Miércoles, 21 de agosto, 2019  |  

- 6 mayo, 2019 -

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado. Normalmente todos los años por estas fechas mis amigos de toda mi niñez, adolescencia y juventud, es decir... Una semana de inmersión catalana

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado.

Normalmente todos los años por estas fechas mis amigos de toda mi niñez, adolescencia y juventud, es decir los de toda la vida, solemos reunirnos y hacer un viaje de una semana con nuestras esposas para mantener vivo ese vínculo que nos une desde hace más de sesenta años.

Nadie tiene que fingir ni aparentar nada, todos seguimos siendo cuando estamos juntos los amigos que hemos sido siempre, con los mismos defectos, con las mismas costumbres y con el mismo sentido de la amistad y la consideración mutua que nos hemos tenido siempre y que hemos transmitido en gran medida a nuestras esposas o esposos, ya que parejas nacidas y consolidadas en nuestra Peña ‘Ou’ entre un amigo y una amiga de la adolescencia, había tres pero ya solo quedan dos y la viuda de la tercera.

Todos los demás hemos encontrado a nuestra media naranja fuera del entorno de los amigos y amigas que formamos aquel grupo tan especial, pero todos hemos sabido incorporar a nuestras parejas y por eso hoy, pese a tener ya casi la mitad de las bajas masculinas del grupo, seguimos siendo entre los siete y diez parejas, las que hacemos estos viajes primaverales cada año.

Un amigo excepcional, se preocupa de inscribirnos ahora en el viaje que el elije para todos del Imserso (antes los hacíamos en verano y por nuestra cuenta) y el grupo era mucho mayor, pero con el paso de los años se van produciendo bajas y se reduce la asistencia,  a veces por achaques coyunturales u obligaciones de abuelos y otras el peor de los motivos…….se nos mueren.

Este año el viaje ha sido a Salou, donde ya habíamos estado hace unos años, antes del estallido violento del independentismo.

Hemos estado la primera semana de mayo por lo que hemos coincidido con el primero de Mayo y aunque todos los días hemos visitado distintas plazas cercanas, como Cambrils y Reus y otras más alejadas como Barcelona, nunca nos han faltado alrededor ni los consabidos lazos amarillos, ni las fotos de los “políticos presos preventivos” imputados como delincuentes, y de los “cobardes fugitivos” que no quisieron asumir aquí sus responsabilidades y salieron a escape antes de ser detenidos.

Pero para no cansarles, solo les hablaré como referencia de la manifestación que presenciamos el 1º de Mayo en Cambrils, en su plaza mayor, donde alrededor de un centenar de personas adultas, entre los 35 y los 65 años portando fotos de gran tamaño unos y pancartas con los lemas habituales de “Libertad para los presos políticos”, o slogans similares, pero ninguno de ellos haciendo referencia al trabajo ni a reivindicaciones socio-laborales.

Me senté en un banco, junto a un señor que me dijo tener 91 años y llevado por mi curiosidad le pregunté su opinión sobre la manifestación y con un gesto de evidente hastío me contestó en catalán:

“Me parece ridículo siempre, pero sobre todo en esta fecha, en la que lo normal sería reivindicar problemas laborales y reivindicarlos”

“Todos estos son funcionarios y su trabajo desde hace meses es fundamentalmente hacer esto.”

“Cobran y muy bien por cierto por hacer estas manifestaciones defendiendo a quienes les han proporcionado un trabajo… por no hacer nada más que esto” 

“Me siento avergonzado”

“Soy mitad catalán y mitad aragonés porque nací en la franja y comía en la mitad aragonesa donde teníamos la cocina y cagaba en la mitad catalana donde estaba el servicio, pero muy jovencito nos vinimos a vivir aquí mi familia” 

“Ahora créame que ya se lo que soy”

Desde hace más de treinta años, Cataluña ha dejado de ser lo que era, para querer ser lo que no es” 

“Y así nos va a todos”

“Solo comen bien los políticos independentistas y sus asalariados”

Cuando nos sentamos en un bar de aquella plaza a tomarnos un aperitivo de vermut del terreno y una buena tapa a tres euros y medio por barba mis amigos y yo, comentándoles las expresiones del anciano y la enorme decepción con lo que estaba viviendo ese señor, llegamos a la conclusión de que la sociedad catalana dista mucho de ser aquella sociedad laboriosa y emprendedora que conocimos todos en los años 60-70 para convertirse en otra muy diferente al servicio de los nacionalistas independentistas.

Entonces los catalanes eran el motor de la economía española.

Hoy sus políticos, son sanguijuelas acostumbradas a robar.

Malgastan miles de millones en la promoción de su independentismo y desde hace años y aprovechando la tolerancia y negligencia interesada de los Gobiernos españoles, somos el resto de los españoles quienes pagamos sus déficits presupuestarios y encima tenemos que leer y escuchar muy a menudo su sonsonete de:

España nos roba

Lo siento, pero la única verdad es:

Los políticos independentistas catalanes y sus socios preferentes, les roban a los catalanes y al resto de los españoles pensando solo en ellos mismos.

El problema, es que ese adoctrinamiento que se ha ido llevando a cabo durante tantos años, ha calado tan profundamente en la sociedad catalana, que los jóvenes se lo creen y los menos joveneslo explotan, son cómplices de ese anacronismo y siguen viviendo de ese “cuento” muy bien pagados y subvencionados por el dinero de los españoles, para destruir España.

Cataluña en mi opinión, hoy es una sociedad funcionarial improductiva que camina hacia su propia ruína sin enterarse la mayoría de los catalanes.

Hasta la semana que viene amigos y lectores.

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