalse permitirán concretar las previsiones y las condiciones de suministro de cada sistema, a partir de las reservas disponibles y las necesidades de los usuarios.