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- 30 julio, 2020 -

Enrique Domínguez. Economista Se ha dicho que la idea de la Unión Europea (UE) se acrece con las crisis; que en los momentos de... ¿Más Europa?

Enrique Domínguez. Economista

Se ha dicho que la idea de la Unión Europea (UE) se acrece con las crisis; que en los momentos de graves crisis se consigue mejorar la cohesión y plasmar nuevas metas de futuro en lugar de fomentar la desunión y resquebrajar la idea de soberanía europea; se habla de crisis de crecimiento.

Pero también es cierto que cada vez más el euroescepticismo aumenta entre los miembros dela UE.Su máxima expresión ha sido la salida del Reino Unido.Pero, cada vez más, los partidos nacionalistas, de extrema derecha o, simplemente, antieuropeos tienen más peso y se observa que la idea de una Europa unida, la idea de los estados unidos de Europa va camino de ser una entelequia.

La crisis económica y financiera de 2008 provocada por la burbuja inmobiliaria dio pie a pensar que la idea de Europa no arropaba a sus miembros. Se habló de la salida del euro de Grecia y España vio como sus cajas de ahorro, sobre todo, fueron rescatadas, aunque los hombres de negro nunca tuvieron una presencia tan drástica como en Grecia. La actuación tardía de Draghi apenas dulcificó los efectos nefastos de la fuerte austeridad implantada.

Doce años después una crisis, impensable por su extensión y dureza,de carácter sanitario, ha afectado no solo a Europa sino al mundo entero y ha provocado una crisis económica y social que todavía no se ha evaluado con exactitud pero que será muy fuerte. Y la UE, esta vez, parece que sí ha actuado con presteza aprobando un plan de reconstrucción, plan que se ha considerado histórico por su montante económico, aunque era imprescindible implementarlo si no se quería que la idea de unión se resquebrajara de manera importante.

Pero no todo es tan bonito como sepinta. Desde España ya se da por hecho el dinero a percibir, bien como ayudas directas bien como préstamos, e incluso a nivel de autonomías ya se está pensando en la parte del pastel que les va a corresponder.

Pero algunos países, los llamados frugales: Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Austria y Finlandia, no han dado su brazo a torcer hasta el último momento de la negociación en el Consejo Europeo. Y lo han dado al conseguir incrementar el cheque que algunos perciben por ser países deudores netos de la UE y al rebajar las cantidades a percibir como subvenciones a fondo perdido e incrementar las que se concederán como préstamos. Y, sobre todo,a que esas cantidades no se van a dar sin nada a cambio, sino que será necesario aportar planes de reformas y se comprobará que se siguen las recomendaciones comunitarias y no se desvían de su cometido, pudiendo paralizar la entrega del dinero si se detectan desviaciones importantes.

Creo que esos países frugales tienen algo de razón porque un montante no despreciable de lo que España, Italia, Portugal o Grecia han recibido de la UE se han destinado a fines diferentes a lo estipulado o se han desaprovechado y porque la seriedad fiscal es mucho más laxa. Aunque alguno de ellos, como los Países Bajos, es un paraíso fiscal, lo cual no es aceptable.

¿Acuerdo histórico? Sí, pero a costa de reducir el exiguo presupuesto comunitario para el periodo 2021-27 y,cosa incomprensible que muchos miembros del parlamento europeo que lo han denunciado, de disminuir la aportación comunitaria a políticas de futuro como son las destinadas a programas de investigación, al fondo de transición justa en las zonas carboníferas, a sanidad, al clima o al desarrollo rural, a la educación disminuyendo el programa Erasmus, a la ayuda directa a las empresas, a la cohesión social o la aportación a la política agrícola común.

Aquí sí tenemos otro posible e imprescindible acuerdo que se podrá catalogar de histórico y que se refiere a pactar unos presupuestos y unos planes de reformas que sigan las recomendaciones de la UE; pero con la clase política que tenemos que, a pesar de la crisis sanitaria y económica parece que se preocupa más de su ombligo que de los ciudadanos, mucho me temo que se llegue a algo que pueda fructificar a medio plazo. Y aunque se consiga, no solo los países frugales nos mirarán con lupa. ¿Qué opinan ustedes?

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