Medio Ambiente denuncia la reducción de efectivos en la reserva marina y subraya una inversión autonómica de 500.000 euros para garantizar la conservación del archipiélago

La Generalitat Valenciana ha denunciado el recorte en la vigilancia de la reserva marina de las islas Columbretes aplicado por el Gobierno central y ha advertido del riesgo que esta decisión supone para uno de los espacios naturales más valiosos de la Comunitat Valenciana. Frente a esta situación, el Consell ha reforzado su compromiso con el archipiélago mediante una inversión de 500.000 euros destinada al mantenimiento de infraestructuras, la mejora de los servicios básicos y el refuerzo de la gestión ambiental.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha reprochado al Ejecutivo central una reducción adoptada “de forma unilateral, sin comunicación formal ni justificación previa”, que afecta a la vigilancia dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Según ha explicado, esta medida debilita un sistema de control que funcionaba con eficacia desde hace años.
Las islas Columbretes, de origen volcánico y con una elevada biodiversidad, cuentan con una amplia protección ambiental. Están declaradas parque natural por la Generalitat y Reserva Marina de Interés Pesquero por el Estado, además de formar parte de figuras como Red Natura 2000, ZEPA, LIC, ZEC y ZEPIM. La gestión se articula desde 1997 mediante convenios entre ambas administraciones, con competencias autonómicas en el ámbito terrestre y estatales en el marino.
Hasta ahora, la vigilancia se garantizaba con dos equipos de cuatro guardas, que se alternaban cada quince días y aseguraban presencia permanente las 24 horas durante todo el año. Desde el pasado verano, la plantilla dependiente del Estado se ha reducido a la mitad, lo que limita la presencia a uno de los dos turnos.
Martínez Mus ha señalado que esta reducción deja a las Columbretes más expuestas a amenazas como la pesca ilegal, especialmente por su localización a más de 50 kilómetros de la costa, y ha insistido en que la vigilancia presencial resulta insustituible frente a los sistemas tecnológicos. Los guardas, ha recordado, desempeñan tareas clave como el control de la vegetación, la toma de muestras, la colaboración científica y el auxilio marítimo.
El conseller ha puesto en valor la actuación de la Generalitat, que en los últimos meses ha movilizado 500.000 euros para actuaciones vinculadas a sus competencias terrestres. Además, ha advertido de que la reducción de la vigilancia marina puede tener efectos negativos también sobre el medio terrestre, al tratarse de ecosistemas estrechamente conectados, y ha recordado que la comunidad científica ha alertado del impacto que estos recortes pueden tener sobre la conservación y diversos proyectos de investigación.







































