Pere Navarro admite un "cierto estancamiento" en las ventas del dispositivo luminoso y asegura que la reducción del límite de alcoholemia "caerá como fruta madura".
Nueva ofensiva de la Dirección General de Tráfico (DGT) para transformar la seguridad en las carreteras de cara a las vacaciones estivales. El director del organismo, Pere Navarro, ha anunciado este lunes ante la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados que se prepara un “nuevo impulso” para la baliza luminosa V-16 durante la próxima operación verano, con el objetivo prioritario de acelerar su implantación definitiva y normalizar su uso entre los conductores.
Un salvavidas bajo sospecha
Navarro ha salido en defensa del dispositivo, obligatorio para todos los vehículos desde el pasado 1 de enero, recordando que representa “ventajas” incuestionables frente al tradicional triángulo de señalización. La principal es que evita que el conductor tenga que bajarse del vehículo para señalizar una avería o accidente, reduciendo drásticamente el riesgo de atropello.
Pese a que la plataforma de la DGT ya registra unas 2.500 conexiones diarias de balizas, el máximo responsable de Tráfico ha admitido que existe un “cierto estancamiento” en las ventas de estos aparatos. Según Navarro, este freno se debe a la "confusión" e "incertidumbre" que se ha generado en la opinión pública sobre su utilidad real, aunque ha insistido con rotundidad en que "es un elemento que salva vidas".
Alcoholemia a la baja
Durante su comparecencia parlamentaria, el director de la DGT también ha abordado la polémica reforma para reducir la tasa máxima de alcohol permitida al volante de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre (y de 0,25 a 0,1 miligramos en aire espirado). Cabe recordar que el Congreso de los Diputados ya rechazó el pasado mes de marzo una Proposición de Ley del PSOE que buscaba aplicar esta misma rebaja drástica.
A pesar de aquel varapalo parlamentario, Navarro se ha mostrado plenamente convencido de que la medida terminará saliendo adelante a corto o medio plazo. “Está maduro. Caerá como fruta madura”, ha aseverado ante los diputados, concluyendo de forma tajante que la aplicación de la nueva tasa es, en pocas palabras, "solo una cuestión de tiempo".













































