“Yo no soy político y se que la carroñería política puede hacer sangre con este tema, pero yo no soy político”
El Ayuntamiento evita tomar una decisión y dice que los informes técnicos y el cálculo de resistencia estaban bien hechos
El escultor, Juan Ripollés, autor de la estatua en homenaje por las víctimas del terrorismo, que fue derribada por el viento el pasado sábado, ha pedido ayuda a los periodistas y a la opinión pública para mantener la estatua en el suelo, sin volver a recuperar su estructura original de 29 metros de altura. Fue diseñada como una obra que se alzaba al cielo y que ahora besa el suelo, indicaba el artista, para quien el accidente ha contribuido a la evolución de su obra. El escultor llamó políticos carroñeros a los que se han cebado en accidente contra su obra. El Ayuntamiento, de momento, no se pronuncia sobre el futuro de la Escultura, y afirma que la colocación estaba avalada por un proyecto de ingeniería. Ahora queda pedir informes, analizar por qué se rompió, y quien y como debe hacer frente a los gastos.
El Ayuntamiento celebró ayer una reunión a puerta cerrada para analizar las consecuencias del derribo de la escultura de Juan Ripollés, que fue derribada por el viento el pasado sábado, escuchar los informes técnicos y las propuestas del autor de la obra, Juan Ripollés.
Al término de la misma, el concejal Miguel Angel Mulet y el escultor comparecieron ante la oposición pública.
Solicitados informes técnicos
En lo que concierne al Ayuntamiento, y según indicó Miguel Angel Mulet, portavoz del equipo de gobierno, cuando se instala una escultura de estas características, se realiza también un proyecto de ingeniería para evaluar la colocación de la obra, su anclaje, medidas de seguridad y resistencia ante las adversidades meteorológicas. Inicialmente parece que el estudio estaba bien hecho, no obstante el Ayuntamiento ha solicitadlo informes técnicos para averiguar si hubo fallos, por qué se rompió la estructura, y que medidas habría que tomar al respecto.
De la misma forma, habrá que consultar los datos económicos sobre la reparación, alternativas, y qué seguros cubren estos desperfectos.
Se cumplieron las normas de seguridad
En lo que concierne a la seguridad, el concejal ha hecho hincapié, en que la rotonda seleccionada, disponía de un diámetro adecuado para su instalación, por lo que la escultura derribada ha caído sobre la rotonda, y en ningún caso hubo peligro para los vehículos o vecinos que pudieran transitar por las cercanías.
Ripollés quiere dejar la escultura como está
El escultor, Juan Ripollés, visiblemente emocionado, hizo una llamada a la opinión pública, para dejar la escultura en la posición tal como ha quedado tras el derribo. Es decir, para no volver a levantarla sobre el diseño original. Ripollés indicó que el motivo de la escultura era rendir homenaje a las víctimas del terrorismo, “era una escultura que gritaba al cielo y ahora besa la tierra”. Como autor de la obra y creador del proyecto manifestó que ahora está convencido de que la obra ha evolucionado, y representa con mayor rotundidad el grito de las víctimas. “La escultura está en armonía con su propósito y no hay que tocarla”.
El artista, sin embargo, se mostró respetuoso con lo que decida el Ayuntamiento. “Si el Ayuntamiento pide que la levante, lo haré, pero el Ayuntamiento escucha más a la opinión pública, a los vecinos, que al artista, y por eso pido vuestra ayuda”. En caso de respetarse la escultura tras la caída Ripollés afirma que por supuesto se arreglarán los desperfectos, se saneará la estructura e incluso se levantará la parte derribada para que no quede anclada en el suelo pero si permanezca rozando la tierra, “como un símbolo de tantas vidas rotas por el terrorismo”.
Ripollés afirmó que él no cree en la política de los carroñeros, que se han cebado con él y su obra durante estos días tras el siniestro. “Yo no soy político y se que la carroñería política puede hacer sangre con este tema, pero yo no soy político”. También llamó ignorante a los “políticos carroñeros” que han afirmado que la escultura era un peligro para la seguridad. Tanto la colocación, como el anclaje, y el espacio donde está ubicado, han demostrado que en el peor de los casos la seguridad estaba garantizada.
El ayuntamiento no se pronuncia
El ayuntamiento, dijo Mulet, tomará una decisión cuando conozca todos los informes técnicos, y evalué todos los datos. Así mismo revisará como ya lo hace ahora el resto de las esculturas de Castellón, que se ajustan a un plan de mantenimiento periódico. Esta escultura llevaba instalada muy poco tiempo y por tanto no había dado lugar a esa revisión de mantenimiento.
Datos técnicos
La Escultura que rinde homenaje a las víctimas del terrorismo, conocida como la escultura por la Paz, una vez terminada, costó 180.000 euros, abonados por la empresa urbanizadora de la avenida de Valencia. Con arreglo a las ‘mejoras’ presentadas junto a la oferta en la licitación de la obra de urbanización. Antes de que fuera derivada por el viento, el pasado sábado, 25 de enero, pesaba más de 36 toneladas y medía 29 metros de altura.- Esperanza Molina















































