Empresarios y académicos presentan en Valencia un informe con diez compromisos para orientar la implantación de la IA, proteger los datos y afrontar su impacto en el empleo y la competitividad empresarial
La Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y la Fundación Étnor han presentado un informe que propone diez compromisos para impulsar una inteligencia artificial responsable en las empresas, con especial atención a la supervisión humana, la protección de datos, la formación de los trabajadores y los riesgos derivados de la creciente autonomía de estas tecnologías. El documento se dio a conocer durante la I Jornada Emilio Tortosa, celebrada el pasado 28 de octubre en Valencia, con la participación de empresarios, especialistas tecnológicos y representantes del ámbito académico.
El encuentro, organizado bajo el título «Retos y compromisos ante la IA: el papel de los empresarios», abordó las consecuencias de la incorporación de la inteligencia artificial (IA) a los procesos productivos, su impacto sobre el empleo y las diferencias entre grandes empresas y pymes a la hora de adoptar estas herramientas.
Durante la jornada se presentaron las conclusiones del #TallerAVEtnor sobre inteligencia artificial, un trabajo elaborado en colaboración con Deloitte y Fundación LAB Mediterráneo, que plantea la necesidad de aprovechar las oportunidades de la tecnología sin relegar el papel de las personas en la toma de decisiones.
Diez compromisos para implantar la inteligencia artificial en las empresas
El informe presentado por AVE y Fundación Étnor incorpora un decálogo de compromisos para orientar el diseño, la implantación y el uso de la inteligencia artificial de acuerdo con principios como la dignidad humana, la libertad, la igualdad, la justicia, la sostenibilidad y la responsabilidad.
El documento, cuyas conclusiones expuso Jesús Conill, catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universitat de València, es el resultado de distintas sesiones de reflexión entre empresarios, académicos y expertos.
Entre las cuestiones abordadas destaca la necesidad de establecer mecanismos de supervisión, responsabilidades definidas y procedimientos de control para evitar que la automatización de tareas derive en decisiones sin una adecuada intervención humana.
El trabajo también plantea que las empresas deben invertir en formación, adaptar los puestos de trabajo y preservar capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la deliberación.
Estas recomendaciones buscan compatibilizar la mejora de la productividad y la competitividad con una utilización responsable de la tecnología.
Adela Cortina defiende que la IA debe respetar la dignidad humana
La directora académica de Fundación Étnor y catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universitat de València, Adela Cortina, defendió durante su intervención que la adopción de inteligencia artificial debe estar subordinada a principios éticos.
Cortina sostuvo que las empresas tienen que incorporar estas tecnologías sin perder de vista su responsabilidad social y su contribución al funcionamiento democrático.
En este sentido, afirmó que la inteligencia artificial debe estar al servicio de la dignidad humana, del bien común y de la democracia.
La filósofa también recordó la trayectoria de Emilio Tortosa, a quien está dedicada la jornada, y destacó su vinculación con el diálogo entre el mundo empresarial, la cultura y el ámbito académico.
Por su parte, Agnès Noguera, vicepresidenta de AVE y miembro de la Comisión Ejecutiva de Fundación Étnor, explicó que el trabajo desarrollado durante 2026 sobre inteligencia artificial forma parte de las iniciativas de reflexión que ambas organizaciones mantienen en materias como educación, emprendimiento y sostenibilidad.
Isaval expone su experiencia tras ocho meses de implantación de IA
La jornada también permitió conocer experiencias empresariales de incorporación de inteligencia artificial.
El presidente de Isaval Global, Santiago Vallejo, explicó que su compañía ha desarrollado durante los últimos ocho meses un proceso de adopción de estas herramientas basado en la participación de los equipos y el aprovechamiento del conocimiento interno de la organización.
Según Vallejo, la incorporación de IA no debe limitarse a especialistas en programación, sino que debe facilitar que trabajadores de diferentes áreas puedan identificar mejoras en sus tareas.
El directivo defendió que la transformación tecnológica requiere formación, protección de datos y participación de los empleados, además de una implicación directa de los responsables empresariales.
También advirtió de la necesidad de evitar que el uso de estas herramientas sustituya la capacidad de análisis y decisión de las personas.

El impacto en el empleo y las pymes, entre los principales retos
Una mesa redonda moderada por Miguel Juan, socio director de S2 Grupo, analizó las dificultades que plantea la incorporación de inteligencia artificial en organizaciones de distinto tamaño.
El debate contó con la participación de Sergio Velasco, director tecnológico y cofundador de Exponentia, y María Pocoví, vicepresidenta de IA e IA Responsable de Clearspeed.
Entre los asuntos tratados figuraron las diferencias de recursos entre grandes compañías y pequeñas y medianas empresas, las consecuencias competitivas de retrasar la adopción tecnológica y el posible impacto sobre los puestos de trabajo de perfiles profesionales júnior.
Sergio Velasco destacó que uno de los principales desafíos no consiste únicamente en elegir herramientas de inteligencia artificial, sino en organizar el conocimiento que existe dentro de las empresas para que pueda utilizarse de forma eficaz.
El especialista señaló que buena parte de ese conocimiento está disperso entre departamentos o depende de trabajadores concretos, lo que dificulta su integración en los nuevos sistemas tecnológicos.
Los sistemas de IA autónomos exigen más controles y trazabilidad
La creciente capacidad de los sistemas de inteligencia artificial para ejecutar tareas y actuar sobre otras aplicaciones centró otra parte del encuentro.
Miguel Juan advirtió de que los denominados sistemas agénticos de IA, capaces de realizar determinadas acciones con mayor autonomía, requieren mecanismos específicos de control y vigilancia.
En la misma línea, María Pocoví defendió la necesidad de garantizar la trazabilidad de las decisiones automatizadas para conocer qué acciones ha realizado un sistema y por qué.
La directiva de Clearspeed señaló que, a medida que aumenta la autonomía tecnológica, también debe reforzarse la supervisión humana y la capacidad de auditoría.
Pocoví consideró además que el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial puede servir como referencia para diseñar sistemas que incorporen desde el principio criterios de seguridad, gestión de riesgos y responsabilidad.
El debate puso de manifiesto que la adopción de IA no se limita a una decisión tecnológica, sino que también exige revisar procedimientos internos, establecer responsabilidades y definir los límites de actuación de los sistemas automatizados.
AVE y Fundación Étnor impulsan el debate sobre la transformación tecnológica
La I Jornada Emilio Tortosa se celebró en la sede de CaixaBank en Valencia y reunió a representantes empresariales, académicos y especialistas en inteligencia artificial.
El presidente de Fundación Étnor, Pedro Coca, clausuró el encuentro con una intervención centrada en el papel de las empresas como espacios de diálogo y en la necesidad de trasladar las reflexiones éticas a la actividad económica.
La jornada se enmarca en la colaboración que mantienen AVE y Fundación Étnor para analizar cuestiones relacionadas con el desarrollo empresarial y sus consecuencias sociales.
La presentación del informe sobre inteligencia artificial constituye una de las iniciativas desarrolladas durante 2026 dentro de esta línea de trabajo.






































