El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, preside la dedicación del templo y la consagración de su altar en una ceremonia que reúne a numerosos fieles, representantes institucionales y miembros de la comunidad parroquial
La iglesia de San Juan Pablo II de Benicàssim ha culminado un proyecto iniciado hace más de 25 años con la dedicación oficial del templo y la consagración de su altar, en una ceremonia presidida este domingo, 25 de octubre, por el obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente. El acto religioso reunió a numerosos vecinos, representantes institucionales y fieles llegados de otros puntos de España, que llenaron el nuevo espacio de culto.
La celebración supone la conclusión de un largo proceso de construcción que atravesó un periodo de paralización antes de su finalización. La ceremonia contó con la participación del párroco, Luis Oliver, el vicario general de la Diócesis, Javier Aparici, sacerdotes, seminaristas, diáconos y religiosas de las comunidades presentes en el municipio.

Entre las autoridades asistentes se encontraban la subdelegada del Gobierno, la alcaldesa de Benicàssim, miembros de la corporación municipal y representantes de las fiestas locales.
Una iglesia de arquitectura contemporánea tras años de paralización
El arquitecto diocesano, Ángel Albert, intervino al inicio de la celebración para explicar las características del edificio y recordar las dificultades que atravesó el proyecto hasta su conclusión.
Albert destacó la participación de la parroquia, los profesionales, artistas, instituciones y feligreses que contribuyeron a hacer realidad el templo, al que definió como una «obra coral».
La nueva iglesia combina elementos de arquitectura contemporánea con referencias a la tradición cristiana. Entre sus características destacan las torres, las vidrieras de tonos verdes, dorados y ocres, y un rosetón inspirado en el simbolismo del agua y la luz.
Según explicó el arquitecto, los colores de las vidrieras también establecen una relación con el paisaje de Benicàssim, especialmente con sus jardines y viñedos.
El interior cuenta con una imagen central de Cristo y un altar elaborado con piedra natural de Ulldecona, que ocupa el espacio principal del presbiterio.

Casimiro López llama a convertir el templo en un espacio de acogida
Durante la homilía, el obispo de Segorbe-Castellón destacó el significado religioso de la dedicación de una iglesia y señaló que el edificio debe convertirse en un lugar de encuentro para la comunidad cristiana.
Casimiro López recordó que la Iglesia está formada también por sus fieles e invitó a la comunidad parroquial a mantener la unidad, superar las divisiones y prestar especial atención a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
En este sentido, pidió que el nuevo templo sea un espacio de oración, reconciliación y acogida, especialmente para quienes sufren enfermedad, pobreza, soledad o dificultades personales.
El obispo también hizo referencia al lema del curso pastoral diocesano, «Unidos en Cristo, presentes en el mundo», y animó a los feligreses a trasladar los valores de su fe a la vida cotidiana.
Reliquias de seis santos y beatos bajo el altar de Benicàssim
Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la colocación de las reliquias de seis santos y beatos bajo el altar, siguiendo el rito de dedicación de los templos católicos.
Las reliquias depositadas corresponden a:
- San Pascual Baylón, patrono de la Diócesis de Segorbe-Castellón.
- San Pablo VI.
- San Juan Pablo II, titular del nuevo templo.
- San Carlo Acutis.
- La beata María de Jesús.
- El beato Recaredo Centelles, sacerdote y mártir.
Tras la colocación de las reliquias, el obispo pronunció la oración de dedicación y ungió con el santo crisma el altar y los muros de la iglesia.
La ceremonia continuó con la incensación del templo, la preparación del altar, el encendido de los cirios y la iluminación del edificio, antes de proseguir con la celebración eucarística.
Posteriormente, Casimiro López trasladó el Santísimo Sacramento hasta la capilla y lo depositó en el sagrario.

Una placa conmemorativa recuerda la culminación del proyecto
Al finalizar la celebración, el párroco de San Juan Pablo II, Luis Oliver, agradeció la implicación del obispo y de la comunidad parroquial en un proyecto que ha necesitado más de dos décadas para completarse.
Por su parte, Casimiro López recordó que la construcción del templo había formado parte de sus preocupaciones pastorales desde 2006 y expresó su satisfacción por poder presidir finalmente su dedicación.
La jornada concluyó con el descubrimiento de una placa conmemorativa a la salida de la iglesia, en un acto en el que participaron el obispo, el párroco, la subdelegada del Gobierno y la alcaldesa de Benicàssim.
Posteriormente, los asistentes compartieron un vino de honor en las inmediaciones del templo.












































