El Mercadillo del Grao tendrá que renovarse a través de una nueva ordenanza municipal. Muchos de los vendedores no están al día de los pagos, el número de autorizaciones no coincide con las paradas de venta y las inspecciones se ceban en los pocos que cumplen todos los requisitos. El Bloc-Compromís del Ayuntamiento de Castellón espera que mañana se puedan ultimar los detalles de la nueva Ordenanza.
El Mercadillo del Grao debería estar sujeto a la Ordenanza de Venta Ambulante, pero los datos recopilados durante los últimos meses no coinciden con la realidad que se presenta cada semana, cuando los vendedores llenan las calles del Grao con sus paradas.
Según Ali Brancal, portavoz del Grupo Bloc-Compromís en el Ayuntamiento de Castellón, las cosas no están claras. Los datos facilitados por el consistrorio demuestran que hay concedidas 157 autorizaciones, pero el número de vendedores supera los 200.
Los datos económicos señalan, a su vez, que solo dos terceras partes de los autorizados han abonado las tasas municipales en el primer trimestre del año y muchos otros tienen pendiente el pago. Tampoco hay certidumbre en cuanto a si los vendedores que exponen son los mismos a los que se concedió la autorización en su momento, o ha habido traspasos no controlados, y si estos cumplen con las normativas, porque la mayoría no exponen el permiso en zona visible, aunque deberían hacerlo.

Hay vendedores que solicitan autorización para poder vender en el Mercado del Grao, pero el Ayuntamiento no la concede porque, en teoría, ya están cubiertos todos los puestos.
Información “incompleta”
El Bloc- Compromís, señala Ali Brancal ha solicitado información en reiteradas ocasiones que dicen, el equipo de gobierno les proporciona tarde y de forma incompleta. Finalmente hay acuerdo para intentar normalizar la situación del Mercadillo del Grao mediante la redacción de una nueva Ordenanza de Venta Ambulante, que también se aplicaría a otras actividades como la Fira Alternativa.
La entrada en vigor de la nueva ordenanza supondrá, entre otras cosas, la adopción de nuevas medidas regulatorias, pero también la obligación de actualizar las autorizaciones. Los que las tengan tendrán que volver a pedirlas y oponerse al corriente de pago; y las que no las tengan podrán hacerlo ahora.
"Sabemos que va a producir muchos descontentos entre muchos vendedores pero también hay que entender que hay vendedores que cumplen con todas las normas, que pagan lo que les toca y también protestan porque se les trate mal cuando son los que están actuando en consonancia con las normas".
El Bloc-Compromís, del Ayuntamiento de Castellón espera que mañana se puedan ultimar los detalles de la nueva Ordenanza.
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