Por Marta Barrachina. Alcaldesa de Vall d’Alba. Diputada provincial. Presidenta provincial del PP de Castellón
El PP se abstendrá el próximo martes en las votaciones de los Presupuesto de la Diputación para el próximo ejercicio. No son, desde luego, las cuentas que hubiera presentado el PP, pero son, gracias a que se han aceptado alguna de nuestras muchas propuestas, unos presupuestos que pueden ayudar a mejorar la vida de los castellonenses. Por lo tanto, no queremos poner trabas a unas cuentas que pueden servir para poner en marcha una provincia profundamente dañada por la nefasta situación económica a la que nos ha empujado la política de Pedro Sánchez y sus secuaces… uy, perdón, quería decir socios…
Nuestra voluntad, la del PP, es la de arrimar el hombro para construir, ente todos, una sociedad mejor. Y es que para los hombres y mujeres del Partido Popular, primero están las personas y después las ideologías…
Desde el PP hemos pedido un plan de choque social que garantice a las familias el pago de la factura de la luz y blinde a las empresas su competitividad frente a unas tarifas absolutamente disparadas, porque el cierre de las empresas, ya sean grandes o pequeñas, conlleva el aumento del paro y, por lo tanto, el empobrecimiento de nuestros pueblos y ciudades.
El PP también ha pedido que los presupuestos de la Diputación cuenten con un fondo para la rehabilitación de viviendas en el interior de la provincia, una demanda de numerosos alcaldes de nuestra provincia para poner freno al proceso de despoblación que sufren muchos de nuestros pueblos.
Y, además, gracias al empeño del PPCS, el presupuesto del Plan 135 es el doble que el del año pasado. Y todavía nos parece poco, porque a ese plan, que puso en marcha el PP, nosotros, los populares, llegamos a dotarlo con 25 millones de euros, una cifra muy superior –pero mucho- que la que tiene ahora… Y es un plan muy importante porque sirve para inyectar riqueza a municipios, mancomunidades y entidades menores, esas que no pueden llevar a cabo obras básicas por su falta de dinero… Y en ese mismo sentido, hemos puesto sobre la mesa la necesidad de que el Fondo de Cooperación se desarrolle bajo los mismos criterios de distribución de riqueza que posee el Plan 135: los pueblos con menor población deben tener una discriminación positiva que les garantice los recursos que merecen.
Por todo eso, nuestro voto en blanco permitirá poner en marcha unos presupuestos que, lejos de ser perfectos, servirán para que nuestra provincia siga avanzando, aunque todavía muy lejos del ritmo que nuestros pueblos merecen.


























