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miércoles, 06 de julio del 2022 | Última actualización: 23:58

Sucedió en un finde

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Normalmente el verano suele ser tiempo tranquilo desde el punto de vista cultural y político. No hay distribuidora cinematográfica que se atreva a estrenar una buena película entre Junio y Octubre. Igual ocurre con la política: el calor, las vacaciones, los viajes invitan a todo menos a pensar en reuniones parlamentarias o en elecciones.

Este Junio está siendo una grandísima excepción. Es difícil recordar un fin de semana más activo que el que transcurrió entre el 18 y el 22 de Junio en que se han desarrollado tres elecciones revolucionarias.

Por primera vez desde que empezó la democracia, el Partido Popular ha conseguido vencer por amplia mayoría absoluta al PSOE, que había dominado la más poblada Autonomía española durante cuatro décadas. En Francia, Macron se ha salvado por los pelos de tener que regir el país con una incómoda cohabitación. La ultraizquierda de Melenchón se quedó más corta de lo esperado y aunque Marine Le Pen tendrá su propio grupo parlamentario, lo que ya es en sí una victoria, tampoco podrá gobernar.

Y en Iberoamérica, Gustavo Petro, izquierdista y que se ha declarado admirador de Maduro, acaba de triunfar limpiamente en Colombia con lo que el continente avanza en su proceso comunista que partiendo de Cuba y Nicaragua, se expande por Venezuela, Perú, Chile, sin olvidar regímenes poco ortodoxos como Argentina y México y en otro sentido Brasil.

A escala mundial quizá lo ocurrido en Francia y Colombia sea más importante pero para España, la gesta andaluza de Juanma Moreno ha sido colosal y sin duda va a tener consecuencias nacionales y pronto, también europeas.

El PSOE se empleó a fondo consciente de que el granero de votos andaluz era decisivo para ellos una vez perdidos los de Madrid, Castilla León, Galicia y Murcia. El bueno del candidato socialista y ex alcalde de Sevilla lo tenía crudo frente a alguien de un talante parecido pero con una solvencia probada después de cuatro años de un gobierno que cambió la imagen de Andalucía, reduciendo el paro, aumentando el PIB y la renta per cápita, acrecentando las inversiones extranjeras y superando en riqueza a Autonomías tan importantes como la catalana.

A modo de premio de consolación, Juan Espadas confiaba en que Moreno no lograra la mayoría absoluta y necesitara pactar con Vox lo que hubiera sido recordado cada día del próximo año, hasta las nuevas elecciones, en un intento vano de desaceitar a la derecha. El objetivo de Espadas no parecía difícil de conseguir y sin embargo la espléndida campaña de Moreno unida a la decepcionante y pretenciosa de esa gran parlamentaria que es Macarena Olona y la injusta caída en picado del Ciudadano Marín, propició el milagro. Sobre todo si añadimos el descrédito a escala nacional del Sanchismo y la división de la izquierda podemita entre dos facciones que le hicieron perder la mitad de sus votantes.

Núñez Feijoo actuó muy a su estilo, tomando por añadidura buena nota de los errores de su predecesor Casado. Y ello tanto durante la campaña como después de la victoria, no queriendo robar protagonismo a Moreno ni queriendo dar relumbrón a las siglas del partido que se prestigiaron por sí solas.

Queda para los próximos meses como bazas a jugar por la izquierda la importante cumbre de la OTAN con fotos op incluidas, las elecciones municipales y algunas Autonómicas en Mayo y el reparto de fondos de la UE, tres sucesos con los que Sánchez intentará remontar. No lo tendrá fácil sobre todo en las elecciones de Mayo, en que los barones socialistas están de los nervios conscientes de la rémora que les supone la marca de la casa, el Sanchismo.

Nuestra querida Valencia es de las que lo va a tener más difícil después de la crisis creada como remate del animado fin de semana, con la dimisión de la vicepresidenta Mónica Oltra, las turbulencias que se pueden producir en Compromís y en el Botànic y las dificultades que el hermano de Ximo Puig está creando al señor President.

¡Qué volátil es la política! Hace tan solo medio año; cinco damas de este oficio, Yolanda Díaz, Ada Colau, Mónica Oltra, Mónica García y Fátima Hamed se exhibían en Valencia como protagonistas de la "Otra política", para mayor gloria de la Diaz. Hoy, dos de ellas -Colau y Oltra- están imputadas. Otras dos han hecho un triste papelón en Andalucía. Y la quinta sigue siendo desconocida fuera de Ceuta.

O mucho me equivoco o en 18 meses a más tardar tenemos a Feijoo en la Moncloa y a Sánchez o en Hollywood o de enchufado de Van der Leyen en Bruselas.

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