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viernes, 13 de marzo de 2026 | Última actualización: 20:52

Las Unidades de Detección Precoz en salud mental de Castellón atienden a 334 escolares durante su primer año de funcionamiento

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La Comunitat Valenciana es actualmente la única comunidad autónoma que ofrece este servicio en todos los departamentos de salud y a todos los centros escolares

Los profesionales de las Unidades de Detección Precoz en salud mental han atendido a 3.305 alumnos o alumnas de la Comunitat Valenciana, lo que pone de manifiesto la importancia de contar con dispositivos de intervención temprana. Por provincias, 1.536 casos corresponden a centros educativos de Valencia, 1.435 de Alicante y 334 de Castellón.

Estos datos se han dado a conocer durante las jornadas de trabajo que la Dirección General de Salud Mental y Adicciones de la Conselleria de Sanidad ha organizado en Alicante, y a las que han sido convocados los profesionales que integran las Unidades de Detección Precoz de toda la Comunitat Valenciana.

El director general de Salud Mental y Adicciones, Bartolomé Pérez Gálvez, ha explicado que “este encuentro permitirá consolidar este modelo de trabajo mediante el intercambio de experiencias entre los profesionales de las distintas unidades y la planificación de nuevas líneas de actuación que permitan seguir fortaleciendo la detección temprana y la intervención psicológica en los centros educativos”.

“Estamos construyendo un modelo pionero que sitúa la salud mental de niños, niñas y adolescentes en el centro de la acción pública y demuestra que la coordinación entre los sistemas sanitario y educativo es clave para cuidar el bienestar emocional de las nuevas generaciones”, ha destacado Pérez Gálvez.

Por su parte, la directora general de Innovación e Inclusión Educativa, Xaro Escrig, ha señalado que el trabajo conjunto entre ambas conselleries ha hecho posible impulsar estas Unidades de Detección Precoz, “que responden a la necesidad expresada por los centros educativos de contar con estructuras estables de acompañamiento, orientación y apoyo ante las crecientes demandas vinculadas al bienestar emocional del alumnado y cuidado de la salud mental”.

La Comunitat Valenciana es actualmente la única comunidad autónoma que ofrece este servicio en todos los departamentos de salud y a todos los centros escolares, además de hacerlo con profesionales propios del sistema público sanitario. En total existen 23 unidades, integradas por más de 60 psicólogos y psicólogas de la Conselleria de Sanidad, que trabajan en coordinación directa con los centros educativos de las tres provincias.

Estas unidades constituyen un recurso innovador orientado a identificar y atender de manera temprana los problemas de salud mental en la infancia y la adolescencia dentro del entorno escolar. Esta iniciativa forma parte de la colaboración entre las Consellerias de Sanidad y de Educación, que trabajan de manera coordinada para integrar la atención psicológica en los centros educativos.

Bartolomé Pérez Gálvez ha subrayado que este modelo “responde a la necesidad de actuar antes de que los problemas se agraven”. “La detección precoz en salud mental en la infancia y la adolescencia es una de las estrategias más eficaces para evitar que estos problemas se cronifiquen. Intervenir a tiempo puede cambiar completamente la trayectoria vital de un niño o una niña”, ha destacado.

Tipología de los casos

Los motivos de consulta de las intervenciones de este primer año de trabajo de las Unidades de Detección Precoz en el ámbito escolar reflejan la diversidad de situaciones que afectan al bienestar emocional del alumnado.

Uno de los aspectos más relevantes que reflejan los datos del primer año de actividad es el peso de las consultas relacionadas con la ideación suicida o las autolesiones, que representan uno de cada cinco casos atendidos. En concreto se han atendido 664 casos, lo que representa el 20,1 % del total.

En este sentido, el director general de Salud Mental y Adicciones ha afirmado que “esta realidad refuerza la importancia de contar con profesionales de salud mental integrados en el ámbito educativo y capaces de detectar señales de alerta tempranas”. “Sabemos que la prevención del suicidio pasa por escuchar, detectar y actuar a tiempo. La presencia de profesionales de salud mental en el entorno escolar permite identificar señales de riesgo que muchas veces pasan desapercibidas y ofrecer una respuesta rápida”, ha añadido.

En segundo lugar, se sitúa la sintomatología afectiva o emocional, con 652 casos (19,7 %); seguida de los problemas de conducta, con 443 casos (13,4 %); y la ansiedad y síntomas relacionados, con 414 casos (12,5 %). También se han registrado 323 casos de sospecha de trastornos del neurodesarrollo (9,8 %), 241 vinculados a estrés, situaciones traumáticas o crisis (7,3 %), 164 relacionados con problemas de convivencia o violencia escolar (5 %) y 152 asociados a dificultades en las relaciones sociales (4,6 %).

Además, se han atendido 117 casos de absentismo o problemas escolares (3,5 %), 84 casos de trastornos de la conducta alimentaria o sospecha (2,5 %) y 51 casos agrupados en otras situaciones (1,5 %).

Para Pérez Gálvez, estos datos evidencian la importancia de intervenir de forma temprana. “Detrás de cada caso hay un menor que está atravesando una situación difícil. Detectar a tiempo el malestar emocional permite ofrecer apoyo antes de que el problema se agrave y acompañar tanto al alumnado como a su entorno familiar y educativo”, ha concluido.