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sábado, 2 de mayo de 2026 | Última actualización: 18:12

Juicios

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Dejando aparte algunas repescas de casos judiciales, como el "caso Kitchen", movilizado por el PSOE para mitigar la oleada de juicios que se le viene encima, lo cierto es que con el proceso contra Ábalos, Koldo, Cerdán y Aldama empieza a abrirse una serie de casos contra el socialismo -cabria casi mejor decir, contra el sanchismo- de una gravedad extraordinaria y que pueden conllevar consecuencias extremas.

El mal llamado "caso Koldo" -este personaje es el comparsa del grupo- está desarrollándose de forma acelerada. No es ni mucho menos el de mayor repercusión de cuantos desfilarán ante los jueces en los próximos meses. Y no lo es porque su resultado es bastante previsible quedando como única duda el número de años de cárcel que recaerá sobre cada uno de los encausados, siendo los cargos sobre ellos suficientemente conocidos. Los medios informativos han aireado cifras de prisión que oscilan entre los seis y los veinte años, siendo Ábalos el que recibiría mayor castigo y Aldama el que menor debido a su decisiva colaboración con la justicia.

Aunque este juicio podría tener consecuencias enormes si pudiera probarse la participación del presidente Sánchez en las operaciones de enriquecimiento con las mascarillas y otros negocios aún más graves y oscuros como la compra de hidrocarburos o el rescate a compañías aéreas ruinosas, lo cierto es que, insisto, el "caso Koldo" es el que menor repercusión política y social tendrá.

Los procesos más notables serán, el ya cerrado del Fiscal General, primer caso en que el Jefe de la Fiscalía del Estado, en España o en cualquier otro país europeo pierde su cargo como consecuencia de haber desvelado información fiscal de un ciudadano - la pareja sentimental de la Presidenta de Madrid- contraviniendo el secreto profesional inherente a su cargo.

Sánchez y su gobierno en pleno, defensores con uñas y dientes hasta el último momento de la inocencia de su fiel fiscal se cayeron con todo el equipo como consecuencia de la sentencia.

Mucho más eco tendrán los juicios que podemos considerar "familiares", es decir, los que atañen a la mujer y el hermano del presidente. Aun cuando los cargos contra ambos parecen obvios, resultan difícilmente imaginables las consecuencias de una sentencia negativa contra ellos, ya sea contra ambos o contra uno de ellos, en especial si la culpable es Begoña Gómez.

Una vez más nos encontraríamos ante un caso único en nuestro entorno. Los cuatro cargos que se suelen atribuir a la señora Gómez son graves y bastante evidentes en particular el tráfico de influencias. Hasta ahora, las esposas de nuestros presidentes se mantenían en un discreto segundo plano, particularmente las señoras de Suárez, Calvo Sotelo, de Zapatero y Rajoy. El caso de Begoña es todo lo contrario. Consciente de la importancia de su papel desde los tiempos en que su señor padre alimentaba la carrera política de su yerno con los dineros ganados de forma poco honrosa, la señora Gómez no necesitó esforzarse mucho para adentrarse en el mundo de los negocios y en el de la enseñanza universitaria terreno este último para el que no estaba particularmente bien pertrechada dada su escasa preparación intelectual.

¿Podemos imaginar a un presidente del Gobierno, aunque se llame Sánchez, con su esposa entre rejas o sancionada por cuatro cargos judiciales? No se ustedes; yo, no.