Con la mirada puesta en el escenario mundial cabe decir lo siguiente:
- Respecto a Venezuela cada día queda más claro que el encarcelamiento de Maduro en los Estados Unidos no tenía ninguna intención benéfica respecto al país bolivariano y su camino hacia la democracia sino que por el contrario deseaba simplemente apoderarse del país, de su dirección política y de sus explotaciones petrolíferas. Trump está convencido de que la mejor manera de lograr ese dominio sobre el vecino país, no era democratizándolo con el apoyo de los vencedores en las elecciones de julio de 2024 sino controlando los pasos de Delcy Rodríguez y de todo el equipo de Maduro al que Trump iría dictando los pasos a dar en Venezuela de la que se ha proclamado mandamás.
La visita de Corina Machado a Trump fue patética. La entrega de la medalla Nobel a Trump fue al mismo tiempo emotiva al probar que la laureada estaba dispuesta a todo por recuperar el apoyo del Presidente estadounidense indispensable para devolver la democracia al pais, pero fue tambien penosa porque, al menos por el momento, el gesto resultó inútil ya que los planes de Trump no pasan por la democratización de Venezuela sino por su apropiación.
Por añadidura, la operación Venezuela ha venido a legalizar de alguna forma la que Rusia desarrolla en Ucrania de forma más primitiva pero igualmente ilegal. - En relación con Groenlandia, el golpe de mano dado sobre Maduro sirvió también y casi prioritariamente para mostrar que los EEUU podían repetir la operación en cualquier lugar del mundo en especial en el hemisferio occidental.
Groenlandia ha venido siendo una pieza muy codiciada para Washington al menos desde que en 1867 compró Alaska a Rusia. A un personaje como Trump le parecía ilógico que un pequeño país como Dinamarca, aliado menor en una organización -la OTAN- en que él es gran jefe pudiera poseer aquella enorme isla, 40 veces mayor que el territorio europeo del estado.
La convicción de que Groenlandia y muchos otros territorios del mundo, estaría más segura y sería más próspera bajo el dominio estadounidense, sería un razonamiento que ignora todas las normas del Derecho Internacional y las decisiones de la ONU, la OSCE y demás instituciones mundiales.
Siguiendo tal razonamiento Trump podría caer en la cuenta de que la absorción de la mitad de Méjico no había sido suficiente y podría continuar conquistando nuevo territorio vecino. Lo mismo podría pensar de la casi totalidad de países hispanoamericanos e incluso de muchos otros países del mundo.
El último paso dado en Groenlandia ha sido aumentar los aranceles hasta el 25% a los ocho países europeos (cuatro escandinavos más Francia, Reino Unido, Países Bajos y Alemania) que podría haberse visto ampliado a otros países pero que la retirada de Alemania desalentará a cualquier otro a enfrentar el reto americano.
Trump ha llegado a ofrecer algo tan innoble como facilitar el final de la guerra en Ucrania a cambio de la cesión o venta de Groenlandia. Lo cierto es que con las nuevas ambiciones del Presidente americano, tanto sus buenas intenciones en Gaza como en Ucrania están quedando penosamente olvidadas. - El caso de Iran se diferencia de los dos anteriores en que se trata de un territorio que no está tan claramente definido como área de influencia norteamericana. Las intervenciones de Washington en esa región se han hecho sobre todo para defender a Israel.
Una posible nueva acción de EEUU sería más comparable a la que efectuó recientemente en Nigeria para frenar la matanza de cristianos en Africa y para interrumpir en Iran el ajusticiamiento de manifestantes antigubernamentales, que ya rebasan el numero de 5.000.
Ninguno de los países vecinos de Oriente Medio -Israel, Egipto, Arabia Saudita, Jordania- consideraba oportuna la intervención norteamericana en este momento, razón por la cual la crisis de Iran se frenó aunque el descontento popular contra el régimen de los ayatolás haya crecido y la posible reposición del heredero del depuesto Sha Mohamed Reza Pahlavi, se ha convertido en una debil pero creciente posibilidad.
Inevitablemente habrá que ir revisando las hazañas de Trump a quien le quedan tres años de mandato pero quizá varios más si consigue colocar a alguno de sus fieles para seguir conduciendo los destinos del pais.





















