Reme Domínguez, el 'corazón' de La Tasca del Puerto: "Descubrí una pasión que tenía escondida"

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Cercana, natural y con verdadera pasión por la cocina, Reme mantiene intacta su ilusión por esta profesión tras más de 40 años al frente de este templo de la cocina mediterránea

Empezó a cocinar casi por obligación, sin experiencia y dejando atrás un trabajo que poco tenía que ver con los fogones. Y 42 años después, Reme Domínguez lidera un equipo (que más que una plantilla se ha convertido en una verdadera familia) en uno de los restaurantes de referencia de Castellón.

Por las mesas de La Tasca del Puerto han pasado reinas, artistas, escritores, deportistas y laureados cocineros. Sin embargo, esos grandes nombres no han logrado cambiar la esencia que la caracteriza: una mujer cercana y natural que vive la cocina con pasión.

Y basta solo un ejemplo para entender cómo entiende Reme esta profesión. “Pues qué voy a hacer, darle de comer como a todo el mundo”. Así responde cuando recuerda la visita, hace tan solo unos meses, de la reina Sofía a La Tasca del Puerto. Ni nervios, ni un menú especial; solo recibirla como a cualquier otro cliente y hacer lo que lleva haciendo toda la vida: cocinar con amor.

Y es que detrás de todas esas fotografías que decoran los pasillos y paredes de este templo de la cocina mediterránea se esconde una historia de superación personal: la de una mujer que descubrió su pasión casi por casualidad y que, a sus 65 años, no se imagina lejos de los fogones.

De administrativa a cocinera: una pasión inesperada

La historia de Reme con la cocina comenzó en 1984, cuando se vio obligada a tomar las riendas del negocio familiar. Hasta entonces, trabajaba como administrativa y cocinar no formaba parte de su vida profesional. “Me metí sin saber nada y tuve que dejarme mi trabajo. No había cocinado en mi vida”, recuerda.

Y lo que en un principio fue una obligación acabó convirtiéndose en una pasión que afloró de manera inesperada. Para formarse, acudió a cursos y aprendió de grandes nombres de la gastronomía, entre ellos Santi Santamaria, Pedro Subijana y los hermanos Ferran y Albert Adrià.

Y esta formación junto a los recuerdos de su madre entre fogones –“que cocinaba de verdad”, recuerda-- fue construyendo su personalidad en la cocina donde el producto, el sabor y el respeto por la tradición se convierten en tres pilares fundamentales. “Descubrí que tenía una pasión escondida y era la cocina”, revela. Y así, lo que empezó como una obligación se transformó en una forma de vida.

Una familia también entre fogones

“Es uno de los trabajos más sacrificados, pero no me imagino haciendo otra cosa que no sea cocinar”, asegura. Y, quizás, en esto también tenga mucho que ver el equipo que ha formado.

Reme forma un perfecto tándem con su hijo, el chef Nacho Boix, y juntos lideran un equipo de 14 personas que, para ella, es mucho más que una plantilla. “Estoy muy orgullosa de toda la gente que tengo”, afirma emocionada. “Hemos creado una verdadera familia y vamos todo a una”. Un aspecto fundamental y en el que radica también parte del éxito de La Tasca del Puerto.

Aunque, sin duda, una parte fundamental de ese prestigio tiene mucho que ver con la filosofía de Reme ante los fogones. “La clave es cocinar con amor y con productos de calidad”. Lejos de seguir las tendencias gastronómicas que se reinventan a cada momento, Reme reivindica los platos de cuchara y el valor de la cocina hecha sin prisas y con cariño. “Cocino mucho al estilo de mi madre”, cuenta.

Un amor por la cocina que continúa intacto más de 40 años después y que, junto a su manera de entender la profesión, la ha convertido en el ‘alma mater’ de La Tasca del Puerto. Un restaurante al que un día entró sin saber cocinar y donde acabó encontrando su lugar en el mundo.