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- 6 noviembre, 2018 -

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado. En teoría debería de servir para proteger los intereses de todos los españoles, aplicar con estricto sentido... ¿A quién sirve el Tribunal Supremo?

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado.

En teoría debería de servir para proteger los intereses de todos los españoles, aplicar con estricto sentido de la Justicia los preceptos legales en vigor y en definitiva para ayudar a mantener la calma, la serenidad y la sana convivencia entre todos nosotros.

Lamentablemente en el caso que nos ocupa, que es el de saber quien debe de pagar los impuestos de los actos jurídicos documentados, parecen navegar los magistrados del Supremo o desorientados o incapaces de abordar el problema desde una misma óptica e incluso a veces yo diría que sin saber realmente que camino tomar, después de haber perdido el norte los miembros de una de sus salas, ya fueran todos o tan solo alguno de ellos, que se precipitó sin pensar en los efectos secundarios que se iban a desencadenar.

Soy consciente de que Sus Señorías, son personas de carne y hueso como el resto de los españoles, con sus propios sentimientos y convicciones políticas, pero no acierto a comprender, como ante evidencias tan claras como las del caso que nos ocupa, sean incapaces de ponerse de acuerdo y se demoren tanto tiempo para dictar una Sentencia, que sea la que sea va a dejar heridas muy difíciles de curar.

En definitiva, no me cabe ninguna duda de que los grandes perjudicados van a ser los hipotecados, ya sean aquellos cuyas hipotecas ya están en vigor y que viven con la esperanza de que se les devuelva lo pagado hasta hoy, ya sea desde el inició de su hipoteca o desde un periodo de tiempo determinado, si se tiene en cuenta el tiempo de prescripción en la sentencia.

Si se dejan las cosas como estaban, todos estos miles de españoles se van a sentir decepcionados, porque desde el Tribunal Supremo, indebidamente se les hizo concebir la esperanza de que recuperarían un dinero que ya habían pagado…y ahora el mismo tribunal “dice diego donde dijo digo”.

Si se mantiene el criterio de que los Bancos deben de ser quienes corran con todos esos gastos, las entidades bancarias van a entablar un proceso contra la aplicación de dicha sentencia con efecto retroactivo, que en mi opinión estaría perfectamente justificada, ya que los pactos entre partes eran totalmente legítimos y aceptados por las partes sin contravenir ninguna ley vigente.

Si todo se queda como estaba, se habrá generado por parte del Tribunal Supremo, un conflicto innecesario, que les ha costado muchos miles de millones de euros en capitalización bancaria a todas las empresas españolas afectadas por el hundimiento bursátil, en apenas un mes y además se habrá abierto la veda de gran numero de despachos de abogados, ansiosos de emprender acciones legales y recurriendo la sentencia en el sentido que se dicte.

Y si finalmente se obliga definitivamente a las entidades bancarias o satisfacer esos gastos, tanto si es con un efecto retroactivo de cuatro años, como si es desde el origen, los primeros perjudicados van a ser los Bancos e incluso la viabilidad de algunos de ellos puede quedar peligrosamente afectada, pero sin la menor duda los más perjudicados van a ser los miles de españoles, que están esperando la Sentencia para conseguir las correspondientes hipotecas del sistema bancario y que no se les ha dado una respuesta hasta conocer cual es el sentido de la sentencia.

Sin duda los tipos de interés van a ser muy penalizados, para que a corto, a medio o a largo plazo, el sistema bancario recupere esos miles de millones de euros, que tendrá que atender de manera inmediata, aunque recurran las sentencias.

Es decir, que la falta de previsión para evaluar las consecuencias de algún o algunos jueces de una Sala del Tribunal Supremo, va a tener unos efectos lamentables en el bolsillo de aquellos españoles que necesiten recurrir ahora al endeudamiento hipotecario, para poder llevar adelante sus proyectos de vida.

Solo se van a beneficiar los bufetes de abogados, en perjuicio del sistema judicial español que se va a inundar de recursos a todas las sentencias que se dicten sobre este tema y además los nuevos hipotecados antes o después acabaran pagando lo que recuperen los que tengas ya hipotecas vigentes con unas condiciones pactadas, con anterioridad a dictarse sentencia.

La capitalización bursátil de las entidades bancarias acabará afectando también a todos los inversores en bolsa, que ya han salido huyendo de la misma ante el riesgo del daño que puedan sufrir los grandes bancos y que sólo volverán a entrar una vez se aclare el tema.

Los otros grandes beneficiarios, serán esos “Fondos de Inversión” conocidos como “cuervos”, que si disponen de información privilegiada, habrán vendido antes de conocerse la sentencia anterior y si ahora disponen de la misma información privilegiada, antes de que se haga pública la sentencia definitiva, podrán entrar de nuevo y comprar a un precio mucho mas bajo del que vendieron, con los beneficios especulativos correspondientes.

En estos temas, el Sr. Soros se manejó de una manera muy fructífera para él y sus empresas, tanto en Reino Unido, como posteriormente en Malasia y Argentina, que yo haya podido leer en las últimas décadas por eso me viene a la memoria que recientemente estuvo pululando en los aledaños del poder por España.

¿Tendrá que ver ahora algo con esta crisis?

No lo puedo asegurar, pero conocedor de los antecedentes que leí en su día en Kuala Lumpur y en el Singapur en los años noventa del siglo pasado y años después en Argentina, en situaciones políticas convulsas e inestables, no me parece imposible, que este señor o quizás otros de su mismo corte moral y empresarial, hayan puesto sus ojos en una España, convulsa y decadente susceptible a encontrar siempre quien le haga el trabajo sucio, para llevarse parte del botín, sin comerlo ni beberlo.

No puedo encontrar otras razones lógicas y sensatas, que perjudiquen a tantos españoles y a la misma estructura del Estado sin reportar la mínima ventaja ni a España ni a los españoles, que vamos a ser una vez más los que acabemos pagando la insensatez de algunos.

Esa es la opinión de un español de a pie, cansado de ver situaciones de crisis en todo el mundo desde los años ochenta hasta hoy y que siempre trata de analizar el futuro, en relación a elementos del pasado, para encontrar paralelismos.

España ahora, está un proceso tan lamentable de descomposición nacional que podemos ser pasto de todo tipo de “cuervos”, los políticos los tenemos dentro de casa y los económicos siempre suelen llegar cuando olfatean crisis profundas.

En nuestras manos estará elegir con tino a quienes tengan que llevar las riendas del Estado, porque los que las llevan no pueden hacerlo peor y me atrevo a anticipar que antes de marzo del año que viene…Tendremos elecciones generales, porque esto no se sostiene.

¡Qué Dios ilumine al Supremo con su sentencia!

Esta es la humilde opinión de un ciudadano del mundo, cansado.

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