A las tres de la madrugada volverán a ser las dos en una modificacion que la Unión Europea mantendrá al menos hasta 2031
El tradicional cambio al horario de invierno se materializará de forma oficial en toda España durante la madrugada de este próximo domingo. En el momento exacto en el que las agujas marquen las 3:00 horas, los relojes se retrasarán hasta las 2:00 horas, permitiendo a los ciudadanos ganar una hora de sueño en el que se convertirá en el fin de semana más largo del año. Esta modificación horaria implicará que, a partir del lunes, el sol saldrá y se pondrá más temprano, adaptando la jornada a la progresiva reducción de luz que comenzó el pasado 23 de septiembre con el equinoccio de otoño y que tocará fondo el 21 de diciembre con el solsticio invernal.
La medida persigue el objetivo histórico de fomentar el ahorro energético al hacer coincidir el grueso de las horas de actividad laboral y comercial con las de luz solar natural. Sin embargo, se trata de una práctica sumamente cuestionada desde hace años por diversos sectores sociales y políticos. Aunque el Parlamento Europeo votó a favor de eliminarlo de manera definitiva en el año 2019, la falta de consenso entre los Estados miembros ha provocado que la supresión de la norma no se haya llegado a aplicar hasta la fecha actual.
Un calendario fijado a largo plazo
Ante la parálisis política de la propuesta de abolición, la Comisión Europea decidió renovar de forma automática el calendario oficial de las modificaciones temporales. Esta prórroga legal establece las fechas fijas para la transición estacional hasta el año 2031, lo que garantiza que los países europeos continuarán alternando entre el horario de verano y el de invierno durante los próximos cinco años. De este modo, el periodo invernal que arranca este fin de semana se extenderá de forma ininterrumpida hasta el próximo 28 de marzo de 2027, fecha en la que se volverán a adelantar los relojes.
El impacto biológico de este ajuste horario despierta cada año la preocupación de la comunidad médica por sus efectos directos en el organismo. Múltiples expertos advierten de que la transición provoca fatiga, alteraciones leves del sueño y falta de concentración, afectando negativamente a la productividad laboral. Para mitigar estos síntomas, los profesionales sanitarios recomiendan adaptar de forma progresiva los horarios de descanso y de las comidas durante los días previos, prestando especial atención a niños y personas mayores, al tiempo que desaconsejan de forma tajante el uso de ansiolíticos.
El desarrollo tecnológico actual facilitará que la inmensa mayoría de los dispositivos conectados a internet —como teléfonos móviles, ordenadores y relojes inteligentes— actualicen la hora de forma automática sin requerir la intervención del usuario. Por el contrario, la ciudadanía deberá retrasar manualmente las esferas de los relojes convencionales, así como los sistemas horarios de algunos electrodomésticos y los coches que carezcan de conexión a la red. Este pequeño gesto doméstico certificará la entrada definitiva en la rutina del horario invernal europeo.











































